POV ADRIÁN
El sábado transcurre en burbuja extraña donde el tiempo parece moverse diferente. Desayunamos juntos en la cocina, café y tostadas, conversación fácil sobre nada importante. Pasamos la tarde en la biblioteca, ella leyendo contratos, yo revisando reportes financieros. Cada vez que levanto la vista la encuentro mirándome. Cada vez que se mueve puedo sentirlo desde el otro lado de la habitación.
Comemos sandwich para almuerzo. Vemos una película en la sala que ninguno realmente mira. Nos tocamos constantemente, pequeños roces que no son accidentales. Su mano en mi brazo cuando me pasa algo. Mi mano en su espalda baja cuando pasamos por puerta. Sus dedos rozando los míos cuando alcanzamos el control remoto al mismo tiempo.
Es tortura deliciosa.
Para la cena cocinamos juntos. Pasta simple con salsa que Lola hace de memoria, receta que su madre le enseñó antes de morir. Me deja picar tomates mientras ella trabaja en la estufa. Nos movemos alrededor de la cocina como si hubiéramos estado haciendo esto durante años, anticipando movimientos del otro, rozándonos más de lo estrictamente necesario.
"Esto está bueno," digo cuando finalmente nos sentamos a comer.
"Mentiría si dijera que no estoy nerviosa."
"¿De la comida o de otra cosa?"
"De todo." Toma sorbo de su vino. "De esto. De lo que está pasando entre nosotros. De lo que podría pasar esta noche."
Mi pulso se acelera. "¿Quieres que pase algo esta noche?"
"¿Tú no?"
"He querido que algo pase desde hace meses. Pero solo si tú también lo quieres."
Nos miramos a través de la mesa. La tensión que ha estado construyéndose durante treinta y seis horas está alcanzando punto de quiebre. Puedo verlo en sus ojos, en la forma en que su respiración se acelera, en cómo sus dedos aprietan su copa de vino.
"Tengo miedo," dice finalmente.
"Yo también."
"¿De qué tienes miedo tú? Tú eres el que tiene experiencia en esto."
"Tengo miedo de no ser suficiente. De decepcionarte. De que esto cambie todo y luego arruinarlo de alguna forma." Me inclino hacia adelante. "Tengo miedo de quererte demasiado."
Las lágrimas llenan sus ojos. "No puedes decir cosas así."
"¿Por qué no? Es la verdad."
"Porque cuando dices esas cosas me haces querer renunciar a todas mis defensas. Me haces querer ser valiente incluso cuando estoy aterrorizada."
"Entonces seamos aterrorizada juntos."
Terminamos la cena en silencio cargado. Lavamos platos juntos, nuestros brazos rozándose constantemente. Limpiamos la cocina. Y cuando no hay más excusas para quedarnos, nos quedamos parados en medio del espacio mirándose.
"Es tarde," dice ella, pero no se mueve hacia las escaleras.
"Lo es."
"Deberíamos dormir."
"Probablemente."
Ninguno se mueve. Solo nos quedamos ahí, a metros de distancia, la tensión tan espesa que podría cortarse.
"Adrián," susurra finalmente. "Si subo esas escaleras sola esta noche, si voy a mi habitación y tú vas a la tuya, voy a arrepentirme. Y estoy cansada de arrepentirme. Estoy cansada de tener miedo."
Mi corazón se detiene. "¿Qué estás diciendo?"
"Estoy diciendo que no quiero dormir sola esta noche. Estoy diciendo que te quiero. Que te deseo. Que si no me tocas pronto voy a perder la cabeza completamente."
No necesito más invitación. Cruzo el espacio entre nosotros en tres pasos largos y la beso con toda la desesperación que he estado conteniendo. Ella responde inmediatamente, sus manos subiendo a mi cabello, su cuerpo presionándose contra el mío.
"¿Estás segura?" logro preguntar cuando nos separamos por aire.
"Nunca he estado más segura de nada."
"Porque si hacemos esto, Lola, si cruzamos esta línea, no hay vuelta atrás para mí. Vas a ser mía completamente."
"Bien. Porque tú vas a ser mío también."
La cargo, sus piernas envolviéndose alrededor de mi cintura automáticamente. Subo las escaleras con ella en mis brazos, sus labios en mi cuello, sus manos en mi cabello. Cuando llego al segundo piso me detengo.
"¿Tu habitación o la mía?"
"La tuya. La mía se siente como si todavía fuera invitada. Quiero estar en tu espacio."
La llevo a mi habitación, pateo la puerta cerrada detrás de nosotros. La bajo despacio al lado de mi cama, mis manos yendo a su rostro, sosteniéndola mientras la beso más profundo. Puedo sentir su corazón latiendo contra mi pecho, tan rápido como el mío.
"Adrián," respira contra mis labios. "Necesito que sepas algo."
"¿Qué?"
"Solo he estado con una persona antes. Un novio en la universidad. Y eso fue hace años. Así que si no soy buena en esto..."
"Vas a ser perfecta. Porque eres tú." Beso su frente, sus mejillas, la esquina de su boca. "Y voy a hacerte sentir tan bien que vas a olvidar cómo hablar."