Zed Harris | El ex
Sabía que arreglar mi imagen ante los demás no sería fácil, que la noticia de que Lyla rompió conmigo prácticamente al día siguiente de empezar a salir y la causa sería un rumor del que todos se enterarían rápidamente.
Al bajar de mi auto y pasar por los pasillos aun sentía algunas pocas miradas furtivas sobre mí, no eran del tipo a las que me había acostumbrado, no sentía el afecto ni la curiosidad que las acompañaban habitualmente.
No, estas miradas no se sentían igual, estaban cargadas de desaprobación, asco, irritación y desconfianza. Lo peor es que no hacían el esfuerzo de disimularlo ni un poco, con cada paso que daba sentía que me estaban juzgando.
Había estado cargando con esas miradas desde hace 2 semanas, quizás más, gracias a las notas adhesivas que se encargaron de pegar en mi auto, supuse que la brillantina, que aún no lograba quitar, solo había sido el toque final.
Nathan caminaba a mi lado sin darle la menor atención, después de todo las miradas iban hacia a mí y él pasaba desapercibido.
Poco después ya no sentía los ojos sobre mí, se habían desviado a otra dirección y sin poder evitarlo quise ver qué o quién era el responsable de quitarme la incómoda atención para agradecerlo mentalmente.
Debí quedarme con la duda.
Asher bajaba de su auto seguido de Lyla. Ambos caminaron juntos a la entrada tomados de la mano, ella le sonreía con naturalidad mientras le hablaba emocionada sin prestar mucha atención a su alrededor.
Sentí como mi cuerpo se tensó al verlos juntos, parecían estar dentro de una burbuja en la que solo estaban ellos dos.
Una burbuja a la que solo pudieron acceder Selene, Tyler, Kyle, Jess y Mark cuando los saludaron una vez que llegaron a donde ellos. Fue como si de un momento a otro se hubieran vuelto amigos cercanos entre ellos, quizás no estaba tan equivocado.
Al sentir mi mirada, Asher desvío la vista de la rubia cuyas puntas ahora eran moradas a mi dirección y me dirigió una tenue sonrisa, una casi imperceptible para los demás, pero sumamente visible para mí.
No era un gesto para decirme que había ganado o el mismo que yo le hice aquella vez que Raine me prefirió antes que a él, más bien el mensaje detrás era una sutil advertencia que decía “no te atrevas a acercarte”.
— ¿Zed? -me llamó el rubio unos cuantos pasos delante de mí-. Camina, llegaremos tarde a clase.
Asentí cerrando la mano en un puño caminando en su dirección.
Era la primera vez que me sentí derrotado sin haber estado en una pelea o enfrentamiento. Sentí frustración al saber que había perdido lo mejor que me pudo haber pasado si no hubiera caído en la trampa de Nora.
Aunque, quizás, no toda la culpa había sido de ella.
Sentí una mano colarse en la mía haciendo que mirase en su dirección.
— Así que tu ex mejor amigo y tu ex ahora son pareja. ¿Te lo habías imaginado? -la sonrisa inocente de Nora no era creíble. Nathan simplemente rodó los ojos con exasperación y aceleró su paso al aula.
— ¿Qué quieres, Nora? Conseguiste separarme de ella en menos de un día. ¿No deberías estar feliz porque lograste tu cometido?
— No es suficiente. Pensé que Ly solo te atraía por su gran parecido a Raine, ahora veo que me equivoqué y que realmente empezabas a tener sentimientos por ella. Eso es lo que quiero.
Bufé a la par que rodaba los ojos por la irritación.
— ¿Quieres que obligue a mi corazón a sentir algo por ti? ¿Es eso?
— Sí, justamente eso es lo que estoy pidiendo.
Al pasar junto a otros las miradas nos seguían con cada vez menos disimulo y Nora les sonreía a todos cual Miss universo en medio de una pasarela. Mientras a ella le encantaba la atención y que la señalaran como mi pareja a mí me fastidiaba.
— ¿No te cansas de ser señalada? Sabes perfectamente que no quedaste tan bien parada como crees.
— Lo sé, pero ¿qué más da? Solo quedan dos meses para que el semestre finalice y todos esos rumores se disipen por completo, además no volveremos a saber de ellos.
En cuanto llegamos al aula donde tendría mi clase soltó su agarre y depositó un beso en la comisura de mis labios.
— Te veo saliendo de clases.
Hice una mueca. Realmente esperaba que no fuera así, aunque sus antecedentes decían lo contrario.
Ella se fue en dirección a otro pasillo dejándome a solas con Nathan, quien suspiró con alivio en el momento en que se marchó la castaña.
— No sé cómo pudiste meterte con ella cuando tenías a Ly.
— Yo tampoco lo sé, pensé que sería cosa de una sola noche.
Él me miró con una ceja alzada.
— Claro -soltó con sarcasmo unos segundos antes de que nuestro profesor llegara y nos dejara ingresar al salón.
Quizás debí dejar las cosas por la paz y no tratar de acercarme una vez más a ella. Debí hacerme a la idea de que había perdido mi oportunidad por mi propia cuenta.
Aun así, una parte de mí se negaba a aceptarlo y quería arreglar las cosas.