Los tacones rojos de Hades

32— Concierto y pedida

Asher Larren | Hades

— ¡¿Qué tú qué?! -exclamó Selene mirándome perpleja.

— ¿Es una broma? -le siguió Tyler.

Suspiré llevándome las manos al rostro por la exasperación y mi mente se burlaba de mí al repetir en bucle el diálogo “Lesslie, ¡¿cómo va a ser una broma esto?!” de Rafa Polinesio.

— No, estoy hablando muy seriamente.

— Asher, toda la facultad tendrá los exámenes de mitad de semestre durante la próxima semana y ¿tú pretendes llevarla a un concierto sin decirle solo porque quieres darle una sorpresa? ¿Te das cuenta de que tal vez no salga como esperas?

Sin dudarlo saqué la lista de retos de Lyla de mi mochila, la misma que ya tenía 5 de 10 puntos tachados. Señalé el punto 5 con el dedo.

— Ella quiere ir específicamente a ese concierto y si ese es su deseo yo pienso cumplirlo al pie de la letra. Además, ya conseguí las entradas gracias a que mi hermano trabaja en la organización. ¿Qué podría salir mal?

Selene chasqueó con la lengua al ver entrar a la rubia con puntas teñidas de morado y le dirigió una sonrisa amplia cuando ella nos saludó con la mano.

— Esto no solo es por el concierto, tú tienes otro plan entre manos. Suéltalo -demandó tomando un trago de su botella de refresco.

Suspiré y me crucé de brazos intentando convencerla con mi mejor actuación de “no hay nada más detrás”.

— Eso es todo lo que está en mis planes -mentí.

— Di la verdad. No me creo ese cuento cuando sé perfectamente que odias los lugares con mucha gente y ruido.

— ¿No crees que soy capaz de ir a un concierto solo por ella?

— Claro que lo creo, pero no te limitarías a solo eso cuando estas que te mueres por ella. ¿Quieres que te de mi apuesta?

— Por favor -ironicé.

— Creo que lo que planeas hacer es pedirle que sea tu novia formalmente, de otro modo no veo porque es tan importante para ti que ambos asistan justo para la última fecha.

Le sonreí levantando mi botella como si fuera una copa de vino.

— Me preocupa lo bien que me conoces.

— Y a mí me preocupa que te tomara tanto tiempo decidir hacerlo. ¿Hace cuanto se supone que Zed y ella terminaron?

Tyler sonrío con picardía.

— Quizás unos 20 días -respondió por mí el castaño.

— Una semana más y sería prácticamente un ciclo menstrual, básicamente un mes.

Ella sonrió con inocencia, Tyler prefirió ignorar la comparación de tiempos.

— Necesitarás ayuda si lo que quieres es que sea inolvidable. Dame un segundo.

Y de un momento a otro vi a mi mejor amigo acercarse a la pelinegra y susurrarle algo al oído, ella inmediatamente me miró intentando disimular la sonrisa en sus labios antes de levantarse de su lugar y caminar en nuestra dirección.

— Asher, honestamente te habías tardado -soltó sentándose en la silla libre a lado de Selene-. Vamos al punto. ¿Qué información necesitas?

Me quedé en blanco, ¿qué información podría pedir que no supiera ya?

Unos segundos después supe perfectamente que preguntar.

— ¿Cuál es su libro favorito?

Esta vez no pudo disimular su sonrisa.

— ¿Libro físico o digital?

— Físico.

— Antes de diciembre.

Le sonreí y aprovechando el momento también pregunté si sabía qué libros pensaba comprar o leer después, conseguí saberlo sin problema.

Para el sábado en la tarde noche ya estábamos Lyla y yo esperando en la fila para el acceso, aprovecharía el momento para jugarle una pequeña broma antes de entrar.

— Entonces... ¿Qué estamos haciendo aquí? -preguntó mirando alrededor confundida.

— ¿Qué se hace en un concierto, insoportable princesa? -pregunté estoico.

— No lo sé, cantar, brincar, gritar eufóricos -respondió enumerando con los dedos cada respuesta-, y aun así ninguna de esas respuestas explica que estamos haciendo aquí.

— El lunes tienes que presentar un examen, ¿no? -ella asintió dando otro paso al frente- si continúas estudiando hoy o mañana te vas a bloquear y seguramente tu nota no será la mejor, así que, te traje para distraerte un poco.

— ¿Solo por eso me trajiste a un concierto de Morat?

— No, también lo hice porque fue lo que escribiste en tu lista.

Se quedó en silencio prestando atención a las personas a nuestro alrededor, la gran mayoría chicas que movían su celular con el código QR de los boletos con nerviosismo.

— ¿Y cómo piensas que vamos a acceder sin boletos, genio?

— Ay dios, ¿quieres callarte y disfrutar? Tengo todo perfectamente calculado.

Hizo lo que le pedí y entre más nos acercábamos a la parte en que revisaban los boletos más nerviosa estaba.



#3391 en Novela romántica
#141 en Joven Adulto

En el texto hay: apuesta, romance, roomies

Editado: 01.04.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.