Lyla Rosse | Insoportable princesa
El silencio dentro del auto fue sepulcral. Ninguno de los dos tenía la intención de salir del auto y ya habíamos llegado hace varios minutos atrás.
Traté de respirar con normalidad.
No pude.
El peso de todo me asfixiaba de una manera en la que nunca me había pasado.
Ya había superado cosas peores… aunque tal vez solo trataba de convencerme de ello.
Froté mi mano derecha en el pantalón, al notar como empezaba a sudar mientras sentía la mirada fija de Asher sobre mí. Traté de ignorarlo, no lo conseguí.
— Princesa…
Su voz se escuchó baja y cautelosa. Casi temerosa de no poder ayudarme si me derrumbaba.
— No tienes que hacer esto.
Él me miró confundido.
— ¿Hacer qué?
— Esperar que terminé por romperme.
Hubo un pequeño silencio, uno que lo rompió todo.
— Pero lo estás.
Tragué en seco intentando amortiguar el nudo que empezaba a formarse en mi garganta.
No lo quería reconocer, pero él me conocía tan bien que lograba identificar cada una de mis mentiras.
Maldición. Claro que lo hacía.
— No tienes que lidiar con todo esto sola.
Al escucharlo me animé a verlo a los ojos.
— Estoy aquí para lo que necesites.
¿Por qué tenía que decir exactamente lo que necesitaba escuchar?
Mis ojos volvieron a cristalizarse, está vez no fue por miedo o tristeza, más bien fue por la calidez con que me hablaba.
Por mucho que me dijera que él estaba eligiendo quedarse por voluntad una parte de mí ya no creía ser merecedora de su amor.
— Te estoy destruyendo -murmuré sin poder contenerlo-. Primero fue Zed, después la apuesta y ahora esto…
Mi voz se quebró y cerré los ojos con fuerza. Ya no podía seguir fingiendo una fortaleza que no poseía.
Mi respiración se volvió pesada sin que pudiera controlarlo, incluso las lágrimas volvieron a traicionarme.
A estás alturas seguramente ya tendría los ojos hinchados.
— Siempre lo arruino todo y te estoy arrastrando a mi propio desastre.
Mi pecho comenzó a subir y bajar con rapidez.
Él lo notó al instante.
— Ly -dijo mi nombre con amor, tomando mis manos en las suyas-, lo puedo perder todo y no me importaría mientras estés tú a mi lado
Negué repetidas veces.
No quería que al amarme se destruyera a sí mismo.
Las manos de Asher se tensaron al percibir cómo empezaba a respirar aceleradamente.
— Ly, necesito que respires conmigo.
Intenté hacerlo, pero sentía una presión en el pecho que no me permitía hacerlo.
Todos los recuerdos de ese mismo día me abrumaron.
— No puedo -admití.
Asher soltó mi cinturón y se acercó a mí.
— Si puedes, inhala -obedecí intentando seguir su ritmo-. Eso es, ahora exhala.
Hice el mismo proceso hasta que recupere el control y el aire por fin entraba con normalidad.
Fue la primera vez que me pasaba algo así, no siquiera Jess o Kyle me habían visto romperme tanto.
— Que humillante -susurré, al mismo tiempo que limpiaba las lágrimas restantes.
Asher acarició mi mejilla sin apartar los ojos de mí.
— Ya pasó.
No era cierto, apenas comenzaba. Y no es que quisiera minimizar mis sentimientos o que quisiera callarme.
Él estaba intentando ser mi soporte, solo tenía miedo de no poder salvarme.
— ¿Estaremos bien?
— Sí, princesa. Ya no tienes que ser fuerte todo el tiempo.
Y con habilidad me tomó por la cintura y me sentó sobre sus piernas.
Por instinto dejé reposar mi cabeza sobre su pecho al mismo tiempo que él me envolvía en un abrazo.
— Estoy cansada, Ash.
— Lo sé.
Entonces comprendí que ya no tenía porque tratar de sobrevivir sola.
Cerré mis ojos acomodándome sobre su pecho, escuchando los latidos de su corazón.
Asher Larren | Hades
Lyla se quedó dormida poco después. No era para menos, ella había lidiado con mucho en tan poco tiempo.
Tratando de no despertarla saqué el celular de mi bolsillo y envié un mensaje corto a Seren y Andrew.
Asher: Ya estamos afuera de la residencia de Andrew, solo que Lyla está dormido.
Sin esperar alguna respuesta volví a guardarlo y dejé un pequeño beso en la frente de mi novia.