Los tacones rojos de Hades

2- Amigas o enemigas

Lyla Rosse | Insoportable princesa

Después de mi alocado y eufórico evento social no me quedaba más que resignarme a las consecuencias.

Jess seguía durmiendo sobre el sofá reclinable en la esquina de mi habitación, sin embargo, no había señales de vida de Kyle.

¿Dónde rayos estaba esa pelirroja?

Miré a mi alrededor, pero todo me daba vueltas, me sentía mareada y el dolor de cabeza no me daba tregua.

Sin muchos ánimos me levanté de la cama para dirigirme al baño y lavarme la cara, quizás así podría despertar un poco a mi conciencia. Fue entonces que me percaté de la presencia de mi amiga debajo de la regadera con las manos en la cabeza, apenas iba despertando cuando entré al cuarto de baño.

- Demonios, ¿qué fue lo que pasó? ¿Hice algo de lo que me deba de arrepentir? Y la más importante, ¿Por qué estaba durmiendo en tu ducha? -preguntó apoyando su mano en la pared para levantarse del suelo y salir de la ducha.

Sonreí sin ganas.

- No me preguntes a mí, ni yo sé lo que pasó o cómo es que te quedaste dormida ahí -respondí mientras me echaba un poco de agua en el rostro.

Ambas salimos del baño al encuentro con Jess, al notar que ya no estaba en la habitación fuimos en dirección a la cocina, dónde ella ya nos había dejado un par de aspirinas sobre la barra a un lado de los vasos con agua.

Sin esperar un segundo más me tomé la mía, no podía soportar más el dolor de cabeza.

- Vaya noche alocada decidimos tener, ¿No creen? -la pelinegra nos miraba divertida con su vaso en la mano.

- Ni que lo digas, si Andrew estuviera aquí me mataría -confesé con una sonrisa tomando el agua del vaso.

- Si Andrew estuviera aquí te daría la razón -escuché su voz ronca detrás de mí y mi sonrisa se desvaneció, me giré lentamente como una chiquilla siendo pillada en medio de alguna travesura-. Espera, yo soy Andrew.

Jess me miró con soslayo y Kyle estaba disfrutando de la escena como para sentirse apenada.

Podría estar con resaca, pero eso no le impedía aprovechar la oportunidad de comerse con los ojos a mi hermano como hacía cada vez que lo llegaba a ver, sin embargo, él estaba más entretenido llamándome la atención como para hacerle caso.

- Mejor ni te pregunto si te divertiste, el estado en que te encontré ayer lo dice todo.

- Yo... -no supe que más decir- ¿Tan mal estaba?

No, para nada. Veamos... bebiste mucho, estabas eufórica, hiciste una apuesta en estado de ebriedad y por si fuera poco no recuerdas nada más de lo que hiciste ayer... yo creo que estabas en perfecto estado -me respondió con sarcasmo mi conciencia.

Mi hermano alzó la ceja en mi dirección con los brazos cruzados.

- ¿Aún lo preguntas? Mark me contestó en tu lugar cuando llamé para saber dónde estabas porque tú estabas diciendo cosas sin sentido, supongo que le arañaste en el proceso porque cuando llegué tenía un rasguño en la mejilla.

Ay, Dios, no puede ser.

Me senté en uno de los taburetes seguida de él y me cubrí la cara con las manos.

- Tienes suerte de que conozca a Jess y Kyle desde que íbamos en la primaria o pensaría que todo esto se derivó por su mala influencia, aunque, para ser justos, ya eres bastante grande como para hacerte responsable de tus propias decisiones.

No vuelvo a beber alcohol en mi vida.

Júralo. No quiero tener que recordarte esta situación.

- ¿Estoy en problemas?

Mi hermano me miró con una sonrisa.

- Si dependiera de mí te diría que sí, pero mamá estaba encantada con la idea de que su pequeña hija al fin hubiera salido a divertirse.

Suspiré aliviada.

- Créeme, no pienso volver a pasar por algo así. Ayer descubrí un nuevo nivel de auto sabotaje.

- Ya me lo imaginaba, Mark había dicho que si te arrepentías de algo seguramente sería por hablar de más -confesó encogiéndose de hombros quitándole importancia.

- Tampoco es tan grave, puede usar su tiempo de vacaciones para pensar y relajarse antes de cumplir con su apuesta -Jess sonreía divertida-. Mira que si al fin le confiesas que te gusta a Zed te sentirás más tranquila.

Andrew más que molesto parecía divertido con la situación. Tampoco era un secreto, le tenía la suficiente confianza como para contarle sobre quién me gustaba, sabía sobre todos excepto por una persona.

- De verdad, a veces me pregunto si son mis amigas o mis enemigas -dije con un poco de diversión en mi tono de voz.

Al poco rato, los cuatro nos encontrábamos desayunando en el comedor, dejando pasar lo sucedido en la noche anterior.

El resto de las vacaciones las había pasado relativamente relajada, solo trabajaba los fines de semana en la cafetería en compañía de mi hermano, siempre los primeros en aparecer eran Jess, Kyle y Mark, incluso habíamos aprovechado el tiempo para hacerle un cambio a la decoración e intentamos implementar más eventos para llamar la atención, muchos consistieron en talleres artesanales o eventos de música en vivo. Algunos días los usaba para visitar a nuestra madre con el fin de organizarnos con el tema de la renta de la habitación sobrante de mi departamento.

Planeábamos alquilarla durante el siguiente semestre porque, aun cuando era afortunada por tener un piso cerca de la facultad, era mucho el espacio sobrante, una habitación la usábamos a veces para huéspedes (mi hermano cuando iba de visita) y la otra era mía, sin embargo, mi hermano no la usaría más y veíamos una buena opción el rentarla durante el siguiente semestre, con la condición de que sería a una chica.

Todo eso me distrajo lo suficiente como para olvidarme por completo de la dichosa apuesta hasta el inicio de clases.

Los días pasaron y después de 2 meses había llegado el punto de mi vida en el que solo me quedaban 4 meses restantes para cumplir con la maldita apuesta y se empezaba a sentir un poco más real el hecho de que tenía que decidirme entre confesar mis sentimientos o besar a ese pelinegro que me repudiaba.



#5422 en Novela romántica
#373 en Joven Adulto

En el texto hay: apuesta, romance, roomies

Editado: 19.02.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.