Asher Larren | Hades
No era la primera vez que llegaba a la universidad acompañado de Lyla, de hecho, ya se había vuelto parte de nuestra rutina.
A pesar de ello, la rubia a mi lado seguía sin acostumbrarse a la atención, miradas curiosas y rumores con relación a nosotros que intentaban disimular algunos de los estudiantes por los pasillos.
Muchos de los murmullos eran:
“Lyla es la primera chica a la que Asher trata así”
“¿Realmente ella cambió el salir con Zed por él? Que suerte”
Selene y Tyler no dejaban de mirarnos con una sonrisa amplia en sus rostros con cada susurro que alcanzábamos a escuchar.
Lyla se removía un poco intentando no bajar la mirada.
Suspiré, no me gustaba nada que ella se sintiera incómoda y a los demás no les importara.
— ¿Acaso no tienen algo más que hacer? -gruñí abrazándola por la cintura, fulminando con la mirada a cualquier persona que estuviera curioseando alrededor.
Ella giró levemente su cabeza en mi dirección y depositó un corto beso en mi mejilla.
— Gracias, pero no creo que eso cambie nada.
Bajé la mirada hacia ella y sonreí ante su gesto.
— No. Y menos si continuas dándome besos en público, aunque sean en la mejilla.
Ella se encogió de hombros, recargando su cabeza en mi pecho mientras continuábamos avanzando por el campus.
— Estoy bien, en algún momento dejaremos de ser el centro de atención, solo debemos ser pacientes.
Aunque intentó convencerme con sus palabras la forma en que evitaba mirar a los demás delataron la mentira.
Ella odiaba sentirse observada y yo odiaba que al resto de las personas no les importara hacer el intento de disimular.
Y la verdad era que yo tampoco se lo dejaba muy fácil.
Tyler soltó una risa corta cubriéndose la boca en un intento por callarse. No lo logró.
Selene le dio un codazo disimulado, pero su sonrisa no se desvaneció en ningún momento.
Los miré con la ceja arqueada deteniendo mi paso.
— Lo siento -se disculpó al ver la confusión en el rostro de Lyla-, pero estas siendo muy positiva. Esto empeorara si Asher continua actuando como novio posesivo cada que pueda.
— Yo no soy un novio posesivo -me defendí sin levantar la voz.
— ¿Seguro? Entonces, ¿Por qué no la has dejado de abrazar desde que bajaron del auto?
Abrí la boca sin poder decir nada en mi defensa.
Lyla suspiró con resignación.
— Ya no importa.
Estábamos por seguir caminando hasta que una voz extremadamente reconocible nos detuvo.
— ¡Lyla Rosse!
Sentí su cuerpo tensarse entre mis dedos. Ambos giramos en esa dirección, Tyler incluso se cruzó de brazos tras resoplar.
— ¿Cuándo será el día en que él la dejé de perseguir? -susurró en un tono tan bajo que solo yo le pude escuchar.
Me encogí de hombros dando un paso más cerca de ella, fulminando al castaño de ojos azules con la mirada.
Zed me ignoró por completo acercándose con paso decidido.
— ¿Siguen jugando a la pareja perfecta?
Rodeé los ojos sin caer en su provocación, no tenía razones para hacerlo.
— ¿Qué quieres Zed? ¿No deberías estar con Nora? Te recuerdo que ella está embarazada.
La voz con la que le contestó fue tan fría que nos tomó por sorpresa a ambos, él apenas frunció el entrecejo mientras que yo sonreí levemente.
Zed la ignoró por completo.
— Intenté llamarte ayer y no respondiste.
— Lo sé, estaba ocupada -respondió mirándome con una sonrisa en los labios.
Los dos sabíamos perfectamente a qué se refería.
El castaño bajó sus ojos hacia mi mano y noté como tensaba la mandíbula, luego percibí un pequeño brillo en su afilada mirada.
— Ya veo… parece que me has olvidado muy fácil. ¿No crees?
Ella le sonrió con desdén.
— ¿Por qué no lo haría? ¿Acaso olvidaste que me pusiste el cuerno el mismo día que empezamos a salir?
— Fue un error, uno muy mínimo a comparación de los que ha cometido… él.
El tono y la mirada de menosprecio que me dirigió tras decir la última palabra era imposible de pasar por desapercibido.
Arqueé mis cejas intentando advertirle que se callara.
— Me sorprende lo fácil que es para ti fingir que Asher es tu pareja ideal y que lo amas. Tienes buenos dotes de actriz.
Lyla frunció sus labios en una línea, sus ojos mostraban su ira creciente.
— No finjo, a diferencia de ti yo no juego con los sentimientos de los demás.
— Es irónico, según recuerdo ustedes se odiaban hace unos meses y ahora lo tratas como si fuera el amor de tu vida.