Los Sobrevivientes: El amigo perdido

Capítulo 5. Una amenaza mayor

Una silueta masculina empezó a dibujarse delante suyo.

De entre las nubes de polvo, emergió campante el asesino de la katana quien, tranquilo, comentó vacilante las ironías de la vida. Según sus palabras, jamás creyó que volverían a cruzar sus caminos después de la pequeña “reunión” que tuvieron la otra noche, mucho menos “en un lugar como ese”. Sebastián intentó apoyarse sobre sus hombros para reincorporarse, más su propio peso le jugó en contra, volviendo a caer esta vez, con las manos sobre su torso.

- ¿Qué? ¿Tienes miedo? ¡Tranquilo! Esta vez no voy a atravesarte _lo sujetó de su cabello y lo jaló con fuerza para que lo viera. Su víctima gruñó de dolor, aunque, lejos de reaccionar temeroso, le plantó una mirada llena de determinación_. ¿Lo ves? ¡Así me gusta! Lamentablemente, ahora no puedo jugar mucho tiempo contigo, así que… _desenvainó su arma, blandiéndola por los aires ante la atenta mirada del primogénito de Robles_... seré rápido…

- ¿Sabes? Quizá tengas razón… _el cuerpo del chico de anteojos comenzó a desprender un brillo de color verde fosforescente muy intenso_... Quizá… todo esto sí sea obra del destino _sus heridas desaparecieron de golpe, lo que captó poderosamente la atención del cazador de mirada afilada_. ¡Y es por eso que voy a detenerte!

Pegó un brinco y, con las manos juntas, gritó:

“Técnica bendita del elemento agua: ¡Vórtice de agua!”

El guerrero estuvo a nada de incrustar la hoja de su katana en la cabeza del pelinegro, cuando de este emergió un gran remolino con la suficiente fuerza como para levantarlo del suelo y hacerlo girar con violencia en medio de la desolada calle. Los otros encapuchados intentaron liberarlo, pero fue imposible. Sus ataques no lograron deshacer la técnica del primogénito de los Robles.

No fue hasta que Luciana lo tomó de las manos, que este arrojó el agua contra el suelo con todo y agresor.

Su enemigo intentó reincorporarse, pero no lo consiguió. Cayó preso de una técnica que, lejos de lastimarlo, lo aturdía cada vez más y más a tal punto que atrofió temporalmente el movimiento de sus piernas y brazos. No mucho después, Luciana reapareció a las espaldas del chico de anteojos, feliz porque su plan “salió a la perfección”. Pero, todavía era muy pronto para cantar victoria y el pelinegro lo sabía. Por lo que, sin tiempo que perder, volvió a concentrar su poder bendito, esta vez formando una esfera de agua imbuida de elemento aire, arrojándolo hacia el cielo a toda velocidad.

Hasta ese momento, la adolescente solo había visto a uno de sus amigos controlar la naturaleza con relativa facilidad y ese fue Aldo durante su combate contra Jairo. Pero ahí estaba Sebastián, provocando una lluvia capaz de bañar gran parte del distrito 19 de Melendi, mitigando el humo y las brasas que seguían esparcidas por todo el terreno. Mientras eso pasaba, su rival seguía luchando para no mostrarse débil delante de sus seguidores quienes, lejos de burlarse de él, trataron de ayudarlo.

- ¡¿Por qué?! _se tropezó con sus propios pies, volviendo a caer de rodillas al piso_. ¡¿Qué demonios me hiciste?!

- “Vórtice de agua” es una técnica bendita de nivel superior, no por lo destructiva que pueda llegar a ser _protegió a Luciana con sus brazos. La chica intentó ponerse a su par, pero no la dejó_, sino por sus efectos secundarios. ¡Quedarás aturdido hasta que yo lo decida! ¡¿En serio creíste que me quedaría de brazos cruzados después de lo que pasó esa noche?! ¡Sabemos que tú mataste a Grecia! _se pegó en el pecho. De repente, se llenó de mucha valentía y coraje. Era él, al fin lo tenía enfrente. Si lo atrapaba, no solo sería capaz de limpiar la imagen de Arturo, sino que también evitaría que el director Huamaní cometiera un error_. Es por eso que voy a detenerte. ¡Para ponerle fin a todo el dolor que provocaste!

- Amo Cheren, ¡no podemos perder más tiempo! _bramó uno de sus compinches con enojo_. ¡Si no nos retiramos ahora, el líder va a…!

- ¡Cierra la maldita boca! _lo apartó de un empujón.

Su mirada, frívola y rasgada, parecía estar a punto de liberar chispazos de sus cuencas. Analizó la situación, todavía recordaba lo fácil que fue para él derrotar al chico de anteojos en el pasado. No solo aprovechó el sigilo, es que este de plano no pudo defenderse de sus ataques a tal punto que terminó atravesado por sus técnicas de rayo. ¿Qué diferenciaba ambos escenarios?

Luciana y sus técnicas curativas eran la respuesta.

Gritos comenzaron a escucharse de repente alrededor del campo de batalla. Eran las familias que residían en la zona, muchos de ellos vecinos y conocidos de la pelinegra. Ahora sí, las cosas de verdad habían empezado a complicarse para él.

- ¿Detenerme tú a mí? ¡Por favor! ¡No me hagas reír! _posó su atención en la chica_. Reconozco que esta vez sí pensaste rápido. ¡Te felicito! La pregunta ahora es… ¿qué tal lo hará ella?

Corrientes eléctricas empezaron a brotar de sus brazos y piernas. Sebastián lo siguió con la mirada, alerta ante cualquier tipo de ataque sorpresa que pudiera hacer su oponente. Y si bien, fue capaz de sentir el flujo de su poder bendito en acción, lo que no contempló fue que aparecería a espaldas de Luciana, listo para atravesar su cuerpo como lo hizo con él en el pasado. Su palma izquierda estaba imbuida en su totalidad por una onda de rayos muy peligrosa.

Triunfante, exclamó a todo pulmón:




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.