La inminente amenaza de La Jefa había pasado a segundo plano por un momento. El refugio, aunque bajo la sombra del ataque, se permitió celebrar la vida.
Miguel era el centro del universo de los Elementos. Su presencia era un recordatorio de lo que luchaban por proteger
Todos los Elementos se congregaron alrededor de la cuna, maravillados por la quietud y la paz que el pequeño Elemento de Hielo y Superfuerza irradiaba
Miguel no lloraba; en su lugar, jugaba tranquilamente. Su Elemento de Superfuerza se manifestaba en la capacidad de mover ligeramente los juguetes de madera que Luna había hecho, y su Hielo hacía que los objetos que tocaba brillaran con una leve escarcha.
Las Elementos jóvenes y mayores se derritieron ante la ternura del recién nacido
Es tan adorable —susurró Sara, acercando su mano
Las demás chicas, incluyendo a Kira y Ana, se turnaron para acariciar sus suaves cachetes. Evelyn observaba a Williams y a sus amigos, riéndose suavemente por el afecto que irradiaban
Parece que a nuestro pequeño Elemento le gusta la atención —dijo Evelyn, con la fatiga del parto aún evidente, pero con una felicidad absoluta
El momento más intrigante de la celebración fue el "Bautismo Elemental", el rito por el cual los Elementos daban la bienvenida y bendecían al recién llegado con su propia esencia
Selene se adelantó, sus ojos llenos de una profunda sabiduría. Ella levantó una mano y proyectó un suave rayo de Luna Oscura sobre la cuna
Te bendigo, Miguel, con la sabiduría de la Sombra y la calma de la noche. Que tu Elemento sepa cuándo ser fuerte y cuándo ser paciente —dijo Selene
Luego Estrella extendió su mano, enviando un cálido y brillante rayo de Luz del Sol pura
Te bendigo con la claridad, el calor y la esperanza, que tu Elemento guíe siempre tu Superfuerza hacia la protección y la verdad —dijo Estrella
Finalmente, Raúl el más joven de la trinidad de Oscuridad y Luz, se acercó. Él no proyectó energía, sino una promesa silenciosa y firme
Que tu Elemento encuentre el equilibrio. Y que siempre sepas que tu vida vale más que cualquier guerra. Eres nuestro futuro —dijo Raúl
La celebración era un acto de desafío silencioso a La Jefa. Pero la calma era una ilusión
Luz y Ángel estaban junto a la puerta, vigilando. Ellos sabían que la firma energética del nacimiento había sido la señal para el ataque.
El tiempo se acabó, Luz la celebración ha terminado —dijo Ángel, su Lava ya preparándose para el combate
Tenemos que darles más tiempo aparte Williams y Evelyn necesitan un respiro —dijo Luz, mirando con dolor a sus amigos.
De repente, un temblor violento sacudió el refugio. No era el Elemento de Tierra; era la energía cruda y destructiva de La Jefa
¡Es Destrucción! ¡El ataque ha comenzado! —gritó Ángel.
Luz asintió con determinación. —Vamos tenemos que interceptarlos antes de que lleguen a Miguel.
Luz y Ángel se lanzaron hacia la entrada, dejando atrás la paz efímera del nacimiento para enfrentarse a la guerra final