Los tacones rojos de Hades

30— Tentando a Hades

Lyla Rosse | Insoportable princesa

Tocaron a mi puerta.

— Adelante.

Asher entró con aspecto arreglado, sus labios ya no tenían las marcas de mi labial evidenciando nuestros besos, casi parecía no haber pasado nada hasta que sus ojos se desviaron a mis labios y una sutil sonrisa apareció a la vista sentándose a mi lado.

— ¿Qué haces aquí? Pensé que teníamos que regresar a la premiación -reconocí.

— Y yo creí que estarías aburrida. ¿Me equivoqué?

Negué con la cabeza.

— No, quizás debí traer un libro -me crucé de brazos- sé que solo debo esperar 15 minutos, pero no me gusta quedarme sentada sin hacer nada.

Su sonrisa se ensanchó.

— Podemos hacer algo juntos en lo que nos llaman.

— ¿Qué podríamos hacer? Te recuerdo que estamos en un camerino, sin televisor, libros o juegos de mesa a la mano.

— ¿Segura que no se te ocurre nada? ¿Ni siquiera ahora que me tienes a tu lado?

Fingí pensarlo por unos segundos.

— No, nada se me ocurre. ¿A ti sí?

— Se me ocurren muchas cosas, solo usa tu creatividad.

Depositó un suave y corto beso en mi cuello.

— La siguiente pareja en presentarse es… -escuché la voz del presentador del evento.

¿Cuánto más tardarían en finalizar el concurso?

Sin darme el tiempo de pensarlo mucho me acosté sobre sus piernas, su mano acariciaba con delicadeza mi cabellera.

— ¿Cansada?

— Un poco, aunque si soy honesta es probable que lo primero que haga al entrar a nuestro departamento sea tirarme a mi cama y dormir hasta mañana.

— Me gusta como suena eso.

— ¿Qué?

— Nuestro departamento -repitió- creo que es la primera vez que le llamas así.

Le sonreí y llevé una de mis manos a su mejilla para volver a acariciarla, me gustaba la suavidad de su piel.

— ¿Sabes? Cuando terminé con Zed dijo algo que quizás era verdad y no me atrevía a admitir -confesé de la nada llevando mis manos a mi estómago.

— ¿Qué cosa?

— Que yo sentía algo por ti.

— ¿Te lo dijo cuando lo enfrentaste por lo de Nora? -preguntó sin dejar de acariciar mi cabello.

Asentí mirándolo a los ojos, esos que me miraban con suma atención.

— Sé que tal vez buscaba proyectarse en mí para sentirse un poco menos culpable, pero empiezo a creer que pudo tener razón.

— ¿Por qué?

— Porque quería un amor que me complementará, que me hiciera ser mejor… un amor verdadero y creo que contigo puedo encontrarlo.

Asher vaciló un poco antes de hablar.

— ¿Sabes cuál es el mayor error del ser humano, Rosse?

Negué con curiosidad.

— Buscar el amor y cuando lo encuentra no luchar por él.

— ¿Y tú? ¿Te has enamorado?

— Solo una vez -se acercó a mí y dejó un beso en mi frente-. Eres todo lo que necesito para sentirme completo.

Sonreí sintiendo como una sensación de calidez invadió mi corazón por tan solo un segundo, después hice un puchero alejando mi mano de su mejilla para cruzarme de brazos.

— ¿Qué? -sonrió con burla-. ¿Acaso no te gustó mi lado cursi y romántico?

— ¡No es justo! No puedes decir cosas como esa en momentos como este.

— ¿Por qué no?

— Porque no me dejaras besarte y no pretendo rogar por otro beso tuyo, aunque me estas provocando.

— Entonces, ¿harás que yo te ruegue en lugar de hacerlo tú? ¿Es eso?

Sonreí victoriosa, no lo había pensado, pero me tentaba su idea y me tentaba aún más jugar con su paciencia.

— Cómo dije, la venganza es un plato que se sirve frío.

Me acerqué a su rostro haciéndole creer que lo besaría, una vez que cerró sus ojos me reincorporé sentándome en el sillón con normalidad tomando mi celular de la pequeña mesa de centro.

Asher abrió los ojos al no sentir mis labios contra los suyos y se viró con gesto decepcionado.

— ¿Qué fue eso, insoportable princesa?

— ¿Eso? Creo que le dicen la cobra -respondí fingiendo revisar algo en mi celular- es un clásico.

— ¿Estás segura de querer jugar así? Porque sabemos que uno de los dos saldrá perdiendo en este juego y no seré yo.

Estaba por responder cuando escuché que nos llamaban al escenario.

— Tenemos que ir, darán los resultados finales.

Me levanté de mi lugar, pero antes de que pudiera dar un paso a la entrada Asher me tomó de la muñeca jalándome y al tomarme desprevenida terminé sentándome en sus piernas con mi rostro muy cerca del suyo.



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En el texto hay: apuesta, romance, roomies

Editado: 01.04.2026

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