Soneto X: Tuvo la infancia un reino de madera
Tuvo la infancia un reino de madera,
donde una simple caja era un castillo;
cabía el universo en un bolsillo
y el tiempo se curvaba en la ribera.
Volaba una cometa en la pradera,
sin prisa de cerrar ningún pestillo;
mas fue perdiendo brillo aquel chiquillo,
con la distancia de la edad primera.
No se trata de abrir aquel cerrojo,
ni de llorar la cuerda desprendida,
cuando la tarde el viento nos consume;
es conservar la llama del antojo,
llevar limpia la vista por la vida,
y no olvidar qué fuego nos resume