Los Trillizos Del Ceo

Capítulo 65— Después de la fiesta

POV ADRIÁN

La fiesta termina en torbellino de padres recogiendo niños cansados y sobre estimulados, de bolsas de dulces siendo repartidas, de agradecimientos y despedidas. Los trillizos están exhaustos, corriendo en sus últimas reservas de energía de puro azúcar. Carla se los lleva arriba para bañarlos y acostarlos mientras Lola supervisa la limpieza del jardín con el equipo de catering.

Yo debería estar ayudando, pero no puedo concentrarme en nada excepto en lo que pasó hace dos horas. Lorenzo pidiendo ese deseo. Todos esos ojos mirándome esperando respuesta. Y Lola, mi Lola, parada ahí paralizada de terror.

Necesito hablar con ella. Necesito saber qué está pensando, qué está sintiendo, si ese momento la asustó tanto como para hacer que se aleje completamente. Pero ha estado evitándome desde que Victoria se fue, manteniéndose ocupada con mil tareas diferentes, nunca en el mismo lugar que yo por más de treinta segundos.

Son casi las ocho de la noche cuando finalmente el último empleado de catering se va, mamá y Alessandro se fueron hace una hora llevándose sus miradas acusadoras. La casa está en silencio excepto por ruido ocasional de Carla arriba con los niños.

Busco a Lola y no la encuentro en la cocina ni en la sala. Subo al segundo piso y escucho su voz viniendo del cuarto de los niños. Me asomo y la veo sentada en el borde de la cama de Lorenzo, su mano acariciando su cabello mientras él lucha contra el sueño.

"Fue el mejor cumpleaños de mi vida, mami," murmura con ojos ya cerrados. "¿Te gustó mi deseo?"

"Fue un deseo muy especial, cariño."

"¿Pero se va a hacer realidad?"

Lola se queda callada por momento que se siente eterno. "Los deseos no siempre funcionan de la forma que queremos."

"Pero este tiene que funcionar. Porque papá Adrián te ama. Lo sé. Y tú lo amas también. Lo veo."

"A veces el amor no es suficiente para hacer que las cosas funcionen."

"Eso no tiene sentido." Lorenzo abre sus ojos y la mira con seriedad demasiado vieja para sus seis años. "Si dos personas se aman y quieren estar juntas, ¿por qué no pueden solo estar juntas?"

"Porque los adultos complican las cosas."

"Eso es tonto." Sus ojos se cierran otra vez. "Cuando sea grande no voy a complicar nada. Si amo a alguien se lo voy a decir y vamos a estar juntos. Así de simple."

Lola besa su frente. "Ojalá fuera así de simple, mi amor."

Me alejo antes de que me vea, mi corazón apretado en mi pecho. Bajo las escaleras y salgo a la terraza que da al jardín trasero. El aire frío de noviembre me golpea, pero lo necesito. Necesito despejar mi cabeza.

Escucho la puerta abrirse detrás de mí diez minutos después. No me giro, pero sé que es ella. Puedo sentirla, esa conciencia constante que tengo de su presencia.

"Los niños están dormidos," dice quedándose cerca de la puerta.

"Bien. Fue día largo para ellos."

"Adrián..."

"Sobre lo que dijo Lorenzo." Me giro para mirarla. Está apoyada contra el marco de la puerta, sus brazos cruzados como escudo. "Necesitamos hablar de eso."

"Son niños. Dicen cosas sin entender las implicaciones."

"¿Tú crees?" Camino hacia ella despacio. "Porque Lorenzo me pareció bastante claro sobre lo que quería decir."

"Tienen seis años. No saben nada sobre relaciones o matrimonio o..."

"¿O amor?" Me detengo frente a ella. "Porque creo que saben exactamente qué es amor. Lo ven todos los días cuando te miran. Cuando me miran a mí. Cuando nos miran juntos."

"Adrián, no hagas esto."

"¿Hacer qué? ¿Hablar sobre la verdad? ¿Admitir lo que todos en esa fiesta ya saben?"

"No todos saben nada."

"Todos saben que hay algo entre nosotros. Lo han sabido durante semanas. Somos los únicos que seguimos fingiendo que no existe." Doy otro paso más cerca. "Y estoy cansado de fingir, Lola. Estoy exhausto de actuar como si no sintiera lo que siento."

"¿Y qué sientes?" Su voz sale desafiante, pero puedo ver miedo en sus ojos.

"¿De verdad quieres que lo diga? ¿Aquí? ¿Ahora?"

"Sí."

"No puedo dejar de pensar en ti." Las palabras salen en torrente que he estado conteniendo durante demasiado tiempo. "Me despierto pensando en ti. Me acuesto pensando en ti. Durante el día cada maldita cosa me recuerda a ti. Tu risa. Tu forma de morderte el labio cuando estás concentrada. Cómo huele tu cabello. La forma en que tus ojos se suavizan cuando miras a los niños."

"Para."

"No voy a parar. No ahora que finalmente estoy diciendo esto." Estoy tan cerca ahora que puedo ver su respiración acelerarse. "Pienso en cómo sería besarte. Cómo sabrían tus labios. Cómo sonarías si te tocara de la forma que quiero tocarte. Pienso en despertar contigo en mis brazos en lugar de en habitación separada metros de distancia."

"Adrián, no podemos..." Pero su voz tiembla.

"¿Por qué no? Dame una razón real, no excusa. Dime por qué no podemos tener esto cuando claramente ambos lo queremos."




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