Luzbel cerró los ojos. No fue un acto sencillo ni natural. La luz no sabía esconderse: había nacido para existir, para ocupar espacio, para ser vista. Pero la Tierra no era el Cielo, y aquí la luz llamaba al hambre, al miedo y a la violencia. Respiró. Y por primera vez desde su descenso, se replegó.
La luminosidad que lo envolvía se plegó hacia adentro como un mar que aprende a retirarse. Las alas desaparecieron sin dolor, disolviéndose en una ausencia que ardía más que el fuego. Su presencia se volvió densa, humana, casi frágil. El aire dejó de vibrar a su alrededor. Elian lo observaba en silencio.
—¿Duele? —preguntó en voz baja.
Luzbel abrió los ojos. Eran dorados aún, pero apagados, como brasas cubiertas de ceniza.
—No —respondió—.Pero pesa.
Ahora parecía un hombre más: alto, de rasgos intensos, mirada profunda. Nadie que lo viera en la calle pensaría en milagros ni en ángeles. Y eso, por primera vez, era una ventaja.
—Así puedo caminar entre ellos —dijo— Escuchar sin ser llamado. Ver sin ser adorado.
Elian asintió, pero su mente ya estaba en otro lugar. Algo se movía. No en las calles. En las pantallas..Su teléfono vibró una vez. Luego otra. Luego no paró. Mensajes. Notificaciones. Etiquetas.
—Luc —susurró— Ya empezó.
Las redes sociales ardían. Videos editados, fragmentos sacados de contexto, teorías armadas con precisión quirúrgica. La imagen de Elian aparecía una y otra vez: su rostro pálido, sus ojos claros, su estética oscura convertida en símbolo de amenaza.
¿Por qué siempre está él?
Desde que apareció, la ciudad no tiene paz.
No es una víctima, es un detonante.
Ese chico atrae cosas malas.
Miren sus ojos. No es normal.
Migael no necesitaba mentir. Solo enfocar.
—Está girando la culpa —dijo Elian, con la voz quebrada—. Me están convirtiendo en el origen de todo.
Luzbel miró la pantalla con atención grave.
—No a ti —corrigió—. A lo que representas.
Los ataques escalaron rápido..Cuentas falsas amplificadas. Influencers opinando con falsa preocupación. Especialistas improvisados hablando de “perfiles peligrosos”, de “jóvenes emocionalmente inestables con influencia negativa”. La palabra caos se repetía como un mantra.
—No es solo odio —dijo Elian—. Es… convicción. Creen que soy un riesgo.
—Porque Migael les dio una narrativa cómoda —respondió Luzbel—. Un rostro al que apuntar.
Elian sintió el golpe en el pecho.
—Entonces ahora no solo me quiere poseer —dijo— Quiere que me destruyan ellos.
La presencia de Migael se deslizó como un eco entre los comentarios, invisible pero palpable.
— No los obligo,— susurró. — Solo les doy permiso para señalar.
Elian dejó caer el teléfono.
—No puedo salir —dijo—. Si me ven…
—No te verán —respondió Luzbel.
Se acercó y apoyó una mano en su hombro. No hubo luz visible, pero el aire cambió alrededor de Elian, como si su contorno se difuminara levemente.
—Aprenderás a pasar desapercibido —dijo— No a desaparecer sino a no ser elegido.
—¿Y tú? —preguntó Elian—. ¿También puedes ocultarte así?
Luzbel negó con suavidad.
—Yo solo puedo bajar el volumen —respondió—. Tú puedes mezclar tu silencio con el de ellos.
Afuera, sirenas.nAdentro, notificaciones que no dejaban de llegar. El nombre de Elian se convirtió en tendencia.
Algunos pedían que lo arrestaran.mOtros que lo expulsaran de la ciudad. Unos pocos, que lo detuvieran antes de que fuera tarde. Elian se abrazó a sí mismo.
—Nunca quise nada de esto.
Luzbel lo miró con una tristeza profunda.
—Nadie que merece poder lo quiere —dijo—. Por eso Migael nunca lo tendrá de verdad.
Tomó una decisión.
—Nos moveremos —anunció— Cambiaremos de lugar. De identidad si hace falta. No por miedo… sino por estrategia.
—¿Y si me encuentran? —preguntó Elian.
Luzbel sostuvo su mirada.
—Entonces estarán encontrando algo que no entienden —dijo—. Y yo estaré allí.
Muy lejos, en una pantalla iluminada por miles de rostros, Migael observaba el efecto dominó con satisfacción serena.
—Ahora sí —susurró—.Que se devoren entre ellos.
La ciudad no dormía.bY Elian, oculto por la luz que había aprendido a callar, comprendió algo aterrador: Ser invisible podía ser tan peligroso como ser visto.