Los tacones rojos de Hades

43— Heridas

Asher Larren | Hades

La soledad del departamento fue como un golpe seco.

No es que Lyla hubiera escapado de mí, de hecho, la escuché detenerse frente a mi puerta durante algunos segundos antes de seguir por el pasillo para encontrarse con Jess y Kyle.

Sabía que no tendría oportunidad de verla, porque tenía que avanzar con su trabajo final.

Aun así, su ausencia dolía más de lo que debería.

Salí de mi habitación a la cocina con muy pocos ánimos de desayunar y, como si supiera lo que estaba pensando, me llegó un mensaje suyo.

Lyla: Te dejé un poco de la lasaña en la estufa. Más te vale comerla.

Sonreí levemente al leer su amenaza.

Dejé el móvil sobre la encimera y levanté la tapa de la sartén donde había apartado mi porción.

El aroma del platillo seguía impregnando la cocina, y sobre la barra junto a la estufa había una nota en la que se leía “PARA ASHER” y una flecha señalando a la derecha.

Lyla me conocía lo suficientemente como para estar un paso al frente de mí.

La lasaña seguía un poco caliente y la serví en un plato al mismo tiempo que llegaba un segundo mensaje.

Lyla: Ni se te ocurra solo haber cambiado de lugar la porción.

Solté un bufido tecleando una respuesta rápida.

Asher: Cuánta desconfianza. Si quieres te envío una foto o video comiendo.

Me llevé un bocado a los labios, sin despegar la mirada de la pantalla. Su respuesta no tardó.

Lyla: Lo estaré esperando.

Y sin protestar empecé a grabarme comiendo un segundo bocado y enviárselo.

Dios, mi novia era increíble.

No tardé mucho en salir a la universidad.

Era ridículo, pero tenía la necesidad de estar al menos en el mismo lugar que ella y saber que estaba cerca.

Aun así, manejé hacia la cafetería en la que trabajaba su hermano para comprarle un postre.

En cuanto ingresé y Andrew me vio, noté que frunció el entrecejo.

— ¿Asher? ¿Pasa algo?

— No, solo vine por un pastel de fresa.

El castaño me dio una sonrisa que decía “ya sé lo que planeas” mientras servía la rebanada en un recipiente, no era para menos, siendo su hermano debía saber que era el favorito de Lyla.

Extendí mi tarjeta por la barra e inmediatamente se negó a recibirla.

— Págame haciendo feliz a mi hermana. Confío en que sabrán solucionar sus problemas -fue lo único que dijo antes de darme la espalda.

Esa simple frase hizo que una parte de mí sintiera la presión de la noche anterior y recordara mi desastre.

No supe qué responder, por lo que terminé saliendo de la cafetería después de mascullar un gracias y sujetar el recipiente con fuerza.

El trayecto a la facultad me pareció largo y cada cierto tiempo veía mi celular esperando un mensaje o llamada de ella.

Tan solo di un paso dentro de la universidad y mis ojos empezaron a buscarla en cada pasillo o banca casi por instinto.

Mi celular volvió a vibrar en la mano.

Lyla: ¿Acaso manipulaste la evidencia?

Estaba por responder, pero algo causó que levantara la mirada y la vi.

Ella jugaba con un bolígrafo en su mano mientras dejaba el celular a un lado y volvía a fijar sus ojos en la laptop. Jess y Kyle revisaban unas hojas a su lado.

Fue inevitable que le observara un minuto más desde la distancia.

Me animé a acercarme, siendo la pelinegra la primera en darse cuenta de mi presencia, recibiéndome con una sonrisa maliciosa.

— Mira nada más quien apareció -bajó la mirada a mis manos antes de seguir-. Y trajo regalo.

La rubia levantó la mirada al escuchar a su amiga y pude ver cómo su expresión pasaba del cansancio a una leve sonrisa en el momento en que nuestros ojos conectaron.

— Buenos días, también para ti.

Lo único que recibí como respuesta fue una mueca.

Sin pensarlo tanto, me senté a lado de Lyla, dejando el recipiente cerca de ella sin tocarla, provocando que parpadeara seguidamente.

— ¿Estás tratando de sobornarme con un pastel porque no desayunaste bien?

Jess y Kyle se dieron una mirada cargada de complicidad.

— No es un soborno, es…

Las palabras murieron mi garganta.

¿Qué era?

¿Un pastel de disculpa? ¿O solo un intento desesperado de no arruinarlo más?

Bajé la mirada a la mesa.

— Solo pensé en traértelo.

El ambiente pasó de la tranquilidad a la tensión en tan solo un segundo.

Jess carraspeó tomando a Kyle de la mano junto a su cartera.



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En el texto hay: apuesta, romance, roomies

Editado: 12.05.2026

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