El plazo de ocho meses se había cumplido. La inminente batalla final contra La Jefa había sido eclipsada por el acontecimiento más poderoso de todos: el nacimiento de un nuevo Elemento
El refugio pasó de ser una base militar a una improvisada sala de partos. Williams estaba al borde del pánico y su Elemento de Superfuerza estaba completamente inutilizado por la tensión, pero su fuerza se manifestaba en una vigilancia protectora
Mientras Saphira y Ana asistían a Evelyn el resto de los Elementos se movían con una eficiencia frenética
-Luna usó su Elemento para construir una cuna resistente en un rincón seguro de la habitación
-Kira purificó el aire y cubrió las ventanas para garantizar la privacidad y la limpieza
-Eris usó su Elemento para crear cortinas de sombra que amortiguaran el ruido y la luz
Todos los Elementos se unieron, conscientes de que este nuevo ser era la esperanza que tanto necesitaban en medio de la guerra
El parto de un Elemento era un evento de poder elemental puro. Los Elementos que nacen con doble potencial generan una sobrecarga de energía al llegar al mundo
Evelyn gritaba no solo por el dolor, sino porque su Elemento de Hielo se descontrolaba por el esfuerzo. Los cristales de hielo crecían rápidamente sobre las paredes
Williams, de pie junto a ella, tomaba su mano. Su Superfuerza se enfocaba en darle apoyo, luchando contra el instinto de querer arreglar la situación con la fuerza bruta
Los gritos de Evelyn eran tan intensos y tan cargados de energía de Hielo que los Elementos que estaban afuera para dar privacidad se vieron obligados a taparse los oídos. El sonido era una fuerza física, una sinfonía de dolor, amor y Elemento naciente
Y con un rugido final de Evelyn y un estallido de energía, el bebé llegó al mundo
Un silencio aturdido siguió al grito y luego, un llanto pequeño, pero sorprendentemente fuerte, llenó la sala
Saphira sonrió, aliviada. —Es un niño, Evelyn es un Elemento muy fuerte
Evelyn, agotada pero radiante, miró a Williams y Williams, con lágrimas en los ojos, tomó al bebé en sus brazos. Su Superfuerza se sintió, por primera vez, al servicio de la fragilidad más absoluta
El bebé abrió los ojos. Eran grandes y brillantes, y una pequeña aura de Hielo y Superfuerza parpadeó alrededor de su cuerpo
Luz se acercó, su dualidad bendiciendo al recién llegado con un aura de paz. Ángel sonrió, sintiendo la esperanza.
¿Cómo lo llamaremos? —preguntó Evelyn, con voz débil.
Williams miró a su hijo, el símbolo de su traición y de su mayor alegría
Su nombre será Miguel él es nuestro protector, nuestro pequeño ángel de Hielo —dijo Williams
El nacimiento de Miguel fue el momento más brillante y esperanzador que los Elementos habían conocido en la guerra. Sin embargo, el estallido de energía del parto había sido sentido a kilómetros de distancia
Nota:
Y yo quiero que mía hijos se llamen maría y Oscar
T - T