Lyla Rosse | Insoportable princesa
— Solo tenías que elegir un libro que quisieras leer, Rosse. Tú no estás dentro del reto del club como para tener que leer ese en específico.
Me senté en el tapete de su habitación con la intención de iniciar a leer el libro junto a él.
El pelinegro se sentó a mi lado con el mismo libro que yo en su mano. Saqué algunas notas adhesivas y mi bolígrafo favorito de mi bolso para dejar mis notitas en el que era mi sexto libro nuevo.
— Ya lo sé, pero me gustó la serie y quiero leerlo, a mí lo que me preocupa más es que tú decidieras entrar a un club de lectura donde el libro del mes será “El cuaderno de desafíos de Dash y Lily”. ¿Acaso viste la serie en Netflix?
— Ni siquiera sabía que existía una serie de este libro -respondió mirando con una mueca el libro en su mano.
— Me lo imaginé. En resumen, es romance adolescente, él odia la navidad, ella ama la festividad. Ambos tienen que pasar las fechas decembrinas solos y se “conocen” por medio de una libreta en la que se retan el uno al otro a experimentar cosas que jamás harían, lo irónico es que nunca se ven en persona hasta casi el final.
— ¿Cuántos años se supone que tienen?
— Según lo que recuerdo dieciséis -respondí encogiéndome de hombros.
Su mueca fue aún más evidente.
— Aún puedes esperar a un club que realmente sea de tu interés, tal vez podrías encontrar alguno en el que lean libros de misterio o terror -alenté empezando a leer la primera página.
— Quería salir de mi zona de confort -contraatacó imitando mis movimientos.
— Ese reto es mío, en tu lista no aparece nada sobre eso.
Estábamos en completo silencio hasta que unos segundos después fue interrumpido por él.
— No creí decir esto, pero Dash me representa con su aversión al contacto humano.
Le miré de reojo y le pasé un paquete de notas adhesivas, con esa confesión ya sabía que pronto sentiría la necesidad de marcar las escenas que le identificaran, yo misma pasé por esa misma experiencia.
— Ten, por si quieres marcarlo.
Seguí pasando mis ojos por encima de las palabras y cambiando de hoja cada que terminaba de leerla, hasta que en cierto párrafo de la página 17 me reí levemente atrayendo su atención.
— ¿Qué pasa?
— Nada, solo Dash siendo Dash -me miró con una ceja alzada por la duda-. Página 17, último párrafo.
Él leyó el texto que le indiqué y me miró con extrañeza, casi como si me hubiera salido un tercer ojo en la frente.
— ¿Qué es lo gracioso?
— Que un simple libro pudiera haber causado ese efecto en Dash.
Asher negó con la cabeza y siguió leyendo, al igual que yo.
Terminé de leer el primer capítulo y cubrí mi rostro con el libro. El pelinegro a mi lado soltó una risita levemente a mi lado.
— Suéltalo. ¿Qué te hizo caer por un adolescente de dieciséis años?
Despegué el libro de mi rostro dejando ver solo mis ojos.
— ¿Cómo sabes que caí?
— Hasta hace unos segundos, el que te tapaste la cara con el libro, ahora que veo la emoción en tus ojos solo lo confirmé.
Me mordí el labio inferior indecisa. ¿Qué tan buena idea era decir palabra por palabra la última oración?
Bueno, el que no arriesga no gana.
— Solo dos, decidí, podían jugar ese juego -recité la oración de memoria, Asher me dio una sonrisa ladeada.
— Solo son palabras, insoportable princesa, y solo es el primer capítulo.
— No, es una sutil proclamación de “quiero ser el único con el privilegio de conocerte”, es el inicio de una relación. ¿Acaso no leíste que ella le pidió en su última nota dejar de vuelta la libreta en la estantería y él decidió no hacerlo?
Asher examinó cada uno de mis gestos mientras hablaba, se quedó en completo silencio, incluso creí que no me diría nada más hasta que volvió a hablar en un tono de voz muy bajo.
— Eres una especie en peligro de extinción.
— ¿Gracias? -respondí con duda antes de continuar con la lectura unos minutos más.
Continúe leyendo en silencio y con una sonrisa que se ampliaba cada que leía alguna escena de la serie o una frase significativa, esos momentos eran los que usaba para colocar una de las notas adhesivas y escribir mis pensamientos encima. Una vez que llegué al tercer capítulo cerré el libro, tomé mis notas adhesivas y el bolígrafo antes de levantarme de mi sitio.
Asher estaba con la espalda en el suelo y la cabeza recargada en una almohada.
Al sentir mi movimiento me miró por encima del libro.
— ¿Te vas tan pronto?
— Tengo tarea pendiente, pero no te preocupes -saqué una hoja doblada del bolsillo más pequeño de mi bolso y taché el número del reto correspondiente-, ya puedes decir que llevas 2 retos cumplidos. Felicidades -le sonreí dulce y caminé en dirección a la puerta, esa misma que daba a la entrada de mi habitación.