Lyla Rosse | Insoportable princesa
Sabía por la advertencia de Asher que tenía que estar más que preparada para recibir una oleada de atención en el primer instante en que ambos estuviéramos juntos sin decirnos algún insulto o lanzarnos alguna mirada de desagrado o exasperación. Era extraño como en menos de una semana todo acto de “yo te odio, pues yo te odio más” había muerto por la paz.
Mientras guardaba mis cosas a lado de Jess y Kyle solté una última pregunta.
— ¿Mark las llevará a sus casas? ¿Están seguras?
— Sí, no te preocupes. Nos avisas cuando llegues a tu departamento.
Les sonreí y salí del salón para encontrarme con el chico que me esperaba del otro lado de la pared. Caminé en su dirección con total tranquilidad como si no supiera que tendría que manejar de nuevo mi auto, sola y seguir a Asher en el suyo.
— ¿Nos vamos? -preguntó levantando su mochila y cargándola en su hombro.
Los alumnos que ya estaban afuera no se esforzaban en ocultar que le miraban directamente con algo de curiosidad, incluso Jess y Kyle nos miraron con cierta picardía oculta unos breves segundos antes de seguir su camino al aula donde estaba Mark. Claramente Asher no les dio importancia.
— Sí, vamos.
Caminamos juntos en dirección al estacionamiento llamando la atención de unos cuantos curiosos que ya no tenían clase, tal y como predijo. En tan solo ese breve trayecto ya había contado 20 miradas en nuestra dirección, eso cómo mínimo y sin contar las de mis compañeros de clase.
— Nunca entenderé cómo es que Selene y Tyler se acostumbraron a que las miradas les sigan y lo hagan parecer algo normal -confesé para iniciar un tema de conversación-. Es incómodo.
— Lo es, pero es poco si lo comparas a la atención recibida cuando eres la pareja de alguno de los capitanes de equipo, ellas seguro gozan de la atención, al contrario de ti.
Hice una mueca y me replanteé si estaba preparada para ser el blanco de muchas envidias y celos si lo que tanto ansiaba se cumplía. ¿Valdría la pena perder mi anonimato?
Ya había pasado por miradas indiscretas cuando Seren y Andrew eran parte del equipo de americano, obviamente muchas me querían usar como pasadizo para acercarse a Andrew, solo que yo no me dejaba usar y al darse cuenta de que no les ayudaría volvía mi anonimato inicial. Sin embargo, tener atención por ser la hermana era muy diferente a tenerla por ser la novia. No me verían como posible aliada si no como rival.
— Supongo que tienes razón, eso no va conmigo.
Decir eso me costó más de lo que creí, como si hubiera caído en cuenta de algo que me negaba a aceptar. Al mirar de reojo a mi acompañante me pareció ver un poco de alivio en su semblante, probablemente me equivocaba.
— Tienes mejores candidatos en quienes fijarte que Zed -soltó con naturalidad, como si ese dato no fuera un secreto que me empeñaba por ocultar.
No puede ser que él lo sepa.
¿Cómo no lo sabría si siempre lo miras como si fuera la última paleta de hielo en medio del desierto?
— ¿Cómo sabes que él me gusta?
— Tu sonrojo en la cafetería al verlo lo dice todo. Si te hace sentir mejor lo sabes disimular mejor que otras.
No, eso no me hacía sentir mejor.
Ya habíamos llegado al estacionamiento y cerca de nosotros estaba mi auto por lo que esa conversación ya la daba por muerta.
— Me estacioné por allá -dije señalando a la derecha-. ¿Dónde está el tuyo?
— En el estacionamiento del departamento, vine en el auto de Selene, cada semana nos turnamos el conductor asignado.
— ¿Pensabas cargar la despensa desde el súper al departamento? -pregunté caminando hacia mi auto con él a mi lado, era obvio que nos iríamos juntos.
— No, pensaba regresar en transporte, después de todo no iba a comprar tantas cosas. ¿Y tú? ¿Pensabas comprar la despensa y hacer esperar a tus amigas si no hubiera pasado el percance de Jess?
— No, muy probablemente hubiéramos entrado las tres y no sería la única en comprar mi despensa.
Quité el seguro de mi auto y los dos entramos de nuestro lado correspondiente, dejando nuestras cosas en el asiento trasero.
— ¿Por qué no decidiste compartir piso con alguna de las dos? -0preguntó mientras yo empezaba a sacar el auto del estacionamiento.
— Porque Jess comparte departamento con su hermano y Kyle prefiere conservar su individualidad con la excusa de “no quiero arruinar nuestra amistad” la verdad no la culpo. ¿Y tú? ¿Por qué no compartes piso con Selene o Tyler?
— Tyler sigue viviendo con sus padres, según él así no gasta más de lo que debe y Selene vive en una residencia de “solo chicas”, no tenía muchas opciones.
Me quedé en silencio, mirando al frente y conduciendo con precaución.
Después de comprar unas cuantas cosas (pastas, huevo, café y de más) por fin habíamos llegado al departamento, cada uno cargando sus cosas de la universidad y dos bolsas con despensa.
Asher fue el que abrió la puerta con habilidad, yo con mucha dificultad podría haberlo hecho y quizás se me habrían caído varias cosas en el proceso.