Loyalty

2. La entrevista.

Leila

El mes pasó rápido.

Demasiado rápido.

Me hice un nuevo tatuaje en mi muslo. Un diseño especial para mí.

También me volví a hacer el piercing de la nariz. En el lado derecho, obvio.

Iba a ponerme extensiones como cada mes, pero adoraba mi pelo corto.

Creo que intentaba volver a ser algo rebelde.

O solo quería llamar un poco la atención de Alaric.

Estaba en el ascensor esperando a que se abrieran las puertas en el último piso.

Estaba muy nerviosa.

¿Como sería su novia?

Seguro era guapísima.

Apuesto todo mi dinero que era lo contrario a mi.

A Aiden una vez se le escapó que Alaric solo estaba con rubias. Evitaba a las pelinegras como a la peste.

Culpa mía, supongo.

Las puertas se abrieron y caminé por el ancho pasillo hasta dar con la oficina de Alaric.

Me pare en la mesa de su secretaria y sonreí.

—Hola. Alaric me dijo que viniera a esta hora.—Le dije con amabilidad.

Ella levantó la vista y creo que me reconoció porque palideció.

Creo que se llamaba Yuliana.

—Señorita Volkov.—Dijo algo nerviosa mientras se levantaba de su asiento y hacía una pequeña reverencia.—No sabía que vendría.

—Oh,no,no. Deja la formalidad. Dime solo Leila, por favor.—Dije volviendo a sonreír.

Me resulto divertido que me hiciera una reverencia.

—¿Alaric está en su despacho?—Pregunté con curiosidad.

—Sí, pero creo que debería esperar porque la señorita...

No pudo terminar porque una mujer alta, pelinegra y echa una furia salió de la oficina de Alaric. Sus ojos marrones se fijaron en mí y frunció su ceño.

Se acercó a mi como una depredadora. Sus pasos resonaban por sus tacones de punta.

Alaric salió de su oficina, pero se quedó en la puerta con los brazos mirandola con atención.

Se dió cuenta de mi presencia al segundo y se tensó.

Esto si que era raro de cojones.

—Tu debes ser la princesita Volkov.—Dijo la pelinegra mientras me miraba desafiante.

¿Cómo me acaba de llamar?

Podía ser buena. Demasiado amable con las personas, pero si se metían conmigo podía llegar a ser una zorra y esta tía se la estaba jugando.

Alaric iba a decir algo, pero no le dejé ni empezar.

—¿Y tú eres?—La miré de arriba a abajo.

—Vivían Mcllory.—Contestó con prepotencia.

—No, no te conozco. Ni quiero, la verdad. Ahora si me disculpas tengo que hablar con tu jefe.—No había nada amable en mi tono. Ni lo iba a haber.

—Aparte de mi jefe es mi novio, bonita, así que baja tu ego de princesita porque ahora soy tu jefa.

Arrugue mis labios mientras le miraba como si la fuera a matar.

La iba a matar.

Si no fuera porque Alaric se puso en medio cuando me vió dar un paso hacia ella, la habría matado.

Sus manos fueron a mis hombros mientras empujaba,sin hacer mucha fuerza,de mí hacia atrás.

—Respira y relájate.—Me susurró.

Mi mirada asesina seguía en la otra pelinegra que me miraba con superioridad aún que había celos por la cercanía que tenía Alaric conmigo.

Que le follen.

Leila 1 - Vivían 0

—Leila, mírame. —Volvió a hablarme mientras buscaba mi mirada.

Lleve mis ojos grises hacia los suyos azules.

Su expresión seria tenia un ligero toque de preocupación.

—No te pelees con ella. Te conozco demasiado bien para saber que tu mirada la ha enterrado mínimo cien metros bajo tierra.—Su voz era suave. Intentaba calmar mi enfado.

Primer día y ya había tenido un encontronazo con la víbora de la psicóloga que sería mi jefa durante tres mes.

—La próxima no respondo ante mis actos.—Dije aún molesta y me aparté de él.

Tener sus manos en mis hombros estaba poniéndome nerviosa.

Su toque sobre mí siempre tenía ese efecto.

Sentía como esa parte de mi piel quemaba aún que no la fuese tocado directamente.

Alaric suspiró y dió media vuelta para enfrentarse a Vivían.

—Debes tener más respeto, Vivían. Es menor que tú y será tu aprendiz.—Le dije con un tono serio y duro.

Jodete, Vivían.

—Lo intentaré.—Su voz sonó muy falsa.

Iba a asesinar a esa mujer.

Alaric volvió a mirarme y se rascó la ceja.

Sabía que eso significaba que estaba incómodo.

—Solo quería que vinieras para que la conocieras.—Hizo una pausa y suspiró.—Ya conoces la empresa bastante bien, así que no hará falta que te haga un tour. La oficina de Vivían esta en el pasillo ese.—Señalo un pasillo detrás de mí. — A la izquierda. Puedes irte ya si quieres y mañana nos vemos a los ocho.

—Genial. Mañana nos vemos.—Me despedí con la mano.

Di media vuelta hacia el ascensor y lo primero que hice cuando se cerraron las puertas fue llamar a Caleb.

Al segundo tono cogió la llamada.

—Hola, princesa.—Dijo animado.—¿Estas viniendo a la entrevista? Aiden y yo te estamos esperando. Solo faltáis Dean y tú.

Mierda. La entrevista.

Los hermanos Volkov solemos tener entrevistas con Vogue o alguna otra marca.

Caleb lo ve importante para que tengamos una buena imagen.

—Sí, estoy de camino.—Dije rápidamente.

Las puertas del ascensor se abrieron y corrí para salir del edificio.

No podía llegar tarde ni faltar o Caleb me mataba.

Cuando le cuente lo de la novia víbora de Alaric va a querer matar a los dos.

Siempre ha sido un sobreprotector conmigo.

Entré a mi coche y nada más arrancar, aceleré.

Tarde un rato en llegar.

Arreglé mi ropa mientras estaba en el ascensor.

Tenía el pelo bien, al tener el largo centímetros por debajo de mi barbilla no hacía falta que me lo arreglase mucho.

Aiden fue el primero en verme entrar al estudio.

Habían preparado un fondo blanco, dos sillas negras al frente y dos taburetes, del mismo color que las sillas, detrás de ellas.

—Hey, Lei. Has sido mas puntual que Dean. No sé donde se meterá ese mocoso.—Habló Aiden con diversión.



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En el texto hay: humor, mafia, amor

Editado: 21.04.2026

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