Los tacones rojos de Hades

36— Fiesta y reencuentro

Lyla Rosse | Insoportable princesa

Viernes en la noche, una fraternidad desconocida con la música en alto volumen y el lugar lleno de gente que brincaba a la par que cantaban a todo pulmón.

La fiesta no parecía tener nada de tranquilo a excepción de la canción “Salir con vida” que estaba de fondo, aun así, no me podía quejar porque de alguna manera me sentía en un ambiente agradable.

— ¿Y? ¿No es genial? -los ojos de Selene brillaban de la emoción mientras tomaba la mano de Mark.

— Nunca entenderé tu definición de “genial” -admitió Asher apartándose de un chico a punto de volcar su vaso en él que masculló una disculpa.

— Que suerte que le estaba preguntando a Ly.

Mi novio frunció los labios vagando la mirada por los alrededores con gesto amargado.

Si a mí no me gustaban del todo las relaciones sociales y los eventos con tanta gente a él menos.

— No sé, tal vez necesito tiempo para adaptarme al ambiente, Selene.

— Está bien, sé que no estás acostumbrada -la castaña sonrió compresiva.

— Tyler y yo iremos por algo de beber. ¿Quieren algo? -ofreció Jess casi gritando para hacerse oír entre todo el ruido.

— Nosotros los acompañamos -vociferó la castaña jalando de la mano a Mark hacia la cocina, Jess esperó por mi respuesta.

Negué con la cabeza dándole pie a la pelinegra para ir en la misma dirección, Asher y yo tratábamos de pasar a un sitio menos concurrido. De algún modo pudimos llegar al jardín sin ser víctimas de un empujón o pisotón.

Suspiré aliviada soltando el aire que había retenido sin darme cuenta.

— ¿Sigues creyendo que fue buena idea venir? -preguntó con un tono de voz normal gracias a qué no había tanto escándalo.

Hice una mueca momentánea.

— Al menos cumplieron con la parte de que escucharían música de Morat.

Traté de sonreír sin mucho éxito al tiempo que Andrew y Seren se acercaban a nosotros, ambos traían dos vasos rojos, uno en cada mano.

— No puedo creer que hace tan solo un año solíamos ser parte de ese bullicio -Seren me extendió un vaso rojo con bebida negra-. Solo es Coca-Cola.

Tomé el vaso tras un agradecimiento y el otro se lo dio a su hermano, supuse que eran los únicos sin alcohol y para no confundirse Andrew tomó los vasos que eran para ellos.

— ¿Están recordando viejos tiempos? -Preguntó Kyle algo divertida.

— Se podría decir, la vida laboral no es tan encantadora -le respondió mi hermano con una sonrisa ladeada-. ¿No deberías estar allá dentro buscando con quién bailar?

La pelirroja negó bebiendo un sorbo del líquido que apestaba igual a las bebidas en los vasos de Andrew y Seren.

— Parece que están en época de celo y eso que las canciones de Morat no se prestan al perreo.

Asher y yo nos dimos una mirada significativa antes de sentarnos en uno de los camastros.

La puerta para dar acceso al jardín chirrió anunciando la llegada de alguien.

No eran ninguno de nuestros amigos, más bien se trataba de una pelinegra de pelo lacio y corto que venía acompañada de una rubia de cabello rizado con flequillo y ojos azules.

— ¿Verdad que es la mejor fiesta a la que has ido, Raine? -la pelinegra jaló de la mano a su amiga para sentarse en otro de los camastros, uno más alejado de donde estábamos.

Tanto Asher como Seren fingieron no haber escuchado aquel nombre o quizás no le dieron importancia al igual que yo, después de todo había muchas Raine en el mundo.

Sonreí brevemente y bebí sorbo largo del vaso con refresco tratando de seguir el hilo de la conversación de Kyle con Andrew, sin embargo, las voces de las chicas eran un tanto más elevadas que las suyas.

— No sé si es la mejor, pero al menos está vez no me encontré con el idiota de Zed, eso de encontrarte con tu ex no es muy agradable.

Y si antes el ambiente estaba relajado la tensión empezó a hacer acto de presencia.

Levanté la mirada en dirección a ambos pelinegros, primero a Asher que trataba de disimular su sorpresa al verla y luego a Seren que fingía hablar de un tema trivial con Andrew.

No necesitaba de una inteligencia prodigiosa para comprender lo que estaba pensando, aunque no terminaba de dar mérito a aquel acontecimiento.

Sentí que el ambiente se había vuelto más pesado e incómodo después de su llegada.

Andrew era el único ajeno a lo que estaba sucediendo y no dejaba de parlotear sobre todo lo que me perdí cuando él iba a fiestas a las que yo me negué a asistir.

Divisé al pelinegro de ojos azules mirándome con aspecto desconfiado y pude notar que estaba intentando encontrar la mejor forma de iniciar una conversación conmigo para interrumpir la incomodidad de la situación.

¿Qué probabilidad había de que su ex asistiera a la misma fiesta que nosotros?

Le di un leve apretón en la mano junto con una sonrisa dulce, decidí ser yo la que diera el primer paso está vez.



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En el texto hay: apuesta, romance, roomies

Editado: 18.04.2026

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