Los Sobrevivientes: Asedio en Amil

Capítulo 21. Poder demoniaco

Históricamente, se sabía que una persona podía recibir la gracia de Dios desde su nacimiento y este, con los años, lo manifestaría en forma de poder tanto bendito como mágico, incluso con ambos. A ellos se les conocía como guerreros “híbridos”, casos muy poco comunes de verse en todo el mundo. A los que no lograban manifestar el poder del creador, se les llamaba “civiles”. Y a los que rompían su vínculo de amor, producto de un fuerte arrebato emocional, influenciado principalmente por sentimientos negativos, “malditos”.

Cuando la bendición de Dios se corrompe, se transforma en maldición y hace que el guerrero desarrolle habilidades muy variadas, muchas de ellas socialmente inmorales.

Pero… solo aquellos que lograban superar sus límites y abrazaban voluntariamente su vínculo con Satán, se les conocía como demonios o “vasijas”. O, al menos eso decían las leyendas populares. Catedral de Esperanza fue el primer lugar donde el gran caballero Robles oyó hablar sobre ellos en su infancia y ahora…

…se había convertido en el escenario de su duelo con uno…

El líder de Nuevo Amanecer le preguntó si tenía idea de lo que estaba presenciando, a lo que Jorge respondió que sí, o que al menos se hacía una idea. Eso fue suficiente para que el hombre rompiera en carcajadas, prometiéndole que le daría una muerte rápida para no prolongar su agonía, mientras se quitaba parte de su ropa que terminó destruida producto del ataque del caballero de fuego.

- ¿Ah sí? _sujetó la empuñadura de su espada con fuerza y se desplazó por el terreno a toda velocidad para atacar a su enemigo, apareciendo justo a su atrás, con la hoja de su arma a centímetros de su nuca_. ¡¿Y qué tal si te mato primero?!

- ¡Muy lento! _su espada salió disparada hacia el cielo y Jorge, terminó con tres mortíferos golpes en el torso. El último, hizo que atravesara la estancia para terminar destrozando un crucifijo de madera del hijo de Dios, Jesucristo. No pudo evitar sentirse mal cuando descubrió los restos bajo su cuerpo_. ¡¿Qué pasó, Robles?! ¿Ya te cansaste?

Sus palabras no vinieron de la nada. Más temprano que tarde, descubrió que su manto de fuego se había esfumado, sintiendo como el poder de su familia volvía a concentrarse en el interior de la gema de su sable. Algo que, por lo visto, Camus no había notado debido a que posó toda su atención en él.

No tuvo más opción, debía recuperarla cuanto antes.

- ¡¿Quién demonios eres?! _preguntó, enfadado.

- Eso, mi estimado. ¡Un demonio! Uno que… _desapareció en un parpadeo y apareció detrás suyo para sepultarlo bajo tierra de un violento codazo en la espalda. Jorge cayó entre los escombros escupiendo grandes cantidades de sangre, sintiendo como varios de sus huesos terminaron fracturándose en el trayecto_… ¡Está dispuesto a todo con tal de cumplir sus sueños! ¿Uhm? ¿Qué pasó? ¿Ya no te puedes levantar? Pensé que querías matarme.

Jorge alzó su cabeza para observarlo mejor. Frustrado, intentó reincorporarse para plantarle cara, pero no lo logró. Al final, el no haberse recuperado por completo terminó pasándole factura.

- ¡¡¡MALDITO!!! _exclamó, adolorido.

- Lástima, esperaba más de ti. Pero, bueno… supongo que al final, sí eras uno más del montón. ¿Sabes? Antes de matarte, me gustaría resolver ciertos asuntos con una persona. Me parece que tú lo conoces bien _sonrió con malicia_. O al menos, eso creías.

Ebrio de poder, Camus estiró su brazo derecho con fuerza.

Jomer Prado hizo lo mismo, pero solo porque Carmen Rosa le pidió que no interviniera en su recuperación. Aunque herido moralmente por el vergonzoso espectáculo que protagonizó horas atrás, no le quedó más remedio que obedecerla para no morir desangrado, por falta de oxígeno en sus pulmones o por tener un órgano roto. Incluso en esa situación, no pudo evitar maldecir a Jorge por lo que le hizo, ganándose así las reprimendas de Magdalena.

- ¡Sin vergüenza! ¡Encima que le perdonó la vida! _refunfuñó la mujer con todo el coraje del mundo reunido en sus puños_. ¡Mi esposo no estará aquí, pero soy perfectamente capaz de hacerlo respetar!

- Tranquila, Maggie _invocó Camuchita con la mirada fija en el rostro de su aún superior de la Guardia Civil_. Si se altera, su presión subirá y complicarás más su recuperación _cruzó miradas con el hombre_. Aunque no me guste, todavía lo necesitamos con vida.

- ¡Son unas estúpidas! _bramó Prado con mucho dolor. Todavía le costaba mucho hablar, aunque por lo menos ahora era capaz de mover su cuerpo con relativa normalidad gracias a los cuidados y a la bendición natural de Carmen Rosa_. ¡No saben en lo que se están metiendo! Ese sujeto, Camus… él es muy peligroso. ¡Hacen mal en darle esperanza a Robles!

- ¡Mi esposo es fuerte! ¡No es ningún improvisado!

- ¡Entiendan! Con Camus ya no estamos hablando de escalas ordinarias de poder. Básico, superior, avanzado, real o santo… ¡Su fuerza escapa de toda lógica! _intentó apoyarse de sus brazos para poder levantarse, pero no lo logró_. Quizá y solo quizá, su presencia en el reino sea el augurio… ¡de que tiempos oscuros se acercan!

- ¡Viejo ridículo! Lo único que intentas es hacernos creer que tu traición tiene justificación. Pero, qué crees… _Magdalena lo tomó del cuello para obligarlo a mirarla a la cara_... ¡todo se acabó! ¡Tus días como General Civil Distrital se acabaron!




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