Los Sobrevivientes: La cacería de Reaper

Capítulo 13. Objetivos

“¿De verdad lo crees? ¡¿Qué Sebas siga con vida?!”

“¡Por supuesto que sí!”

“¡Yo… ya no puedo! ¡Pero tú si…!”

“Le debo mucho a ese tonto. Buscarlo es lo menos que puedo hacer por él…”

“¡¡¡SEBASTIÁN…!!!”

“Tú… ¿lo traerás de regreso?”

“Si… ¡te lo prometo!” …

Intentó alcanzar su mano, pero no lo logró.

Solo pudo rescatar su espada. Arma, que ahora atesoraba con su vida porque lo veía… como una extensión de su ser…

Después de varias semanas, Yanet volvió a despertarse con los ojos llorosos y el cuerpo sudado, producto de las violentas pesadillas que atormentaban su mente. Con la diferencia, de que “Big Serg” ya no era quien las protagonizaba, sino ella misma. Ella y su maldita arrogancia, persiguiendo e hiriendo de muerte a una frágil Luciana, quien cometió el único error de confiar en su palabra.

Juró que rescataría a Sebastián de Nuevo Amanecer.

Pero, ahora, él… él… estaba muerto…

No derramó ni una sola lágrima hasta que se posó tímida frente al ataúd simbólico que traía gravado el nombre del primogénito de los Robles. Para ese momento del día, ya eran muchas las personas, entre amigos y seguidores, que se habían reunido en los exteriores del Campo Santo, un cementerio de bastos campos verdes ubicado en el distrito 11 de la ciudad capital de Amil, para darle el último adiós a aquel muchacho que vanagloriaron por tantos meses y que, ahora, enaltecían como a una figura de autoridad y justicia.

Hasta el clima cálido de las mañanas los abandonó. Una fina capa de lluvia cubrió sus cuerpos con sutileza.

La señora Luz tuvo que sujetar a su hija de los brazos al momento en que hombre a cargo de dirigir el funeral tomó la palabra, rememorando a la persona por la que todos estaban ahí reunidos. Supo por las facciones de su rostro que se esforzó por pasar inadvertida, aunque, al final, no pudo evitar lo inevitable. Luciana cayó de rodillas sobre el húmedo césped, liberando desgarradores llantos mientras le reclamaba con el corazón en la mano, al muchacho que descansaba dentro del féretro, por dejarla sola.

Había perdido el control de sus acciones. No le importó ser vista por el resto de los presentes, solo quería llegar hasta el ataúd simbólico que los familiares de Sebastián habían preparado, no para darle el último adiós, sino más bien para rogarle que la llevara con él. Yanet, lejos de intentar consolarla, sólo se limitó a quedarse de pie con la mirada clavada en la fotografía de su querido amigo, situada junto a un gigantesco arco de flores coloridas bien cuidadas.

De vez en cuando ocultaba la mirada para que no la vieran llorar. Luego, se giraba para encontrar el regazo de un viejo conocido. Jorge Robles estaba ahí, con el rostro igual o más desencajado que el suyo. Sus ojos llorosos eran la viva imagen del dolor que estaba procesando por dentro. Uno que, a diferencia de Luciana, no era capaz de demostrar ya sea por hombría… o por miedo a verse vulnerable...

- ¡Lo sabía! _pronunció, tranquila, sin quitar la vista del frente_. Siempre lo supo, pero prefirió callarse. ¿Qué pasó con todo eso de que entendía mejor que nadie la pérdida de un hijo? Yo… creía que de verdad estaba haciendo algo para encontrarlo. Pero, me equivoqué. ¡Nos engañó a todos! Al final, no hizo nada… otra vez….

Sus manos le temblaron. De repente, se dejó poseer por una rabia tan intensa que buscó desfogarla con el único hombre adulto al que de verdad respetaba y admiraba, al menos hasta ese momento. Pero, lejos de escuchar sus clásicos sermones, Jorge al fin dejó de mostrarse como una figura infranqueable y se quebró en su delante solo para sugerirle que pensara mejor las cosas antes de decirlas. Dicho esto, se apartó temporalmente hacia un rincón alejado cercano a un pequeño bosque que rodeaba todo el campo fúnebre.

Quiso sentir remordimiento, pero no pudo. No después de que varios medios de comunicación independientes, entre ellos E9 Noticias, revelaran en exclusiva los denominados “Secretos Reales”. Una sección dedicada a ventilar todo aquello que no se contaba abiertamente en telemisor nacional por los vínculos que tenían muchas cadenas informativas con la familia real y demás organismos supervisados por Diane Vanderlei.

Se dijo mucho de la familia que descendía directamente del primer gran monarca, José Carlos Melendi. Por ejemplo, que madame Vanderlei no se mostraba en público con sus dos hijos mayores no porque estuvieran cumpliendo con sus obligaciones como príncipes como casi siempre estilaba a decir, sino porque, en realidad, estos no tenían buena relación con ella. Incluso, se mostró evidencia fotográfica de documentos en donde renunciaban a heredar la corona.

También se habló de su último hijo, Conner Vanderlei. Se supo que el ahora único heredero al trono estaba llevando terapias de rehabilitación clandestinas por mala conducta, social y moral en perjuicio de terceros en el reino. Varios medios empezaron a llamarlo “el príncipe de las calles” por las diferentes grabaciones en las que se le veía peleando con otros muchachos de su edad sin que estos siquiera lo provocaran.

Lo que comenzó como una filtración masiva de información que satisfacía el morbo de las masas, cobró otros matices cuando llegó el turno de hablar no de la Guardia Civil como tal, sino de cierta persona que se convirtió en un estandarte para la institución por ser el único mortal hasta la fecha capaz de enfrentar a un demonio y sobrevivir para contarlo. Se supo que Jorge Robles, gran caballero retirado y actual dirigente de investigación privada, tuvo reiterados acercamientos con el Escuadrón de Defensa Antirrebeldes de Melendi (EDAM), con el fin de aportar conocimientos en la búsqueda de los adolescentes secuestrados por Nuevo Amanecer. Así fue desde el principio y, si bien, la información pública era que el equipo no presentaba avances progresivos en su labor, lo cierto era…



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En el texto hay: misterio, romance, drama

Editado: 24.08.2026

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