Lyla Rosse | Insoportable princesa
— No quiero bajarte los ánimos, pero quizás no haya muchos candidatos para pareja de baile en tan pocos días.
Kyle estaba sentada a mi lado esperando a que alguien se presentará a la audición que convoqué el martes en mi tiempo libre al pegar los carteles que había hecho para la audición de los interesados en bailar conmigo.
Había pegado al menos un cartel por cada edificio de la universidad y en las aulas dedicadas a talleres extracurriculares con su ayuda y la de Jess.
— Nada pierdo intentando, además está es mi única alternativa, le pregunté a Mark y me dijo que no porque para ese día tenía planes y las inscripciones se cierran el domingo.
— Espero que tengamos suerte.
Con muy poco optimismo empezamos las audiciones, los primeros 3 se veía que eran principiantes y no podrían seguirme con facilidad, los siguientes 2 solo bailaban estilo urbano, no era lo que buscaba, el quinto, sexto y séptimo parecían ser buenos candidatos, intenté bailar con ellos para evaluar nuestra química, pero Jess y Kyle dijeron que no había sincronización.
Finalmente estaba por ingresar el octavo candidato.
Ya estaba resignada a no encontrar a la pareja ideal y con menos optimismo que al inicio.
— Que pasé el siguiente -pedí con la mirada al techo.
Cerré los ojos sin estar del todo presente cuando la voz de Jess me sacó del trance.
— ¿Zed? ¿Vienes a la audición?
— La verdad sí -respondió dejando su mochila en uno de los asientos.
— ¿Qué canción quieres?
— You were mine de Forest Blakk.
Busqué la canción en mi celular, ya que era el que estaba conectado a las bocinas.
— Bien, tú me dices cuando iniciar -pedí.
El castaño me indicó con la mano que estaba listo e inicié la reproducción de la canción.
Era justo el tipo de música que bailaríamos para la presentación del concurso, una balada, ese ya era un punto a favor.
Cada paso y gesto que daba transmitía dulzura, cuidado y no se sentía acelerado o fuera de tiempo. Jess se inclinó a mi oído para susurrarme.
— Creo que lo has encontrado. Tu pareja perfecta.
Kyle pausó la canción tomando en su mano mi celular, llamando la atención de todos los presentes.
— ¿Te importa si reiniciamos tu presentación, pero con Lyla acompañándote?
Zed me sonrió con dulzura y yo empezaba a sentir que me estaba sonrojando.
— No hay problema.
Un poco nerviosa me levanté de mi asiento y subí al escenario en que el castaño se encontraba y tomé la posición con la que empezaría.
— 3… 2… 1…
Y tras decir eso la canción volvió a iniciar desde el principio.
Di unos cuantos pasos lentos acercándome a Zed. Le tomé de la mano sintiendo una electricidad recorrer mi cuerpo. Sus ojos azules miraban directamente a los míos dando la sensación de que no había nada más a nuestro alrededor.
Cada giro, cargada y paso que dábamos parecía que había sido ensayado, él me guiaba con cuidado y yo solo sentía mi corazón latir frenético.
Un paso atrás, luego otro adelante.
Y con un giro lento me atrae hacia él con suavidad y coloca su mano en mi cintura, con firmeza. Mi espalda pegada a su pecho dejando que él guíe cada uno de mis movimientos.
Nos movemos en sincronía alrededor del escenario. Nuestros pies dibujan círculos en el suelo, luego me acerca más para el siguiente giro. Me impulsa hacia atrás, me suelta por unos segundos y me vuelve a atraer con suavidad.
Mis manos se dejan guiar por las suyas posándose en sus hombros cuando volvemos a quedar frente a frente. Su mano recorre mi espalda siguiendo el ritmo, yo quisiera que el momento no terminara nunca. Él me sostiene mientras me inclino hacia atrás, confiando ciegamente en su fuerza.
Él me atrae de vuelta, pegando mi pecho al suyo, rosando con sus dedos la piel de mi brazo derecho cuando me guía a extenderlo.
La última parte llega como una ola lenta. Nos movemos más despacio. Más cerca. Mis dedos suben por su hombro antes del último giro. Quisiera congelar el segundo exacto en que nuestras respiraciones se mezclan, no supe en qué momento quedamos así de cerca.
La música se desvanece y cuando el auditorio vuelve a estar en silencio me separó de él regresando al lugar en que estaba sentada con una sonrisa.
— Eso fue... -empezó a hablar Jess, la impresión en sus ojos palpable.
— Intenso -terminó Kyle por ella y la pelinegra asiente.
— Se sintió mucha química y tensión en el aire. Creo que por fin tenemos a tu pareja -lo último lo dijo mirándome directamente.
— Gracias por venir Zed. Nuestra labor aquí ha terminado y nosotras ya tenemos que irnos. ¿Puedes darle tu número a Lyla para que se comunique contigo los días de ensayo, por favor? -pidió Kyle tomando sus cosas.