Love is in luck

Caballo de Troya

La cena del domingo en casa de los Romani solía ser el momento familiar donde cada miembro contaba sus anécdotas de la semana. Lucca mantenía una conversación con Elena del otro lado de la mesa mientras Mateo removía su ensalada con una precisión quirúrgica. Quería encontrar el momento exacto para lanzar el anzuelo del permiso de Lucía.

—Mamá, papá... —comenzó Mateo, tras aclararse la garganta—. He estado hablando con Lucía sobre sus intereses. Creo que es importante que tenga espacios de socialización saludable. Por ejemplo, el próximo sábado hay un evento tecnológico, una final de un torneo, y me parece que sería educativo para ella asistir...

Su madre, con un instinto afinado tras años de tratar con niños en el kínder y un especial talento para detectar grietas en las fachadas de sus hijos, dejó los cubiertos y lo miró fijamente.

—¿Educativo, Mateo? —preguntó, levantó una ceja y atrapó la mirada que Mateo y Lucía cruzaron fugazmente—. ¿Qué pasa entre ustedes dos?

Mateo sintió un sudor frío recorrer su espalda. Lucía, por debajo de la mesa, le propinó una patada en la espinilla que casi lo hace saltar.

—Nada, mamá —intervino Lucía rápidamente—. Solo que Mateo se ha dado cuenta de que soy una genio. Además, incluso el vecino nuevo dice que hay que apoyar el talento.

El silencio que siguió a esa frase fue sepulcral. Mateo cerró los ojos y deseó que la tierra lo tragara. «¿Tenía que mencionar al vecino?»

—¿El vecino? —preguntó su padre—. ¿Te refieres a Charlie?

Mateo levantó la cabeza, incrédulo.

—¿Lo conoces, papá?

—Me lo encontré el viernes en el elevador, cuando regresaba de la oficina. Traía en la mano un voltímetro digital que acababa de comprar para las revisiones eléctricas de la nueva torre. El chico lo reconoció al instante y me dijo que él había tenido uno, pero que lo había perdido en la mudanza, y además se dio cuenta de que el mío era un modelo nuevo y mucho mejor. La verdad es que me sorprendió; no todos los chicos de su edad saben qué es un voltímetro y mucho menos se interesan por la precisión de la herramienta. Tiene buen ojo.

Mateo no podía creerlo. Se quedó con la mirada fija en su padre con la boca ligeramente abierta. «¿Charlie sabía lo que era un voltímetro?»

—Y una educación que ya no se ve —añadió Elena, mientras apoyaba la barbilla en su mano con un gesto de admiración—. Lo vi ayer en el supermercado. Ayudaba a Madame de la Croix con sus compras.

Mateo casi se atragantó con el agua. No lo podía creer. Sus ojos se abrieron tanto que Lucía soltó una risita contenida.

—La acompañó por todos los pasillos. Él es alto y le bajaba los artículos que estaban en los estantes de arriba para que ella no tuviera que esforzarse. De verdad, ella iba como una princesa tomada del brazo de su príncipe. Incluso los vi salir del supermercado —remató su madre—. Él le llevaba todas las bolsas pesadas mientras ella le sonreía como si fuera su nieto favorito. Fue una escena tan dulce... se nota que es un chico maravilloso.

Mateo sentía que el aire en el comedor se volvía denso.

—Es muy... servicial —remató Lucía, al tiempo que daba otra patada a Mateo por debajo de la mesa—. ¿Verdad, Teo?

—Sí... muy bueno —masculló Mateo.

—Bueno —concluyó Lucca—. Si el chico es así de centrado y Mateo supervisa, Lucía tiene mi permiso para el sábado.

—Ah, ¿es que estará Charlie? —les preguntó Elena.

Mateo, con la boca semiabierta, no supo qué decir, mientras Lucía se quedó callada un instante para procesar la pregunta. Miró de reojo a Mateo y luego a su madre, sin saber muy bien cómo responder; no estaba segura de si a su madre le parecería bien o mal que Charlie estuviera allí. Decidió tantear el terreno primero.

—Bueno... —dijo Lucía con cautela—, ¿estaría bien si Charlie estuviera en la reunión?

—Me parecería muy bien que él estuviera —respondió su madre con dulzura.

—Sí. Así es, Charlie sí estará en la reunión —afirmó Lucía, y dirigió la mirada a Mateo con una chispa de complicidad.

—¿Y Mateo también estará, verdad? —quiso saber Elena, en busca de la confirmación de que sus dos hijos estarían juntos.

—Sí. Mateo también estará —confirmó Lucía mientras volvía a mirar a Mateo, quien se hundía en su silla ante cada palabra.



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En el texto hay: amigos, romance, boyslove

Editado: 02.05.2026

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