Los Secretos de la Magia 2:"El Vacío"

Las Guardianas de la Cuna y el Brillo de La Eternidad

La noche había caído finalmente sobre el palacio, y tras el agotador día de banquetes, espadas de juguete y discusiones sobre nombres, la habitación de Jake y Lucy estaba sumida en una penumbra azulada. La pequeña espada de "Acero de Escarcha" descansaba sobre una mesa de roble, emitiendo un fulgor rítmico, como si estuviera sintonizada con el latido del corazón que crecía en el vientre de la guerrera.
Lucy, que intentaba conciliar el sueño apoyada en el pecho de un Jake que todavía murmuraba protocolos de seguridad entre sueños, abrió los ojos de golpe. No fue un ruido lo que la despertó, sino un cambio en la temperatura de la habitación: un calor dulce, como el de una tarde de primavera, empezó a disipar el frío del invierno.
Se incorporó lentamente, cuidando de no despertar al estratega, y su mirada se fijó en el rincón donde ya habían colocado la cuna de madera de cedro, tallada con rosas blancas.
Las trillizas aparecen detrás de la cuna de la bebé de Lucy. No caminaban, flotaban como motas de polvo estelar atrapadas en una corriente de aire mágico. Eran pequeñas, traviesas y puras, las hijas de la Reina Luz y el General Ángel, portadoras del equilibrio entre el fuego y la divinidad.
Lucy ve tres luces brillantes que danzaban sobre los barrotes de la cuna. Una era roja como un rubí ardiente, otra blanca como el núcleo de una estrella y la tercera de un tono biespectral que cambiaba de color según el ángulo de visión.
— ¿Qué hacen aquí, pequeñas? —susurró Lucy, con una sonrisa que iluminó su rostro cansado.
Las trillizas se detuvieron, revelando sus formas infantiles y radiantes. Se acercaron al vientre de Lucy con una curiosidad infinita. Una de ellas, la que portaba la chispa del fuego de su padre, puso su pequeña mano sobre la tela del camisón de Lucy.
— Sentimos a Rosa... —dijo la pequeña con una voz que sonaba como campanillas de cristal—. Tiene frío en los pies, tía Lucy.
— Y tiene sueños de nubes —añadió la segunda trilliza, la de luz blanca, rodeando a Lucy en un abrazo de energía pura—. Venimos a dejarle un regalo que no es de metal.
Antes de que Lucy pudiera preguntar qué era, las tres niñas se tomaron de las manos, formando un triángulo de luz sobre la cuna y sobre el vientre de la madre. El brillo se intensificó tanto que Jake finalmente se despertó, sentándose de un salto y buscando sus gafas biespectrales con pánico.
— ¡¿Qué?! ¡¿Ataque?! ¡¿Nihil?! —gritó Jake, viendo borroso.
— Cálmate, estratega —rio Lucy, señalando a las pequeñas—. Mira quiénes vinieron a bendecir a nuestra hija.
Jake se quedó mudo al ver a sus sobrinas. Las trillizas depositaron una mota de luz en el centro de la cuna que se expandió como una red invisible de protección.
— Ya está —dijeron las tres al unísono, desvaneciéndose en el aire como si nunca hubieran estado allí—. Ahora Rosa nunca tendrá pesadillas con las sombras. El vacío no puede entrar donde hay tres luces de hermana.
Jake se acercó a la cuna, pasando su mano por el aire y sintiendo una resistencia cálida y reconfortante. El drama de su paranoia se desvaneció, reemplazado por una paz que ni sus mejores mapas habían logrado darle.
— Bueno... —murmuró Jake, abrazando a Lucy por la cintura—. Supongo que el "Acero de Escarcha" de Williams y el "Escudo de Sueños" de las trillizas son un buen comienzo. Rosa va a ser la niña más protegida de toda Astra.
— Y la más amada —concluyó Lucy, cerrando los ojos finalmente protegida por la magia de su familia.



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En el texto hay: fantasia épica, guerra epica, leyendas y profecias

Editado: 13.09.2026

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