Los Sonetos de la vida (poemario)

Soneto III: Levanto el muro con la mano herida.

Soneto III: Levanto el muro con la mano herida.

Levanto el muro con la mano herida,

cada piedra es un peso de memoria;

no busco el triunfo, busco la victoria

de mantenerme firme en la partida.

El sudor es la huella de la vida,

el trabajo es el pulso de la historia;

lejos del brillo y de la vana gloria,

mi fuerza nace en la labor cumplida.

Que no me asuste el yugo ni el cansancio,

ni el tiempo que devora los altares

en este breve y terrenal espacio.

Pues sólo quien domina sus pesares

y construye en silencio su palacio,

podrá cruzar los muros y los mares.




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