Lyla Rosse | Insoportable princesa
Mentiría si dijera que habíamos vuelto a la normalidad al día siguiente de la conversación en la cafetería. De hecho, Asher y yo estábamos algo extraños desde entonces.
Después de una breve conversación entre nosotros se retiró a casa de su madre porque Seren le llamó, Andrew supuso que tal vez su madre y hermano por fin le contarían sobre los planes que el Sr. Larren tenía para él y la realidad es que ya no estaba muy segura de querer saberlo.
Cuando regresó al departamento trató de actuar como si no hubiera pasado nada relevante, aunque sus ojos dejaban ver todo lo contrario, parecían más sombríos de lo acostumbrado y solo se suavizaban al verme.
— Y… ¿Qué hay del baile de graduación?
Volví mi atención hacia la animada pelirroja, quien era ajena a todo.
— ¿A qué te refieres? -pregunté algo confundida.
— Esa fiesta está más cerca de lo que parece y Asher y tú no han dicho si irán o no.
Suspiré con pesadez.
— ¿Tú qué crees?
— Que no, son la pareja más asocial de la universidad y son pocas las fiestas a las que han ido.
Sonreí levemente. Al menos podría sacarles una sonrisa a mis amigos con la noticia.
— Te sorprenderá saber que iremos sin falta.
Los ojos de la pelinegra brillaron de la emoción.
— ¡No te creo! -exclamó con entusiasmo.
Las personas que estaban cerca de nuestra mesa la miraron por un instante y volvieron a lo suyo. Mark se burlaba de la reacción de nuestra amiga.
Asentí, confirmando que decía la verdad.
— Él me lo pidió unas semanas atrás, antes de nuestro viaje a la casa de campo de su familia -les traté de sonreír.
— ¡¿Y nos lo dices hasta ahora?! -alegó la pelinegra.
— ¿Es otro de tus retos o algo así? -indagó Kyle, incrédula.
— ¿Te amenazaron o…?
— Oigan, solo es una fiesta -interrumpí antes de que siguieran con sus teorías-, ¿por qué les sorprende tanto?
Todos los presentes enarcaron una ceja en mi dirección.
— Porque no lo creíamos posible, sobre todo por Asher.
Kyle soltó una risita y Mark sonrió con un poco de burla.
— Pensé que Hades se encerraría en su habitación junto contigo porque no te gustan los eventos sociales -admitió mi mejor amigo.
Inevitablemente rodé los ojos cruzándome de brazos.
— Gracias por el apoyo, en cualquier caso, si tomamos esa decisión fue por nuestra propia cuenta, sin listas ni retos de por medio.
— Entonces… ¿él no se irá? -preguntó Jess con algo de cautela, como si de repente se hubiera acordado de ese detalle.
El cambio abrupto de su actitud no pasó desapercibido por los otros dos.
— ¿De qué hablas? ¿Por qué se iría? -cuestionó la pelirroja con el ceño fruncido.
— Andrew nos contó que existe la posibilidad de que Asher se vaya del país al graduarse -informó mi amiga en voz baja.
Mis dos amigos me observaron sorprendidos.
— ¿Es en serio?
Exhalé asintiendo con el mentón sobre la palma de mi mano derecha.
— No sé si ya lo sabe porque no hemos hablado al respecto y tampoco me atrevo a preguntarle, pero existe la posibilidad.
Kyle vaciló un segundo y acarició mi mano izquierda con la suya.
— Tampoco te debes preocupar por eso, Asher tomara la mejor decisión y no pueden obligarlo si él decide quedarse.
— ¿Y si es una buena oportunidad para él? No quiero ser la razón por la que se queda en el país. ¿Ustedes se interpondrían si Tyler o Selene estuvieran en la misma situación que Asher? -pregunté mirando a Jess y Mark respectivamente.
— No -respondieron casi al unísono.
— Exacto, yo tampoco.
Kyle estaba por decir algo cuando sus ojos se desviaron a mis espaldas. No tuve que voltear para saber a quién miraba.
Traté de fingir mi mejor sonrisa.
— Hola, ¿nos perdimos de algo?
El pelinegro se sentó a mi lado sin pensarlo, Selene a lado de Mark y Tyler junto a Jess.
Kyle rodó los ojos divertida, supongo que empezaba a acostumbrarse a ello.
— Nada importante, hablábamos del baile de graduación.
Técnicamente no le había mentido, si estábamos hablando al respecto, aunque nos desviamos un poco del tema.
— Genial, es mi tema favorito -confesó con una sonrisa amplia la castaña ganándose un ceño fruncido por parte de Asher-. ¿Qué? Si tu no quieres ir nadie te va a obligar.
Él suspiró al mismo tiempo que ladeaba su cabeza un poco.
— Lo sé, pero decidí asistir por mi propia voluntad.
Inevitablemente abrí los ojos en su dirección y mis amigos incluso parecían dudarlo.