Los tacones rojos de Hades

17— Una confesión accidental.

Asher Larren | Hades

Después del domingo y toda la semana anterior en que fui su chófer designado por voluntad propia, Lyla y yo volvimos a una normalidad extraña, una en la que posiblemente ella y yo solo cruzaríamos palabra en el departamento porque Jess recuperó su auto y con eso retomó su papel de conductora designada.

En mi caso, regresé a mi rutina de pasar a recoger a Selene y Tyler cada mañana.

Los mismos con los que, en este preciso momento, estaba sentado en la cafetería esperando nuestra siguiente clase a tan solo unas mesas de distancia de la ubicación de Lyla y sus amigas, mi mirada fija en sus ondas rubias y sus ojos azules.

Esta vez iba vestida con un par de tacones rojos, una blusa sin mangas del mismo color ajustada, una falda de mezclilla, un par de medias negras y una chamarra de cuero.

Se veía hermosa y era poco decir, después de todo los colores oscuros resaltaban su blanca tez.

— Ash, ¿Puedes decirme por qué no le has quitado la mirada de encima? Si no te conociera diría que empiezas a tener interés en ella.

La voz de la castaña hizo que redirigiera mi vista en su dirección.

— Son ideas tuyas, solo despertó mi curiosidad. ¿Sabes que Zed ahora la tiene en la mira?

— ¿De qué estás hablando?

— Estoy hablando de eso, Selene -contesté señalando con mi mano extendida en dirección a la mesa de Lyla.

La rubia estaba siendo acompañada por Mark, Kyle y Jess, quienes la miraban con una sonrisa burlona y le estaban diciendo cosas para sonrojarla, podía apostar que el tema iba con relación a Zed. El castaño se encontraba a solo unas mesas de ella sin quitarle los ojos de encima.

— Ya era hora. Solo era cuestión de tiempo.

Miré a Selene con recelo, ella solo me sonrió en respuesta llevándose una papa frita a la boca.

— Debes estar bromeando.

— ¿Qué? A ella le gusta desde hace dos años y él ni siquiera se había percatado. Me alegra que sea correspondida.

Mi reacción inmediata fue la incredulidad. No sé muy bien cuál habrá sido mi cara como para que ella se soltará a reír a carcajadas. Tyler la miraba en silencio con gesto extrañado.

— No lo puedo creer. Ella te gusta. Por fin una chica se coló en el corazón de Asher Larren Moore.

— Claro que no.

— Dilo hasta que te lo creas, pero tú mirada te delata. Tienes un brillo en los ojos muy particular.

— Por supuesto que no. Lo único que quiero es mantenerla a salvo de las redes de Harris. ¿Cuál es el problema?

— Asher, no creo que Zed Harris sea un peligro para Lyla -Tyler intervino tomando una de las papas del recipiente-. ¿Qué daño le puede hacer si la mira como un loco enamorado?

— Dos cosas. Uno, él no es lo que aparenta y dos, ni siquiera se conocen más que de vista, ¿cómo puedes decir que está enamorado?

— Todo se forma poco a poco y por lo que veo él tiene sus metas claras.

Volví la mirada a la mesa de Lyla, la misma en la que se estaba quedando sola porque Mark, Kyle y Jess se iban alejando con sus cosas en la mano. La pelinegra incluso le lanzó un beso en el aire en modo de despedida.

No tarde mucho en captar sus planes, Zed se había levantado de su lugar y se estaba acercando a ella.

Estaba por levantarme de mi lugar cuando la mano de Selene me hizo sentar de vuelta.

— ¿Qué crees que estás haciendo?

— ¿Tú qué crees? No pienso dejarla sola con ese imbécil.

— ¿Con que derecho? Te recuerdo que tú y ella ni siquiera son amigos y si lo haces no pasará desapercibido. Siéntate y no lo estropees.

Resignado volví a sentarme en mi lugar con los ojos en ellos, si Zed intentaba robarle un beso o se acercaba más de la cuenta a ella, tal vez nada me detendría de ir en su dirección e interponerme.

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Se siente raro al fin ser vista por mi crush y es peor cuando él también me está mirando de la misma forma que yo justo a un lado de mí.

Mis amigas y Mark se las ingeniaron para dejarme a solas con él en su primera oportunidad. No sabría decir si a eso se le llamaba traición o lealtad.

Según ellos había perdido mi oportunidad de pasar tiempo a solas con él con la excusa de los ensayos, incluso me habían preguntado el por qué preferí pedirle ayuda a Asher en lugar de alguno de ellos tres.

Incluso Mark se indignó por mi decisión con el argumento de que él me conocía más que Asher, algo que mentira no era.

— Hola, Lyla -me sonrió con encanto el castaño regresándome a la realidad.

Si el día de hoy me había librado de las miradas curiosas que me lanzaban al bajar del auto de Asher volví a ser el centro de atención gracias a Zed.

Hola, amor de mi vida.

Su sonrisa se ensanchó.

Díganme que no dije eso en voz alta.



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Editado: 11.03.2026

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