POV Leonardo (ahora 8 años)
Estoy sentado en el estudio de papá haciendo mi tarea de matemáticas cuando escucho el grito. No es grito de miedo o dolor. Es grito de emoción. Conozco la diferencia ahora después de ocho años viviendo con Lorenzo y Loretta.
Bajo las escaleras corriendo, encuentro a mami y papá en la cocina abrazándose. Mami está llorando pero sonriendo. Papá está riéndose y también llorando un poco. Los adultos son confusos con sus emociones.
"¿Qué pasó?" pregunto. "¿Alguien está herido?"
"Nadie está herido," dice mami limpiándose las lágrimas. "Tenemos noticia. Noticia grande."
Lorenzo y Loretta aparecen detrás de mí. Aparentemente todos escuchamos el grito.
"¿Qué tipo de noticia?" pregunta Lorenzo.
"¿Es buena o mala?" agrega Loretta con preocupación.
"Muy buena," dice papá sentándose para estar a nuestro nivel. "Van a tener hermanito o hermanita."
Silencio mientras procesamos. Entonces Lorenzo explota.
"¡SABÍA QUE PASARÍA! ¡Les dije hace dos años que deberían tener otro bebé!"
"Técnicamente," digo empujando mis lentes, "yo hice los cálculos y otro hermano era estadísticamente inevitable dado la frecuencia con la que los escuchábamos..." Me detengo porque mami me está mirando con esa expresión que dice dejé de hablar inmediatamente.
"¿Los escuchábamos qué?" pregunta Loretta inocentemente.
"Nada," dice papá muy rápido. "Leo estaba haciendo matemáticas complicadas. No es importante."
"De todas formas," continúo porque matemáticas son siempre importantes, "basado en timeline típico, el bebé debe llegar en aproximadamente siete meses. Primavera. Buen momento. El clima será templado para recién nacido."
"¿Cómo sabes que es siete meses?" pregunta Lorenzo.
"Porque escuché a mami hablando con el doctor en teléfono ayer. Y porque he estado observando patrones. Náusea matutina durante últimas seis semanas. Cambios en hábitos alimenticios. Frecuencia aumentada de siestas."
"Leonardo," dice mami, "¿has estado monitoreándome científicamente?"
"Sí. Es fascinante. El cuerpo humano durante embarazo es estudio de caso increíble en adaptación biológica."
"No sé si estar impresionada o preocupada," murmura papá.
"¿Puedo sostener al bebé?" pregunta Loretta. "¿Y ayudar a elegir su nombre?"
"Por supuesto que puedes sostener al bebé. Y todos van a ayudar a elegir el nombre."
"¿Va a ser niño o niña?" pregunta Lorenzo.
"No sabemos todavía. Vamos a averiguar en unas semanas."
"Estadísticamente hay cincuenta punto cinco por ciento de probabilidad de niño," digo. "Ligeramente más alto que niñas debido a..."
"Leo, amor, tal vez podemos tener esta lección de biología después," interrumpe mami. "Ahora queremos celebrar la noticia."
"Celebración es apropiada," concedo. "Nuevo hermano es desarrollo positivo para estructura familiar."
"Eres robot a veces, ¿lo sabías?" dice Lorenzo.
"Robot no sería capaz de sentir emoción. Yo siento emoción. Solo la proceso diferente."
"¿Y qué emoción sientes sobre bebé?" pregunta papá con curiosidad genuina.
Considero la pregunta cuidadosamente. "Emoción. Leve aprensión sobre cambios en dinámica familiar. Pero principalmente emoción. Va a ser interesante tener hermano menor para observar desde nacimiento."
"No es experimento, Leo," advierte mami.
"Todo es experimento si lo documentas apropiadamente."
"Dios ayude a este bebé," murmura papá pero está sonriendo.
Seis meses después estoy parado afuera del hospital con Lorenzo y Loretta. Abuela Helena nos trajo mientras papá está adentro con mami. El bebé está llegando. Tres semanas antes de lo esperado según mis cálculos pero dentro de rango normal.
"¿Crees que duele mucho?" pregunta Loretta mordiendo su uña, hábito nervioso que ha tenido desde pequeña.
"El parto es proceso doloroso pero natural," explico. "El cuerpo femenino está diseñado para esto. Mami va a estar bien."
"¿Pero y si no está bien?" La voz de Loretta tiembla.
Dejo mi tablet a un lado, algo que raramente hago, y tomo su mano. "Va a estar bien. Tiene mejores doctores. Y papá está con ella. Y estadísticamente, partos en hospitales modernos son muy seguros."
"Estadísticas no siempre ayudan, Leo," dice Lorenzo. "A veces solo tienes que sentir."
"No soy bueno en solo sentir."
"Lo sé. Por eso te estamos diciendo que todo va a estar bien. No porque estadísticas. Porque lo sentimos."
Considero esto. Mis hermanos son buenos en cosas que yo no soy. Emociones. Instintos. Fe sin datos. Tal vez deberían confiar en ellos en esto.
"Está bien. Confío en su sentimiento."
"Gracias, Leo."