La ambulancia tardó una eternidad en llegar, o así lo sentía mientras intentaba parar la hemorragia de la cabeza de Brayden.
Llegue al hospital llena de sangre, mamá fue la primera en recibirnos y la única que evitó que no entrara a urgencia con Brayden.
Él seguía sin despertar.
Y esto era mi culpa,
Completamente mía.
Mi pecho ahora es un galope sonoro que siento en los oídos. Un desespero silencioso me recorría las venas mientras intentaba pensar. Tenía que solucionar esto. Tenía que cortar los hilos antes de que alguien más salga herido.
—¿Puedes dejar de destruirme la vena? —le quito mi brazo a la enfermera.
—Solo hago mi trabajo.
—Pues renuncia, no lo haces bien.
—¡Nova! — el grito de mi madre me llegó desde la puerta. Me dedicó una mirada de advertencia antes de retirarse y dejarme sola en el laboratorio.
Ya no soporto fingir que no sé nada.
Esta situación ya superó los limite dejándome aún más claro que ellos no juegan.
Esto no fue un accidente, fue una advertencia.
«Estoy en el hospital. ¿Puedes venir?» envío el mensaje. Tiene que ser lo más casual posible para no llamar su atención.
Maldito hipócrita.
—¿Cómo esta? —intercepto al doctor cuanto lo veo en el pasillo.
—Tu novio está completamente bien, Nova. Nada grave pasó, milagrosamente, tuvo un golpe fuerte que le noqueó, y un pequeño corte en la frente que tuvimos que suturar. Con tu madre vigilando, te aseguro que no quedará ni cicatriz.
—¿Llamaron a sus padres? —pregunté, sintiendo un nudo en la garganta.
Ni siquiera tengo el número de la Basura para avisarle que su hermano tuvo un accidente. Creo que Sombra me lo puede conseguir.
—Em... creo que no —Guillermo frunció el ceño ligeramente—. Su expediente dice que es mayor de edad. No estamos obligados a notificar a tutores si el paciente está estable. Estará en observación un par de horas.
Por alguna razón lo siento como una acusación, con cierto sabor a: "¿Qué hacías con alguien mayor que tú en un carro?"
—¿Seguro que está bien, Guillermo? ¿Sin daño interno?
El amigo de mi madre me dedicó una sonrisa.
— Está bien, de verdad. Puedes pasar a verlo en unos minutos. Está en la 402.
Comparto una sonrisa como gesto de despedida.
Lo mejor para él será que desaparezca. Él mensaje fue claro y no pienso poner la vida de Brayden en riesgo otra vez.
Aunque me haya empezado a acostumbrar a él.
Por un momento... creí que... tal vez podría darme otra oportunidad.
¡Que estúpida soy!
Siento unas pisadas detrás de mí en cuanto decido irme del hospital.
—¡Vine lo más rápido que pude! —Luke jadea, sosteniéndose de sus rodillas—. Por Dios, Nova... Tenemos que poner un código para este tipo de situación. Roja seria hospital, ya que es urgente. ¿Estás herida?
—Hablemos en privado, por favor —lo agarro del brazo y lo arrastro hasta llegar a un sitio apartado.
—¿Todo bien?
—Claro que no, casi me matan.
—Oh, qué alivio, por un momento... ¡Espera! ¿¡QUE?! ¿Estás bien?
—Deja el show, y decidle a Adrián que Brayden no sabe nada, que yo no le he dicho nada a nadie.
—¿De qué hablas? —da un paso atrás, con los ojos muy abiertos, fingiendo una confusión perfecta.
Por un instante, casi le creo la actuación.
—¡Brayden estaba conmigo! — le grité en un susurro furioso—. Y sé que estas de su lado. Llegaron a Belcroft juntos. ¡No soy estúpida!
—¿Nova, pero de que...?
Lo mire directo a los ojos, cansada de este teatro desde que Adrián se fue, fingiendo ser mi amigo.
—¿Te atreves a mentirme en mi cara? Niégame que él no te ordenó mantenerme vigilada.
Esa es la razón por la cual Adrián sabe mi ubicación siempre, lo que hago, que como y hasta con quien estoy. Es lo único retorcidamente razonable.
Luke me sostuvo la mirada. Por un largo segundo, el silencio fue denso como el plomo. Entonces, algo en él se rompió. O mejor dicho, se reveló.
—¿Desde cuándo lo sabes?
Hasta su voz ha cambiado, ya no es aguda ni cálida.
Me atrevería a decir que hasta su mirada cambió, todo en Luke ya no era lo que veía cada mañana del chico radiante; su postura y el porte, es de uno que sabe que tan larga es la lista de sus mentiras.
—Desde que él se fue y tú insististe tanto en estar a mi lado. Nadie regala tanta lealtad sin un precio. —respondí con amargura.
—Él... —empezó a decir, pero lo corté.
—No me interesa saber por qué estas con Adrián o en qué negocio sucio estas involucrado, pero Brayden no tiene nada que ver.
—De eso no hay garantía.
—Te lo juro... con mi vida que él no sabe nada. Déjenlo en paz.
—Si lo dejo pasar, Adrián de cualquier forma se enterará. Esa camioneta no es de juguete, Nova.
—¡Para eso estas aquí! Para irle con el chisme —bramé, sintiendo las lágrimas de impotencia quemándome los párpados—. La maldita camioneta no hace falta.
—Por supuesto que si — rugió él de repente, acortando la distancia entre nosotros—. ¿Crees que disfruto siendo la puñetera niñera de una zorra que le abrió las piernas a quien no debía?
El sonido de la cachetada que le crucé resonó en todo el pasillo. Luke se quedó con el rostro ladeado, la mejilla encendida.
—Para lo único que eres bueno es para mentir y fingir, si te denigraron como "niñera" no es mi problema, pero por favor, Luke, deja a Brayden fuera de esto.
Se irguió ante mí, nunca me había dado cuenta de la diferencia de altura hasta ahora, donde sus ojos destallan una chispa perversa mientras acaricia su mejilla roja por el golpe.
—Aunque no lo creas, a mí también me cae bien él.
—Te cae bien —repetí. Que mal chiste—. Tanto que dejaste que casi lo mataran.
—Yo no fui — masculló entre dientes—. ¿Quieres un consejo?
—No.
— Escúchame bien: Adrián ya desconfía de él, y si lo desapareces de tu vida —chasqueó los dedos—, así como así, solo confirmarás sus sospechas. Pensarán que lo intentas proteger porque sabe algo.
Editado: 21.05.2026