Sus peores temores se hicieron realidad.
Los reportes, todas las denuncias que llegaban al Departamento Fiscal de Melendi apuntaban a un solo escenario: la capital de Amil estaba bajo ataque. Pero, lejos de movilizar a sus tropas hacia el epicentro, la gran monarca del continente, Diane Vanderlei, los replegó para asistir a los civiles al considerarlos su máxima prioridad. Muchos cuestionaron su decisión, pero, al final, un solo hombre se encargó de remediar las cosas a su favor. Y ese no era otro que el gran caballero bendito, Jorge Robles. No solo detuvo a un confeso integrante de la agrupación rebelde Nuevo Amanecer, sino que, además, llegó a despertar un extraño poder del que no tenía conocimiento alguno.
Tuvo que hablar con uno de sus hombres de confianza para tener una aproximación más o menos cercana.
“No estoy seguro de cómo se libera, pero lo que sí sé, es que todo ese poder proviene de la espada de mi familia. Su apariencia, el fuego que rodeaba su cuerpo como si fuera… ¡una armadura…! ¡Me recordó mucho a mi padre minutos antes de su muerte!”.
“¿Dices que Paul Robles hizo uso de ese extraño manto para detener a Zedd Betancourt?” _le preguntó a Humberto. El retirado gran caballero de Melendi se estuvo comunicando con ella todo este tiempo desde la sala de la casa de su madre, gracias a los hechizos de comunicación conjurados por los magos de la Guardia Real_. “¿Por qué omitiste esta información todo este tiempo? ¡Sabes bien que los Robles y la familia real no se tienen secretos!”.
“¿Esta comunicación es privada, madame Vanderlei?” _la reina dijo que sí, cortante_. Ok, te lo preguntaré, entonces. ¿Estás segura que tú no tienes secretos conmigo? Ya no solo hablo de los tratados que tenga tu familia con el resto de familias importantes en el reino. Hablo exclusivamente de nosotros”.
Quiso responder, pero ciertamente no supo que decirle.
Diane Vanderlei agachó la cabeza, tímida.
“Hay cosas que, por tu seguridad, no puedo contarte”.
“Y, en mi caso, hay cosas que tampoco puedo contarte porque, ciertamente, no termino de entenderlas. En ese momento, pensé que todo ese poder era exclusivamente de mi padre y que lo liberó a partir de una técnica bendita. Pero, ¿qué crees? Busqué en la biblioteca de mi familia, pero no encontré registros de nada parecido. Eventualmente, lo fui dejando de lado… hasta ahora… Quizá y Gustaff tuvo razón todo este tiempo” _la monarca quiso saber a qué se refería_. “Él siempre creyó que tanto poder bendito puro era imposible de soportar para un guerrero, por más físicamente preparado que estuviera. Fue a partir de eso, que teorizó que la fuente de origen podría ser la espada. En su momento, nadie en la familia le creyó. Pero eso nunca lo detuvo. Él siguió estudiando hasta que, eventualmente, terminó abandonando su vida como guerrero para enfocarse de lleno en el estudio y desarrollo de herramientas benditas”.
“De ser ese el caso, entonces… es probable…”
“Si. Que solo los Robles seamos capaces de despertar ese poder”.
“Entonces, desde hoy, tu hijo y tú serán nuestra máxima prioridad. Apenas se recupere tu hermano, los convocaré a los tres al palacio para estudiarlos. Me parece que Jorge también tenía un hijo, ¿no es así? Sería bueno que…”
“¡Los Robles… estamos al servicio de la familia real! ¡La historia puede dar fe de nuestra lealdad! Pero, no te equivoques, Diane. Nosotros no somos sus monos de laboratorio”.
No volvió a comunicarse con su hombre confianza hasta varias horas más tarde, debido a que un nuevo incidente encendió las alarmas en el reino. Diferentes denuncias advirtieron que la academia bendita Newton, una de las más importantes e influyentes en todo el continente de Melendi había sido tomada por una increíble cantidad de guerreros vestidos con máscaras y capuchas. Pese a los intentos de la Guardia Civil por controlar la situación, al final, solo lograron retrasar lo inevitable. Decenas de estudiantes fueron secuestrados gracias a la técnica de una usuaria de sombras malditas. Y si eso, de por sí, ya era un golpe crítico para su reinado, lo peor llegó cuando…
… el demonio atacó el Centro de Amil…
Un solo hombre supo plantarle cara y ese fue Jorge Robles.
- ¡Es él! ¡No cabe la menor duda!
- ¡Si! ¡Tiene que tratarse… de aquel que se hace llamar Camus!
Incluso en la distancia, la mujer más importante en el reino estuvo al tanto de la caótica batalla gracias a la magia de sus caballeros. Pero, solo bastó con ver la silueta de ese hombre dentro de su mente para entender… que el control de la situación se había escapado de sus manos. Su fuerza, toda la maldad que irradiaba desde cada rincón de su cuerpo, la extraña forma que adoptó de repente.
Camus estaba lejos de asociarse a un guerrero maldito. En realidad... era un guerrero demoniaco…
Quiso confiar en él, lo vio superar sus límites en repetidas oportunidades a lo largo de toda la batalla. No se contuvo en lo más mínimo, en serio quería matarlo para proteger al reino. Pero, ni siquiera el misterioso poder de su familia bastó para detenerlo.
Jorge cayó derrotado ante el líder de Nuevo Amanecer y estuvo a nada de ser asesinado, cuando…
“¡¡¡MADAME VANDERLEI!!!” _esa voz.
Humberto Robles llegó al campo de batalla.
Editado: 03.08.2026