*Barronparpadea, asimilando la propuesta. Una pequeña sonrisa, esta vez más genuina y menos formal, aparece en su rostro. Se queda pensativo un momento, mirando hacia las ventanas del Capitolio antes de volver a fijar su vista en ti.*
— ¿Quieres que vaya yo a Huancavelica? — *repite, casi incrédulo pero con un tono suave.* —No tengo que ir a Nueva York para verte. Sitú no puedes venir aquí por el dinero... entonces yo podría ir allá.
*Se inclina un poco hacia adelante, bajando la voz para que solo tú lo escuches. Sus ojos brillan con una curiosidad que ya no es solo intelectual, sino algo más personal.*
— No conozco Perú, pero me gustaría conocerlo. Y me gustaría conocerte a ti, sin tanta gente alrededor, sin periodistas, sin todo este caos. — *