Hayley
Incluso si respirara profundamente o me diera la bocanada de calma más grande de la historia. Nunca lo estaría totalmente
¿Quién en mi situación lo haría?
Ya conocía al tal Charlie. Ahora, a otro personaje poco convencional. Su nombre era Yenika, la vampira que apenas había notado mi existencia en el jardín.
Sus palabras parecían cubiertas de miel, pero caían en mis oídos como ácido. Luego se emcontraba Charlie, el pelirrojo que me había encandilado en la fiesta. El gran grosero, el bastardo que casi mataba al chico que a algunos metros de mi, estaba a mi lado mostrándose impoluto. Y por su puesto, la bestia causando estragos en el pasillo. Quién no dudó un segundo en aceptar por mi, ser parte de este tren. Del cual no tenía idea dónde sería su parada final.
Sonreí, era lo único que podía hacer. Al ver la presión de esos ojos rojos sobre mi, sentía que no se permitiría llorar.
Ella hablaba de salvación.
Él repetía el título "cazadora", dando por hecho que era uno de ellos.
— Muy bien, querida Yenika. Todo lo importante se ha dicho. Me llevaré a mi "Esposa de Sangre", a jugar a otro sitio — las palabras del pelirrojo me dejaron estática. Incapaz de poseer fuerzas para levantarme por mi propia voluntad
— Charlie, podrías esperar unos minutos fuera...
— No — interrumpió el bastardo psicópata, sin darle tiempo a decir algo más
— No te estoy preguntando, maldita sea. Haz el favor de salir, no me hagas repetirlo. Estamos en todo este problemas por tu culpa. Ahora, ¡sal! — su voz autoritaria no fue suficiente
— Dije, no — el tal Charlie no parecía contento. Mucho menos dispuesto a doblegarse
— Entonces, hablaré frente de ti. Espero que tu frágil ego, no se quiebre — Ambos chocaron miradas y pude constatar el agotamiento en sus ojos — No hagas ningún trato con Charlie. En su cabeza, ya debe haber elaborado algún plan super maquiavélico. Donde todo el mundo es el enemigo, él es el héroe y yo soy la víctima que necesita su ayuda inmediata. Todo lo que te diga tiene doble sentido y será utilizado en tu contra. Araña, grita y batalla, o te utilizará de por vida. Recuerda que de aquí — dijo señalando su cabeza — no está muy cuerdo
Asentí, en pocas palabras, quería que no fiará del pelirrojo. Y en lo que a mí respectaba, iba a seguir sus indicaciones al pie de la letra, porque parecía conocerlo mejor que yo
— ¿Terminaste? — preguntó el pelirrojo levantando una ceja, con expresión de burla
— Si, lo hice... Ten buena vida a partir de ahora, Charlie Hart. Fue un placer conocerte. Por tanto, ¡lárgate de aquí, espero no volver a verte en mucho tiempo!
— Oh, pero lo esperas — respondió él en una risa cínica — Mucho tiempo para nosotros, es un chasquido de dedos. Hasta entonces, será un placer encontrarnos — tomó su mano con la velocidad que lo categorizaba y la besó con suma lentitud. Solo para que ella se la arrebatara, de forma brusca
— Tú... realmente, no has comprendido nada — suspiró resignada. Volvió a posar su atención en mi y me dijo — Buena suerte, vas a necesitarla
∆∆∆
Cuando me arrastraró nuevamente por los pasillos. El pánico tomó el control. Sentía los ojos de Morgan sobre mi, en cada paso que daba. Sabía que el vampiro también me vigilaba, aunque caminara frente a mi con toda la elegancia que podía permitirse
— Ponte derecha. Pareces un ratón asustado — me inquirió
— Bueno, no es una situación para estar feliz — murmuré
— No sé si eres valiente o solo estúpida — me respondió. Así que imaginé que me había escuchado
Yo no tenía ni una pizca de estúpida en cada gramo de mi cuerpo. Pero a veces, en ciertas situaciones, una debía fingir ser estúpida. Espacialmente, si tu vida se encontraba en juego
— ¿Quieres apostarlo? — y ciertamente, no sabía mantenerme callada.
Lejos de enojarse, sonrió con sorna. Se giró hacia mi, tomó mi vestido y me empujó hacia la pared más cercana. No me asfixiaba o parecía haceme daño. La principal molestia, tal vez no tanto, era su cuerpo pegado al mío.
Las clases de anatomía vampírica, o aquellas estúpidas películas viejas. Se sentía como puras mentiras. Su cuerpo se encontraba lejos de estar frío o lucir muerto. El valor emanaba de él, envolviendome como una manta. Su pecho contra el mío, hacia a mi corazón latía erráticos. Porque, ¡demonios!, el maldito pelirrojo era sexy a rabiar. Ese vibra de los locura que emanaba, quizás, me atraía un poco
Acaso, ¿estaba loca?¿O mi cerebro comenzaba a fallar?
— No, quiero comprobarlo — tomó mi rostro con una mano. Pero logré defenderme, clavando mis uñas en su brazo. Igual no me soltó. Solo sujetó el mío por encima de la cabeza. Por lo que si uso a mi otra mano. Resultado que terminó igual.
Así ya no podía moverme. Porque se las había arreglado para mantener inmovilizado mis dos brazos y mi cuerpo contra la pared. Cuerpo contra cuerpo. Finalmente, dí uso a mis otras extremidades, mis piernas. Y aunque la patada, nunca llegó a concretarse, en el segundo en que sus ojos brillaron con furia y un
— No te muevas — salió de sus labios. Así, fui incapaz siquiera de decir algo. Están segura, esto era lo que llamaban "seducción" y según tenía entendido. Se encontraba prohibido en las participantes del cuatro exámen.
Sentí mi golpe de suerte tocar la puerta. Sí lograba escapar de él y encontrar uno de los miembros de CCM, quiénes casualmente se encontraban por toda la casa. Podría delatarlo y consecuente a este, me mantendrían en protección. Suficiente tiempo para lograr escapar, de ellos y de los idiotas de Morgan
No esperé, ni por un segundo, que su lengua pasará por toda mi mejilla derecha.
¿Qué demonios estaba haciendo?
El dolor no fue esperado, se sentían como agujas traspasando la piel. Dolorosas pero resitible. Luego, una segunda vez, su lengua hizo contacto y un escalofrío recorrió mi cuerpo sin avisar
— Me gusta, es delicioso, no... eres deliciosa pequeña cazadora — su voz en mi oído, era mucho más caliente que el valor emanado de su cuerpo. Lamió entonces, el lóbulo de mi oído, obligando a mi cuerpo a reaccionar nuevamente