Los tacones rojos de Hades

57— Karaoke

Asher Larren | Hades

Dentro de la cafetería solo estábamos Jess, Lyla, Andrew y yo bebiendo nuestra taza de café matutina en tanto esperábamos que llegaran nuevos clientes y hablábamos de cualquier tema, el más reciente era mi cumpleaños.

— Entonces Asher… -la pelinegra me señaló con una sonrisa en labios-. ¿Estás listo para tu verdadera celebración?

Sonreí.

— Sí, mientras no sea una fiesta, estaré bien.

Jess ladeó la cabeza en dirección a Andrew.

— Con razón tu hermana aceptó ser su novia. Son tal para cual.

El castaño apenas sonrió en respuesta.

— La verdad, tiene suerte de haberlo encontrado -sus ojos azules encontraron los míos- y tú también.

Asentí tras darle un beso en la coronilla a mi novia.

— Seren y tú tienen la culpa -la rubia se encogió de hombros antes de seguir-. Si no hubieran planeado que Asher viviera conmigo durante este semestre quizás nada hubiera pasado entre nosotros.

Fruncí los labios ante la idea.

— Afortunadamente no fue así -susurré en su oído.

Seguimos nuestra conversación entre bromas y conversaciones sin importancia hasta que unos minutos después me vi obligado a retirarme en contra de mi voluntad.

El resto del día lo pasé pensando que los planes y sorpresas de Lyla habían terminado el mismo día de mi cumpleaños, pero solo tuve que regresar horas después para sospechar lo contrario.

En cuanto me estacioné frente al local lo primero que noté fue que el estacionamiento estaba vacío, las luces se encontraban apagadas y prácticamente parecía que estaba cerrado.

Llamé a Lyla sin recibir respuesta, intenté con Andrew y pasó lo mismo, antes de intentar llamar a Seren recibí un mensaje de mi novia.

Lyla: Solo entra, estamos todos aquí.

Bajé del auto y entré al local haciendo sonar la campana.

Las luces se mantenían apagadas y yo me adentraba en el local completamente a ciegas.

— ¿Pueden prender las luces?

Silencio, aunque una leve risita se alcanzó a escuchar.

— Lyla, ya sé que están aquí. ¿Por qué apagaron las luces? ¿Acaso quieres que me caiga?

Sentí que alguien se posicionaba detrás de mí colocando una tela sobre mis ojos.

— ¿Qué demonios…?

— Cállate, solo cumplo con lo que tu novia me pidió -escuché la voz de mi mejor amigo.

Bufé.

Era ridículo que me quisieran cubrir los ojos cuando ya sabía que habían hecho un karaoke improvisado.

Y por subestimar a Lyla me equivoqué.

Escuché el sonido de un interruptor que supuse prendió las luces y sentí que me tomaban del brazo guiándome mientras avanzaba otro tramo. No era necesario que viera de quién se trataba.

Lyla me soltó un momento después para colocarse detrás de mí y aflojar poco a poco la venda en mis ojos.

— ¡Sorpresa!

Fruncí el entrecejo al encontrarme con Aldaia y mi madre frente a mí, a un lado de ellas, sobre la barra, se encontraba un pastel cuya base estaba formada por una hilera de libros de colores intensos que rodeaban todo el contorno, sobre ella se alzaba una guitarra negra con acabados dorados de fondant.

Aldaia corrió hacia mí con los brazos extendidos.

— ¡Ash!

Tras escuchar su voz salí de mi trance, la cargué con un solo brazo y le di un beso en la cabeza.

— Hola, princesa -miré a mi madre acercarse a nosotros con una sonrisa en los labios-. Hola, mamá.

— Feliz cumpleaños, cariño -me abrazó con el mismo afecto maternal de siempre.

Lyla se situó a mi costado, dirigiéndole una amplia sonrisa a la mayor, misma que se ensanchó al ver mi expresión.

Ella sabía perfectamente que invitar a mi madre y hermana significaba mucho para mí, porque no solo quería estar con mis amigos, también quería tener un momento con mi familia y Lyla lo hizo realidad.

— ¿Qué? ¿Te mordió la lengua el ratón o por qué tan callado? ¿Te quedaste sin palabras?

Rodé los ojos con una pequeña sonrisa.

— Algo así.

— Y yo creyendo que era imposible -declaró Kyle con diversión.

— Lyla lo enamoró, después de eso nada lo es -agregó Tyler.

Bufé.

— Cállate. Eres insoportable.

— Ajá, como tú digas -replicó.

No me molesté en discutir, era inútil.

Mi madre observó a cada uno de nuestros amigos y curvó sus labios divertida.

— Pensé que estarías ocupada.

— Lo sé, pero ella quería darte una sorpresa más y no quería estropearlo.

Miré a la chica en cuestión buscando su confirmación.



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En el texto hay: apuesta, romance, roomies

Editado: 14.07.2026

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