Los tacones rojos de Hades

42— Vas a quedarte

Lyla Rosse | Insoportable princesa

Al entrar en el departamento la sensación de calidez contrastó con el frío que dejamos en el auto, aunque se mantenía algo de pesadez entre nosotros.

Empecé a quitarme la chaqueta para devolvérsela, pero su voz me detuvo.

— Quédatela.

Tragué con dificultad.

Algo en su tono me dio a entender que no hablaba solo de la chaqueta.

Me limité a asentir en silencio y caminé hacia mi habitación con la chaqueta en brazos, sin embargo, me detuve a medio camino.

Estaba huyendo otra vez.

Tomé una inhalación larga antes de girar sobre mis pies para encararlo.

Asher me observó con el ceño fruncido, aún sin moverse de la entrada.

— ¿Pasa algo?

Vi su nuez de Adán tensarse al tragar y yo apreté la chaqueta contra mi pecho.

— No quiero irme a dormir así -bajé la mirada unos segundos.

Él soltó un suspiro cansado.

— Tampoco yo.

Me animé a encararlo y me maldije al encontrar dolor en sus ojos. Su mandíbula estaba tensa.

— ¿Qué pasa?

— No es nada, solo… quiero abrazarte, pero no sé si al hacerlo arruine todo, otra vez.

Giró levemente su rostro hacia el sillón, como si temiera mirarme y romper la distancia que intentaba darme.

Sonreí levemente y me acerqué más, sintiendo que los latidos de mi corazón volvían a acelerarse.

— No estoy acostumbrada a que alguien se preocupe por no sobrepasar mis límites. Gracias.

Di un paso más y su aroma a azafrán me envolvió de inmediato.

Él volvió a verme con sorpresa y algo de culpa, sin hacer el intento de tocarme, dejándome tomar la decisión.

Cuando acorté la distancia entre nosotros y lo envolví entre mis brazos, sentí el calor de su cuerpo desarmarme más rápido de lo que me gustaría admitir.

Asher levantó una mano hasta mi cabeza y acarició mi cabello con ternura, depositando un corto beso sobre mi coronilla.

— Lamento haberte hecho daño.

— Te quedaste, eso es más importante.

Nos quedamos en esa posición por unos minutos hasta que un par de toques en la puerta nos regresó a la realidad.

— ¿Esperabas a alguien? -pregunté, extrañada.

— No -arrugó el entrecejo acercándose a la mirilla de la puerta principal, un segundo después resopló-. Es tu hermano.

Genial.

Solté mi agarre de su cintura y carraspeé antes de abrir la puerta para dejar pasar al castaño del otro lado.

Agradecí que, a pesar de tener una copia de las llaves, optara por tocar el timbre.

Andrew simplemente sonrió meneando un par de bolsas de tela con lo que supuse eran tuppers con comida frente a mí.

— Hola, hermanita, ¿qué tal el viaje? -preguntó en tanto sacaba las cosas y las colocaba en la mesa del comedor.

Asher se situó en el sillón con rigidez. Yo opté por centrar mi atención en Andrew.

— Bien, solo que regresé algo cansada. ¿Y tú? ¿Qué haces aquí?

Él asintió terminando de vaciar la bolsa que cargaba.

— Mamá me pidió traerles un poco de la comida que cocinó para que ambos coman.

El pelinegro levantó el rostro hacia mi hermano con evidente confusión.

— ¿Gracias? -la duda en su voz lo traicionó-. Yo… debo desempacar.

Andrew y yo asentimos viéndolo alejarse por el pasillo con la mano aferrada a su mochila.

— ¿Me perdí de algo?

Desvié mi atención a la chaqueta entre mis brazos y mordí mi labio inferior.

— No es nada.

— Ajá, y yo soy rubio natural -ironizó.

— Solo discutimos y… todavía no sabemos cómo actuar -bajé el tono de mi voz forzándome a ser honesta con él.

Andrew asintió con la cabeza.

— En ese caso, será mejor que me vaya.

Abrí los ojos del asombro.

— ¿Qué?

— Mira, sé que normalmente iría con él y lo confrontaría sin tener contexto, pero también sé que realmente le importas. Además, confío en que ambos sabrán romper la tensión.

Me sonrió dejando un beso en mi cabeza y salió por la puerta.

Quedé perpleja, mirando hacia la entrada sin poder procesar lo que acababa de suceder.

Tras unos segundos volví a la realidad y caminé hacia mi habitación dejando la puerta abierta detrás de mí, tal vez porque esperaba que Asher entrara.

Empecé a guardar cada cosa que sacaba de mi bolso en su lugar correspondiente y al terminar salí de la habitación. Tan solo di un paso fuera cuando percibí un leve olor a quemado.



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En el texto hay: apuesta, romance, roomies

Editado: 12.05.2026

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