Más de dos mil años en el pasado, la detonación de una bomba atómica cambiaría el rumbo de la humanidad para siempre. El llamado “karma de Dios” no solo provocó la aniquilación de casi el 50% de un antiguo subcontinente conocido como América del Norte, sino que, además, el resto de naciones se vieran envueltas en un fuerte conflicto político, temerosos por el poder bélico que desarrollaron sus enemigos por aquel entonces. La tercera guerra mundial empezó y, junto con ella, la aniquilación progresiva de la vida en la tierra.
Diez años tuvieron que pasar para que el ciclo de odio viera su fin, cuando diferentes líderes de la época firmaron un tratado que contemplaba restaurar la paz entre las naciones, convencidos todos por una persona que se hacía llamar así mismo como “el salvador”. No mucho después, y ya consciente de su verdadero poder, aquel hombre instauró un “Nuevo Orden Mundial” y sublevó a todo el mundo para que persiguieran a aquellos que estuvieran en su contra.
El poder lo corrompió y su humanidad, se perdió junto con el poco raciocinio que todavía albergaba en su interior.
Trompetas se escucharon en el cielo, poderosos terremotos partieron continentes enteros. Para cuando el ciclo del día y de la noche se rompió, “el salvador” cayó en cuenta del tremendo error que había cometido, pero ya era demasiado tarde. El ángel caído volvió a caminar sobre los terrenos de Dios y desencadenó lo que muchos conocieron como el apocalipsis. No hubo país que se librara de su reinado de destrucción ni poder capaz de pararlo. Muchos imploraron por el perdón del Señor, pero este no respondió a sus llamados.
Su castigo por haberle dado la espalda, fue que lo perdieran todo a manos de quien, en antaño, también fungió como uno de sus más leales ángeles. Los dejó a su suerte y, aún con eso, la humanidad siguió luchando sin descanso. Ya no por su libertad, sino para volver a ser dignos de su gracia.
Al final, solo cinco fueron elegidos para que lucharan en nombre de Dios: Gleen Ree, Taylor Jensen, José Carlos Melendi, Usain Abdullah y Charlotte Dawson. Para cuando el sol volvió a bañar los cielos con su luz, satanás cayó derrotado y los ahora guerreros benditos, ya sin fuerzas, lo sellaron en las profundidades de la tierra a costa de sus propias vidas. Este acto desinteresado hizo que el Creador sobrevolara el firmamento y los trajera de regreso al mundo de los vivos, encomendándoles una nueva misión: preparar a las futuras generaciones para un inminente regreso del ángel caído.
Fue así… que los siglos pasaron…
El hombre volvió a ser la especie dominante en la tierra, más sus normas sociales cambiaron para siempre ya que había algo que diferenciaba a su era de la anterior: la presencia de los guerreros benditos. Ahora, bendecidos, magos y civiles habitaban los cinco grandes continentes y enfrentaban sus propios problemas. Se vivían tiempos de paz… o al menos, eso les hicieron creer. La maldad volvió a gestarse en sus corazones. Ignorantes, de que una vieja profecía estaba próxima a cumplirse.