Los Secretos Del Desierto: * Ecos De Los Cuatro Vientos *

Epílogo de Portial – La Despedida del Mar

He caminado por los desiertos donde la arena canta,
he dormido bajo los bosques que sueñan en silencio,
y he respirado el frío de los reinos donde el amor se congela.

Pero solo aquí, en Portial,
entendí lo que los otros mundos intentaban decirme:
que todo final es solo una orilla distinta.

El mar me habló, no con palabras,
sino con reflejos.

Me mostró a Nareiah, la Reina del Abismo,
aún vigilante bajo las olas.

A Lorian, que amó hasta fundirse con el agua.

A Eirene, la Dama Coral, que floreció en su caída.

Y al Capitán, que cambió su condena por un juramento de luz.

Todos ellos viven en el rumor de las olas,
y cuando el mar respira, sus nombres respiran con él.

Nada se pierde, trovador,
solo cambia de profundidad.

El viento trae sal a mis labios,
y por un momento creo oír el eco de un laúd ahogado.

Quizá no sea mío.

Quizá sea el canto de quienes me precedieron,
repitiendo la melodía infinita del mar.

A su orilla dejo mis palabras,
no como ofrenda,
sino como espejo.

Porque si el mar es memoria,
entonces cada historia que canto regresa a él,
y en su reflejo, me reconozco.

Me despido, pero no me voy.

Pues el mar no tiene final,
solo horizontes que se alejan para volver a encontrarse.

Allí donde el agua toca el cielo,
donde los vientos cruzan sus nombres,
el trovador seguirá caminando.

Y cuando el mundo olvide los reinos,
cuando el silencio cubra las historias,
el mar aún cantará.

Porque mientras exista una sola voz dispuesta a escuchar,
Portial vivirá.




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