Los tacones rojos de Hades

3- El Huésped Inesperado

Asher Larren | Hades

Durante las vacaciones me había esforzado en convencer a mi madre de que alquilar un departamento o cuarto de estudiantes cerca de la institución era una buena idea, mi padre no intervenía en mis decisiones y mi hermano mayor me apoyaba e incluso me sugirió un lugar en el que podría vivir cómodamente y quedaba cerca de la facultad, su mejor amigo era el hermano de la persona con la que compartiría el piso, eso ayudó a que mi madre se sintiera un poco más tranquila y aceptara mi propuesta.

Incluso me había comprometido a ayudarla a cuidar a mi hermana Aldaia los fines de semana si me daba permiso, después de todo solo sería por 4 meses y terminaba la carrera, por lo que no tenía que preocuparse.

Subí las pocas cajas de mudanza que me faltaban al auto, después de mis clases iría directo a mi nueva estancia, Seren se había encargado de avisarle a su mejor amigo para evitar sorpresas incómodas o malentendidos, también mi madre y Aldaia estaban al tanto.

- Las veré el fin de semana, ¿de acuerdo? -comenté con una sonrisa. Mi hermana me miraba con ojos tristes.

- ¿Pol que? ¿Pueyo ir contigo? -la menor me preguntó con sus brazos extendidos en mi dirección.

La cargué sin mucho esfuerzo.

- Tal vez en otra ocasión te lleve, por ahora no creo princesa, pero prometo que te llamaré siempre que pueda y quizás venga por más cosas -le di un beso en la coronilla-. Promete que cuidarás de mamá y te portarás bien mientras no estoy.

- Lo pometo -me sonrió y abrazó por el cuello.

- Ven Alda, se le hará tarde a tu hermano en su primer día de clases -le dijo mi madre a la pelinegra en mis brazos, se la pasé para que la cargará en mi lugar.

- Te avisaré en cuanto esté instalado mamá -prometí mirándola.

Ella asintió y me subí al auto para conducir. Miré por la ventanilla a ambas mujeres despedirse de mí, arranqué el auto y después de una hora de trayecto ya me encontraba estacionando el auto en uno de los espacios designados para los alumnos, era mucho el tiempo destinado a mis trayectos de ida y de regreso, solo por esa razón insistí tanto para convencer a mis padres del cambio.

Tomé la mochila y bajé del auto con dirección al aula que me correspondía, en el camino me encontré con Tyler, mi mejor amigo.

Lyla Rosse | Insoportable princesa

Caminaba junto con mis amigas por los pasillos de la institución en dirección al aula en la que tendríamos nuestra primera clase del ciclo. Levanté la mirada y por mi costado iba pasando un pelinegro seguido por un castaño, su mejor amigo le hablaba animadamente de algo mientras Asher estaba en silencio prestándole atención.

Me parecía curiosa su amistad, no comprendía como era que se llevaban tan bien y a la vez ser tan contrastantes al estar juntos. Era obvio lo diferentes que eran, uno era risueño y amable, mientras que el otro cargaba con una mirada tan seria que insinuaba una advertencia silenciosa, algo así como "Acércate y te resignarás a tu muerte", llamaba la atención lo atractivo que era, pero nadie era tan valiente como para acercarse y probar suerte para derretir su corazón y enamorarle en el proceso.

Mis dos amigas también miraban en su dirección.

- Sigo sin comprender cuál es la dinámica de ese dúo y cómo es que al parecer se les da bien estar juntos -confesó Jess recargándose en una de las paredes.

El aula aún no estaba abierta y nadie tenía permitido ingresar sin la presencia de algún docente o responsable.

- Supongo que es uno de los muchos misterios por resolver de Asher Larren -le respondió Kyle sin prestar mucha atención y con la mirada fija en su celular.

No pudimos seguir con nuestra conversación porque unos minutos después nuestro profesor se presentó con las llaves de la puerta en la mano, una vez abierta los estudiantes que estábamos presentes ingresamos y tomamos asiento.

Las primeras horas del día pasaron como cada inicio de semestre, las clases me parecían un poco monótonas porque era una rutina que consistía en la presentación de los alumnos, una breve introducción a la materia y los criterios de evaluación, algunos profesores incluso empezaban con exámenes diagnósticos o dejando tareas, algo que no era muy frecuente por las altas y bajas que estaban en trámite.

- Eso es todo por ahora, nos veremos la próxima sesión.

Tan pronto como el profesor dijo esas palabras los alumnos agarraban sus pertenencias para salir del aula sin dudar.

Jess, Kyle y yo éramos de las últimas en salir, preferíamos salir ilesas a qué alguien con ganas de cobrar herencia nos diera algún empujón, jalón o rasguño por "accidente".

Las tres íbamos en dirección a la cafetería para esperar a Mark y de ahí pasar al área de talleres recreativas, aún no se daban las fechas para la reinscripción al taller de baile, pero queríamos estar al tanto de los horarios, generalmente nos quedábamos dos horas más después de clases por el taller.

Este ciclo los alumnos interesados en ingresar al equipo de americano serían sorprendidos con la condición de entrar a las clases de baile, según los profesores está dinámica ayudaba a reforzar el trabajo en equipo y la concentración por parte de los jugadores antes de ingresar oficialmente al equipo deportivo.

Era un secreto del que pocos estaban enterados, yo lo sabía porque mi hermano y Seren habían ingresado al equipo y en ocasiones lo tenía que esperar para ir al departamento con él, no me imaginaba a Zed ingresando a esas clases obligatorias, me parecía una imagen algo extraña aun conociendo la regla.

Al encontrar una mesa vacía nos sentamos dejando nuestras pertenencias encima.

- ¿Mark ya salió de clase? -pregunté mientras sacaba el móvil del fondo de mis cosas.

- Le mandé mensaje, dijo que saldría en 5 minutos y nos alcanzaba.



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Editado: 19.02.2026

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