Los tacones rojos de Hades

31— El baile de máscaras

Lyla Rosse | Insoportable princesa

— ¿Lyla?

Lo último que esperaba ver al entrar al departamento después de varias horas fuera era encontrarme con Tyler, Selene y Asher en medio de una partida de UNO. Supuse que Asher había ganado porque ambos castaños estaban diciéndole que era un tramposo, mientras que el pelinegro les ignoraba con su mirada curiosa en mí.

— Hola -saludé con una sonrisa.

— ¿Te has pintado el cabello?

Ambos castaños dejaron de recoger las cartas del centro de la mesa y miraron en mi dirección con el mismo gesto de su amigo.

— Sí, necesitaba un cambio y quise intentar algo nuevo sin que fuera radical -admití cerrando la puerta de la entrada.

Selene sonrío con amabilidad.

— Me gusta, se te ve lindo.

Sonreí de regreso pasando la mano por las puntas moradas de mi cabello.

— Gracias -mire que en la mesa no había ni un solo vaso-. ¿Quieren un poco de agua o refresco?

— No es necesario, gracias. ¿Gustas unirte a la partida?

— Claro -acepté acercándome a la mesa, sentándome a lado de Asher.

— ¿Punto nueve? -susurró a la par que acomodaba algunas cartas.

Asentí dejando mi bolso a un lado.

— Sí, el último de la semana -reconocí con orgullo.

— Bien hecho, amazona -me sonrió dulce.

Vi a Tyler mezclar las cartas con habilidad y repartir 7 a cada uno al azar. Tomó una de las cartas que sobraron y la colocó en el centro con el resto de las cartas boca abajo a la derecha.

— Empieza Ly -demandó el castaño.

Busqué entre mis cartas un dos o una carta roja, tomé la primera que vi y la coloqué encima, un 9 rojo.

Al principio creí que sería un juego amistoso, sin competitividad y tranquilo.

Después de 15 minutos vi que me equivoqué. Ya todos teníamos aproximadamente un mazo de al menos 15 cartas.

— Comes dos, Ash, me siento generoso -se burló el castaño.

Asher tomó las dos tarjetas del mazo por lo que era mi turno.

Tomé la carta de reversa azul. Asher sonrió dejando un +2 del mismo color.

— Te quiero regresar el favor.

Pensé que Tyler tomaría las cartas del mazo.

No fue así.

En su lugar sacó un +2 verde, Selene inmediatamente colocó otro amarillo, no me quedé atrás y saqué otro azul, Asher volvió a tirar uno rojo, esta vez Tyler tomó del mazo las 10 cartas que correspondían.

— No sé confíen, quizás me pueda vengar después.

— Ya veremos -respondió Selene colocando su carta, 7 roja.

En mi turno coloqué una carta de salto. Asher achicó sus ojos.

— Traidora.

— Es solo un juego -me defendí.

Tyler colocó un comodín y cambió el color.

— ¡Rosa!

Todos le miramos con el ceño fruncido

— Ese color no existe en las cartas -señaló Selene.

Ty bufó.

— Entonces amarillo, ya que.

— Lo siento -se disculpó la castaña antes de colocar un +4 en mi dirección.

Sonreí y saqué otra carta igual mirando a Asher, él solo colocó otra igual y Tyler le imitó colocando otra más.

Está vez Selene fue la que tomó 16 cartas del mazo.

— Gracias Judas, siempre he confiado en ti -le recriminó al castaño.

Si dijera que después de esa ronda continuamos jugando tranquilos mentiría, de hecho, la intensidad creció y con ello la competitividad.

— ¡Ni siquiera lo pienses! -amenazó Tyler al ver que Asher estaba por poner un +2, con esa jugada Tyler tendría que tomar del mazo 24 cartas.

Eso no lo detuvo, dejó la carta encima de la mía y Tyler tomó las cartas con resignación.

— UNO.

— Esto es la guerra -exclamó el castaño mirando a Selene quien inmediatamente colocó una carta de reversa.

Tyler sonrió y dejó una carta de +4 con una sonrisa amplia.

— Dudo que tu última carta sea un +4 así que tómalas del mazo -le retó.

Asher bufó antes de tomar las cartas.

Los acompañé durante al menos una hora y media en la que jugamos 5 partidas, de las cuales ninguna gané. Selene estaba por mezclar las cartas para una nueva ronda cuando me levanté de mi lugar llamando la atención.

— ¿Ya te vas? -preguntó con algo de decepción Tyler.

Le sonreí con dulzura, parecía un niño pequeño.

— Sí, tengo algunas tareas pendientes, pero diviértanse.

Estaba por ir a mi habitación cuando tocaron la puerta. Me giré sobre mis talones para abrir.

Un señor bastante mayor me esperaba con un sobre en la mano.



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Editado: 01.04.2026

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