Asher Larren | Hades
No me moví de mi lugar después de que Andrew se fue, solo espere a que Lyla despertara sin presiones, no paso mucho tiempo cuando lo hizo.
Sus ojos se abrieron con lentitud y sus manos fueron soltándome al mismo tiempo.
Antes de fijar su vista en mí, recorrió cada espacio dentro del auto con suma atención hasta que se reincorporo y bajó la cabeza hacia sus manos sobre su regazo.
Ninguno dijo nada y gracias a la cercanía vi como sus mejillas iban tomando un color rosado casi rojizo.
— Lo siento -el tono de su voz fue bajo, pero alcance a percibir lo ronco en ella.
— ¿Por qué te disculpas por sentir?
Ella se apartó de mí, volviendo a sentarse en su propio sitio.
Otra vez se estaba cerrando en sí misma.
Carraspeó un poco antes de volver a hablar.
— No soy el tipo de persona a la que le gusta mostrar debilidad, Asher.
— ¿Y crees que los sentimientos te hacen débil?
Dudó con la mirada perdida al frente.
— Creo que hay personas a las que no les puedo dar el gusto de verme caer.
— ¿Y yo?
Ella me miró de reojo.
— Tu eres mi lugar seguro, pero no puedes pelear todas mis batallas.
— No pretendo ser tu salvador. Es solo que contigo todo se siente demasiado importante.
Sonrió, lastimosamente fue una sonrisa triste que no llego hasta sus ojos.
La culpa seguía carcomiéndola por dentro y ese sentimiento no se iría tan fácilmente.
Di un suspiro resignado.
— Seren esta con tu hermano -le avisé para que no la tomara por sorpresa.
Ella asintió, como si lo hubiera sospechado desde antes.
— ¿Ya sabía sobre lo que me pasó en la preparatoria desde antes?
Asentí, mentirle habría sido un error a estas alturas.
— Fue el primero en contármelo junto con Andrew el mismo día que tuviste la pesadilla.
Se calló algunos segundos.
— Supongo que era de esperarse, no es algo que se pueda ocultar por tanto tiempo.
Abrió su puerta sin esperarme, tal vez intentaba terminar con todo más rápido.
La seguí de cerca sin intentar alcanzarla por completo.
Subimos al segundo piso en completo silencio y una vez que nos paramos frente a la puerta percibí como los dedos de Lyla se tensaban alrededor del pomo.
Ni siquiera tuvimos que dar un paso adentro para encontrarnos con Seren y Andrew, ellos estaban sentados lado a lado en el comedor frente a nosotros.
Mi hermano fue el primero en levantarse y con pasos rápidos se acercó a ella envolviéndola en un abrazo fraternal. Me dirigió una mirada que no supe identificar.
Moví mis ojos de él hacia Andrew, quien no había hecho el amago de moverse, pero por lo sombrío de su mirada supuse que intentaba contener su rabia a pesar de haber hablado conmigo hace poco tiempo.
— ¿Te sientes mejor? -la voz de Seren rompió el silencio en el momento en que ella se apartó.
— Un poco -admitió sin levantar la cabeza.
Andrew no apartó los ojos de su hermana, quizás esperaba que volviera a derrumbarse.
No intenté abrazarla ni tocarla nuevamente pese al impulso que sentía por volver a tenerla cerca de mí.
Lyla evitó mirar a cualquiera de nosotros.
Por mucho que hubiera pasado por cosas peores ella continuaba avergonzándose por haber llorado frente a mí y mostrarse derrotada frente a ellos.
Yo tampoco quise enfrentarme a las miradas de Andrew o Seren, ya había pasado por suficiente en tan pocas horas.
Desvié mis ojos por todo el recinto. La cocina estaba en orden, y sobre la mesa de centro de la sala se encontraban dos tazas de café a medio tomar.
A juzgar por ello supe que Seren no llevaba mucho tiempo aquí.
— Siéntense, iré por un poco de té -avisó mi hermano alejándose de nosotros.
Lo miré por algunos segundos.
— Gracias.
Mi hermano hizo un leve gesto con la cabeza y lo observé sacar dos tazas del gabinete.
Sin muchos ánimos Lyla se acercó a la mesa y se sentó en la silla frente a Andrew.
Cerré la puerta antes de sentarme a su lado un poco lejos de ella para no hacerla sentir abrumada o presionada, aunque una parte de mí quería resistirse.
Seren dejó la taza entre las manos de Lyla con una pequeña sonrisa.
— No necesito que me defiendan -sus palabras nos golpearon con fuerza aun cuando lo dijo en un hilo de voz.
— Tampoco tienes que pelear contra esto ahora mismo -respondió su hermano fijando sus ojos azules en ella.
Compartí una mirada momentánea con mi hermano instándolo a dejar a solas a ambos Rosse.