Los secretos de Nova.

CAPÍTULO 11. SIRENA BAJO RISAS.

Vuelvo a la mesa para recuperar el aire, Luke esta con el teléfono y Jess intercambiaba ADN con el diablo.

¡Ven! Por eso es que ya no me preocupo cuando le rompen el corazón, en un dos por tres se consigue a otro "amor de su vida".

— ¿Lo disfrutaste? —espeta Luke.

—¿Qué cosa?

—Tú sabes a lo que me refiero —vuelve a su teléfono —. Tienen a media fiesta murmurando. Si querías pasar desapercibida, has fallado.

No sabía qué hora era, seguramente ya muy tarde. Empezaba a sentirme ahogada a causa del calor, me llevo las manos a mi cuello para desabrocharme la capa, pero algo me pareció extraño.

Era un collar.

Una rosa con todo y hojas, totalmente dorado, pero con los pétalos carmesí. Lo mire perpleja. ¿En qué momento me lo pudo haber puesto?

Es muy hermoso, pero voy a tener que devolvérselo.

— ¡NOVA! —Jess me grita captando mi atención, y la de todos los demás que luego fijaron sus miradas atónitas en mí.

Supongo que no se imaginaban que a la final vendría. Lo pensaban, mas no se lo imaginaban.

—Estabas ida —la afano para que me diga qué quiere—. ¿Me acompañas a buscar algo de beber?

Me levanto para acompañarla, una vez entramos a la casa me quede varada para acomodar mis medias mientras Jess se adelanta a la mesa.

—Ricura —Me enderezo lentamente—. Ojalá fueras hamburguesa para echarte mayonesa.

Hay un choque entre mis neuronas. Entre rabia y ofensa. ¿Cómo puede ser alguien tan desagradable y pensar que eso le gustaría a una chica?

Mi mano se cierra en un puño. Me doy la vuelta dispuesta a quebrarle las pelotas con mi zapato al pervertido, pero me llevo la sorpresa de que alguien más se me adelantó estampando al chico contra la pared con una fuerza que hace vibrar los cuadros.

Ashton Cruz sostiene al idiota por el cuello de la camisa a varios centímetros del suelo y lo deja caer cuando toco su hombro.

Él se voltea para verme y su expresión de furia se suaviza de inmediato.

Cabello oscuro, mandíbula partida, piel bronceada, abdomen de hierro y un tatuaje trivial en el cuello. Está disfrazado de Hulk y la diferencia de estatura entre nosotros es aterradora. De 1.95 de esteroides y fuerza bruta, el mejor jugador de futbol después de Nayet Maslow.

Un buen amigo y un buen guardaespaldas.

Desde que lo defendí de unos niños en el kínder, ha querido devolverme el favor con su lealtad; le tengo demasiado aprecio por lo que el corazón se me estruje teniendo cerca.

Alza su mano para acariciar mi cabello con una delicadeza que no encaja con su tamaño. Parece querer decir algo más, tal vez preguntarme qué hago aquí realmente cuando de repente, la música deja de sonar y las personas se detienen dejando un silencio poco entendible; la gente se reía, pero no sabía por qué.

—¿Qué demonios...? —murmura Ashton, frunciendo el ceño.

Sitúo mi vista en dirección a las carcajadas que rodeaban la mesa de bocadillos. Agrando los ojos y por unos segundos mis pulmones dejan de reaccionar. Parecía que todo estuviese en cámara lenta, como en una escena de horror.

Jess se encontraba bañada, el maquillaje de horas chorreado, su vestido se tornó rojo y sosteniendo la charola de ponche estaba nada más y nada menos que Diana McCarthy.

Sabía que era mala idea venir.

Aprieto la mandíbula, camino con calma entre la multitud que se abren paso. Lo único que se escuchaba en la sala eran mis tacones, nadie se atrevía a interponerse.

Anteriormente Belcroft High estaba a mis pies, y lo sigue estando, aunque lo quieran negar. Los que me conocen saben de lo que soy capaz.

Mientras más cerca estoy de Diana, más se tuerce su cara en una mueca de miedo.

Mi mente maquinaba formas de joderle la existencia hasta que mi mirada se enfocó en una lágrima brotando de los ojos de Jess, empujo a Diana para alejarla de ella y Megan Wesley la tuvo que sostener para que no se cayera.

—Ni te acerques —le advierto a Diana.

Tomo a Jess por los hombros. Está temblando.

—Vámonos de aquí, Jess. Ahora.

Antes de salir, mi mirada se cruza de reojo con la pelirroja que está al lado de Diana.

La Debrah que conozco jamás permitiría que algo malo les pasara a las personas, ella era pura bondad... hasta que nos enamoramos del mismo chico y le rompieron el corazón. Verla ahí, parada sin hacer nada mientras Diana humillaba a Jess, es la confirmación de que ya no queda nada de la chica que fue mi amiga.

Luke al vernos corre hacia nosotras, quitándose la chaqueta para ponérsela en los hombros.

Cuando salimos, los supuestos guardias se nos quedaron viendo, el que nos había atendido con las entradas antes nos miró asombrado y un poco preocupado, mientras que su hermano mantenía una sonrisa burlona.

Que despreciable, el guardia, la anfitriona... las personas.

Luke abre la puerta del copiloto dejando que Jess se siente.

— ¿Estás bien?

Que pregunta más estúpida.

Jess no dijo nada, solo negó con la cabeza.

Por encima del asiento le acaricio el hombro mojado.

¡Es increíble!

No solo le bastó con bajarle al novio, sino que también la deja en ridículo frente a todo Belcroft High.

Pero esta la va a pagar.



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En el texto hay: romance, secretos, drama

Editado: 21.05.2026

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