Lyla Rosse | Insoportable princesa
El lunes en la mañana me desperté precipitadamente debido a una pesadilla que involucraba al innombrable de mi ex mejor amigo, estaba exaltada, con el corazón al mil por hora y sudando frío de la espalda, como si me estuvieran siguiendo y yo estuviera corriendo por salvar mi vida, no estaba muy alejado de mi pesadilla.
Miré el reloj de mi celular. 5:30 am. Suspiré resignada a iniciar mi día antes de las 6, me conocía lo suficiente como para saber que si me volvía a acostar no llegaría a tiempo a mi clase y quizás me despertaría hasta las 8:30 o 9:00 am. Desactivé la alarma que ya no necesitaría y destendí la cama para tenderla de nuevo lo más perfecto que podía.
Inmediatamente después me dirigí a mi closet a seleccionar la ropa que usaría durante el día. Mis dos opciones consistían en un pantalón de mezclilla tipo skinny y una playera de tirantes con escote cuadrado rosa o unos pantalones negros de tiro alto y una camiseta asimétrica de manga larga azul celeste que dejaba expuesto únicamente mi hombro derecho, elegí la segunda opción.
Después de algunos minutos que dediqué a tomarme una ducha, secarme el pelo y el cuerpo, vestirme, peinar mi cabello en una media coleta alta, definir las ondas sueltas, guardar mis llaves, el celular y mi dinero en la bolsa que usaba por mochila y ponerme un poco del brillo labial transparente que olía a uva en los labios, salí de mi habitación en dirección a la cocina para prepararme algo de comer, por suerte aun teníamos algunas reservas en la alacena, pero tendría que ir a comprar más cosas en cuanto saliera de clase.
— Buenos días, insoportable princesa -me saludó el pelinegro con buen humor y una sonrisa amplia que no podía disimular, a su lado estaba la estufa encendida calentando lo que suponía era su desayuno.
— Buenos días, Hades -saludé sacando las papas con jamón que desayunaría-. ¿A qué se debe tu buen humor?
— Desperté con el pie derecho -respondió quitándole importancia-. Por cierto, quizás llegue un poco tarde, pensaba ir al súper y comprar algunas cosas para comer saliendo de clases.
— ¿A qué hora sales? También pensaba hacer lo mismo, tal vez te pueda acompañar.
— Máximo a las 2:30. ¿Te queda bien?
Asentí terminando de calentar mi desayuno. Ambos depositamos nuestra comida en un plato y caminamos al comedor.
— ¿No te molestará llamar la atención? Porque es casi seguro que si te ven conmigo la mayoría estén de curiosos y no lo disimulen -una media sonrisa burlona resplandeció en sus labios.
— Por una vez que suceda no creo que me vaya a morir -respondí con diversión.
Todo iba relativamente tranquilo hasta que recibí un mensaje de Jess.
Jess: No podré pasar por ustedes, mi auto tiene un fallo y mi hermano solo me podrá pasar a dejar a mí para no tener problemas en su trabajo.
Kyle: Está bien, Ly ¿crees poder pasar por mí?
Suspiré rendida, tendría que comer rápido para ir a su residencia y llegar a tiempo.
Ly: Sí, te veo en la cuadra de siempre.
Si antes estaba comiendo tranquila ahora estaba devorando mi desayuno. Claramente Asher me miraba como un bicho raro.
— ¿En qué momento pasaste de ser una insoportable princesa a una devoradora de papas? -preguntó burlón el pelinegro sentado frente a mí.
Me limpié las comisuras del labio donde me había manchado con la crema.
— En el momento en que Jess nos avisó que no puede pasar por Kyle ni por mí y tengo que ir yo -respondí corriendo a dejar el plato y los cubiertos en los trastes sucios en el lavavajillas para salir con rapidez al baño y lavarme los dientes.
— No pensé que supieras manejar, pensé que tu auto estaba guardado porque no tenías tu licencia aún -admitió con la voz alta para que le escuchará desde mi baño.
— Lo tengo, solo no me gusta manejar de noche ni a solas -reconocí con el mismo tono de voz que él.
Me lavé los dientes lo más rápido que pude y tomé mis cosas, además de las llaves de mi auto para poder salir del departamento y conducir.
Al pasar a lado del ojiazul me despedí.
— Me mandas mensaje en cuanto salgas de clase. Seren tiene mi número, se lo puedes pedir.
Y sin decir más cerré la puerta del departamento y salí como alma que lleva el diablo al estacionamiento en donde estaba mi auto.
Tal vez fue mi adrenalina por llegar a tiempo a clases la razón por la que el miedo, pánico y ansiedad no hizo acto de presencia aun con la pesadilla de esa noche en la memoria.
Cualquiera que fuera la razón me alegraba infinitamente poder subirme de vuelta en mi auto sin la paranoia invadiéndome, quizás empezaba a superar mi trauma.
Arranqué mi auto con dirección a la residencia de Kyle, la misma que me quedaba a 30 minutos.
Asher Larren | Hades
No sabría decir que me sorprendió más, ver qué la insoportable princesa no tiene nada de princesa cuando come con prisa, que salió del departamento en menos de 5 minutos o que Seren tenía el número telefónico de Lyla cuando solo era el mejor amigo de su hermano.