Lyla Rosse | Insoportable princesa
Ya debería estar acostumbrada a despertar cada mañana a lado de Asher, sin embargo, me seguía pareciendo un sueño del que no quería despertar.
Abrí los ojos con lentitud encontrándome con el escritorio ordenado de Asher y recordé como la noche anterior no me había dejado ir a dormir a mi propia habitación cuando regresamos al departamento.
Aunque si era honesta tampoco puse mucha resistencia cuando lo propuso.
Sonreí porque por un momento me olvidé de todo.
De Zed, de la apuesta, de las publicaciones, de cómo me señalaron y todo lo demás.
— Ya no sobre pienses -susurró Asher en mi oído como si supiera exactamente lo que pasaba por mi cabeza, tal vez porque mi cuerpo se tensó inmediatamente.
Giré para poder mirarlo de frente.
— Buenos días para ti también -ironicé.
Él rodó los ojos.
— Muy graciosa, sigues intentando disimular.
Tragué saliva, apenas llevaba unos cuantos minutos despierto y ya me podía leer a la perfección.
Ambos nos quedamos en silencio simplemente mirándonos a los ojos.
— ¿Te sientes lista para ir a la universidad?
Dudé.
No. No lo estaba, pero me sentía un poco más preparada para enfrentarme a cualquier cosa.
— Tengo que, no puedo esconderme por más tiempo.
El pelinegro asintió.
— Si crees que todo esté asunto te sobrepasa…
— Te llamaré, no tienes que decírmelo -terminé por él.
Arqueó una ceja.
— Solo trato de estar para ti, no creas que intento ser un novio tóxico.
Sonreí, incluso después de la crisis él seguía siendo el mismo Asher que me trataba con dulzura y delicadeza.
Mi celular sonó desde el escritorio sacándome del trance.
Sin muchas ganas de apartarme, me levanté de la cama, tomando el aparato de la mesa.
Leí el nombre en las notificaciones. Jess.
No respondí de inmediato, al contrario, me congelé en el momento en que sentí un mal presentimiento. Claramente Asher se dio cuenta.
El pelinegro se acercó hacia mí y me abrazó por la espalda dejando reposar su barbilla sobre mi hombro.
— ¿Qué sucede?
— No lo sé, pero es Jess.
Él asintió sin dejar de abrazarme.
— ¿Quieres contestar?
Apreté los labios.
Lo último que quería era volver a escuchar algo relacionado al tema y una parte de mí sospechaba que tenía algo que ver con eso.
Mi celular volvió a vibrar sobre mi mano.
Jess: Ly, necesito hablar contigo antes de que vengas a la universidad.
Sentí mis latidos acelerarse.
Eso no era bueno.
Antes de poderme detener giré sobre mis talones para encontrarme a solo unos centímetros de distancia del pelinegro.
Él extendió su mano y tomó un mechón de mi cabello dejándolo detrás de mi oreja.
— Sigo aquí.
Sonreí un poco antes de llamar a mi mejor amiga y poner en altavoz la llamada.
Casi no tuve que esperar para que recibiera la llamada.
— Ly…
Odié su tono, era el mismo que usaba cuando intentaba decirme algo con miedo a romperme.
— Solo dilo.
Ella soltó un suspiro y se escuchó como si se hubiera sentado en una banca.
— Lo haré, pero necesito que me escuches antes de reaccionar.
Mala señal.
Incluso sentí los brazos de Asher tensar su agarre.
— Jess…
— Creo saber quién publicó todo. Zed no actuó solo.
No reaccioné, una parte de mí lo esperaba.
— Escuché a Nora hablar con sus amigas sobre querer destruirte y a Asher en el proceso.
Bufé.
Claro que ella también estaría involucrada.
— Eso no explica cómo se enteraron de todo. Los únicos que sabían sobre la absurda apuesta eran Mark, Kyle, Andrew y tú, entonces… ¿Cómo pudieron saberlo?
Silencio.
Ella sabía algo más pero no quería decirlo.
— Fue un accidente.
Bingo.
Otra vez nos quedamos en silencio, está vez fue uno horrible y me supo amargo.
— ¿Quién fue? -la voz de Asher sonó fría.
Jess no respondió de inmediato.
Tras un largo suspiro contestó con voz baja.
— Zed escuchó cuando Mark y Kyle hablaron al respecto en medio de una fiesta hace mucho. Supongo que solo lo dijo para desestabilizar a Lyla.