Los Sonetos de la vida (poemario)

Soneto XIV: Arde una vela quieta, aún presente

Arde una vela quieta, aún presente,

mientras la cera, lenta, se devora;

no se apresura, pero nunca ignora

que el tiempo pasa aunque parezca ausente.

No hay quien detenga el paso permanente,

guardamos oro, todo se atesora,

mas nadie compra el tiempo que se añora,

y cada página guarda el presente.

No es el final aquello que tememos,

sino creer que siempre nos espera,

creyendo que la luz no está perdida;

el tiempo vale por lo que encendemos,

no por vencer la sombra pasajera,

y por hacer de cada instante vida.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.