Los tacones rojos de Hades

23— Artemisa y Hawkeye

Asher Larren | Hades

— ¿Me dirás qué hacemos aquí? -pregunté con curiosidad siguiendo los pasos de la rubia delante de mí.

— Vinimos a tu primera clase de arquería -me sonrío con inocencia por un segundo, antes de seguir caminando hasta llegar al patio del lugar.

En cuanto dio el primer paso en el césped un chico castaño giró en su dirección, como si hubiera sentido su presencia. Una sonrisa amplia invadía sus labios.

— Princesa -fruncí los labios, no me gustaba como sonaba ese apodo con su voz-, ya tenía tiempo no venías.

Ella le sonrío acercándose a él con confianza. Sentí que mi presencia había pasado a segundo plano.

A él le gusta Selene, solo son amigos. A él le gusta Selene, solo son amigos.

Me repetí esa frase tantas veces como me fue posible.

— Heme aquí -extendió los brazos con naturalidad-. ¿Trajiste el equipo que te pedí?

Mark asintió señalando el asiento en el que reposaba un arco junto con las flechas y otras cosas que no supe muy bien que eran.

Lyla se acercó y los tomó sin complicaciones y las examino por un momento antes de regresarlos a la misma posición.

— ¿Crees que le puedas enseñar a Asher el proceso en lo que voy por lo mío?

— Claro.

Sin decir nada me pasó por el costado y fue en una dirección distinta a la que habíamos tomado para llegar.

Mark se situó a mi frente.

— Deja adivino, ¿es tu primera vez haciendo algo como esto? -asentí con desconfianza.

— Bien, iniciaremos con lo básico, lo primero es la posición, tienes que abrir las piernas a la misma distancia que tus hombros, las caderas deben de apuntar al objetivo e intenta no encorvarte. ¿Entendiste?

— Sí

— Bien, entonces toma el arco ahora te enseñaré como usarlo.

— Creo que ya no necesitaré tu ayuda, gracias. Solo tengo que colocar la flecha en la cuerda, levantar el arco, tensar la cuerda apuntar a la diana y soltar. ¿Qué tan difícil puede ser hacer eso?

— Mucho más de lo que crees, pero inténtalo.

Y tenía razón, sí era más difícil de lo que pensé.

Había subestimado la complejidad de dicho deporte al considerarlo fácil. No lo era. En lo absoluto.

No fallé en mi postura, esa la mantuve sin problema, sin embrago, lo hice con otros detalles, por ejemplo:

Cuando intenté levantar el arco me di cuenta de que era más pesado de lo que creí, mi segundo error fue haber soltado la cuerda más pronto de lo que debería, obviamente la flecha ni siquiera rozó el blanco y de hecho mi tiro de burlaba de mí a varios metros de distancia de la diana clavada en la tierra y mi último fallo fue el temblor involuntario de mi brazo.

Bufé, la frustración no era un sentimiento que usualmente me invadiera, esta fue una de las pocas veces que hizo acto de presencia.

A diferencia de mí Lyla había tirado unas 4 flechas a una diana un poco más distante de la mía, todas esas flechas habían caído en el centro, ella no se sorprendía por su logro, incluso actuaba con indiferencia después de cada tiro.

Quizás debería cambiar su apodo a Mérida.

Aunque no tuviese el pelo rizado ni rojizo característico del personaje, me parecía buena idea, o tal vez podría llamarla Artemisa como la diosa griega.

Dejé el arco en el asiento llamando la atención de Mark.

— ¿Te rindes?

— Sí, los libros lo hacen ver simple y fácil de ejecutar. Me han mentido.

Mark soltó una risa sonora dejando ver su perfecta dentadura al mismo tiempo que posaba su mano en mi hombro.

— Aunque no lo creas yo fui muchísimo peor que tú y Lyla me tuvo que ayudar a corregir todo lo que estaba haciendo mal, claro que eso fue después de verme fracasar y burlarse de mí innumerables veces.

La rubia ni siquiera nos miraba, estaba concentrada en su quinto tiro.

Como era de esperar nuevamente dio al centro.

— ¿Quién eres? ¿Artemisa? ¿Mérida? ¿Kate Bishop? ¿Katniss Everdeen? -pregunté con cierto asombro en mi tono de voz.

Ella se giró a vernos con una sonrisa arrogante y se llevó la mano libre a la cintura, la otra seguía sujetando el arco.

— Soy Lyla Rosse Morgan, la Insoportable princesa -nos dio una reverencia al estilo de Katniss en la película de “Los juegos del hambre”.

Sonreí y rodeé los ojos con diversión.

Mark se deslizó a un costado para darle el suficiente espacio a Lyla para sentarse entre nosotros, no tardó mucho en hacerlo.

— Así que eres bailarina, dueña de una cafetería, lectora, estudiante de diseño y arquera -enumeré cada cosa mentalmente-. ¿Hay algo más que puedas hacer y no este enterado?

Mark y ella se miraron con complicidad, una sonrisa burlona apareció en los labios de ambos.

— Te faltó decir que es buena en defensa personal -confesó el castaño llevándose su termo a la boca para beber un trago de agua.



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En el texto hay: apuesta, romance, roomies

Editado: 01.04.2026

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