~luces a media noche~

¿Decisiones o Elecciones?

"La mente humana tiene una tendencia natural a divagar entre el pasado y el futuro,
Perdiéndose en la nostalgia o en la ansiedad.
La verdadera paz yace en la habilidad de anclarse en el presente,
Donde las preocupaciones se disuelven y la conciencia florece"
Siddhartha Gautama Buddha

Alissa

Al entrar a la habitación lo veo a él, despierto. Tiene varias máquinas conectadas a su cuerpo. Pero no importa.. está vivo...
—Estás vivo....—Digo con lágrimas en los ojos, tapándome brevemente la boca.—
Me acerco hasta su camilla, le acaricio suavemente la cabeza. Levanto la mirada hacia el médico y le pregunto

—¿Cuál es su estado...?—Mi voz es ligeramente forzada para no sonar débil. Elías me necesita fuerte.—

—Apenas está despertando, Ali. Haremos una tomografía para comprobar que la bala no le haya perforado algo grave.—Habla el médico con tanta sabiduría. Aunque logro notar un ligerísimo y pequeño temblor en su voz.—Por lo tanto, él necesita su apoyo, su fuerza y su fé.—

—¿Pero estará bien, no?.—Pregunto.—

—Haremos lo posible para que así sea.—

El médico se va y me deja a solas con él. Lo miro a los ojos, es casi imposible y solo de películas que este chico me haya gustado en tan poco tiempo.

—P-perdóname, Ali...—Lo oigo susurrar.—No era la intención que las cosas salgan así.—

—No te esfuerces en hablar, no es culpa tuya.—Le digo con la voz más suave que puedo.—

—Ali, hay cosas que tanto vos cómo tu hermano tienen que saber...Bruce no es el malo de la película, tampoco Selené.—No sabe lo que está diciendo.—

—No sabés lo que estás diciendo, aún tenés el efecto de la anestesia en tú sangre, Bobistico.—

—Escúchame, te mentí. Con Selené teníamos un plan contra Héctor.—Empieza a hablar, pero yo estoy cómo en otro mundo ¿Tenía un plan con la que me dio vuelta la cara?.—

—¿Cómo que tenías un plan con ella?Si es un chiste es de mal gusto, Elías.—Interrumpo.—

—¿Me vas a dejar hablar o me vas a recriminar?—Me pregunta. Su mirada clavada en la mía.—

—Está bien, hablá.—Digo con un suspiro—

—Selené me contó el plan de Héctor. Él quería recuperar a su hija.—

—Linda forma de recuperarme..—Interrumpo nuevamente, con ironía.—

—Cállate y escuchá...—Elías suspira y continúa.—Pero Héctor sabía que Bruce se lo impediría si lo hacia por las buenas, por eso me mandó investigar en secreto. Cada cosa que hacías, tus horarios, tus entrenamientos en el club de esgrima. Y a Selené la mandó a investigar a tu hermano. Liam, a diferencia de vos, se dio cuenta que lo estaban investigando. Por eso le contó a tu papá, y tu papá se lo negó. Y ahí, llega la noche del 20 de marzo...—

—La noche del secuestro...—Digo en un murmuro. Alejándome dos pasos atrás.—

—Sí..La noche del secuestro. Y antes de que pienses que Marcos tuvo que ver. No, No tuvo que ver. Marcos lo hizo porque alguien más lo amenazó con matar a su hija si no lo hacia.—Dice. Yo lo escucho y no puedo creer...O no quiero creer.—

—¿Alguien más? ¿Quién sería capaz de matar a una niña?—Pregunto y la voz me sale rasposa. Me siento en la silla cercana a la camilla porque siento que voy a perder la estabilidad en las piernas si sigo parada.—

—Sí, alguien más, no sé hasta el día de hoy quién es. El punto es que, todo lo que Selené te hizo, y lo que yo también hice, no fueron con malas intenciones.—Creo que no está mintiendo, se escucha muy decidido.—Necesito que me creas, y que tengas ojos abiertos, que te despiertes y que nunca confíes en nadie...Ni siquiera en tu familia.— Yo siento que Elías me está queriendo advertir de algo.—

—Elías, ¿Podés ir al punto de todo esto?.—Digo con la voz delatando mi falta de paciencia. —

—Tené mucho cuidado, Ali. Las personas no son lo que aparentar ser. Nunca son quienes dicen ser.—Y justo ahí, entra la enfermera..Qué lindo momento de interrupción.—

—Señorita, tiene que retirarse de la habitación. El paciente necesita descansar.—Vieja de mierd... No, cálmate. Tiene razón.—

—Está bien. Cuídate, Elías..—Mi voz sale en una ligera decepción. Salgo de la habitación y me lo encuentro a Marcos solamente.—

—¿Cómo sigue?.—Pregunta Marcos. Sus ojos expectantes en los míos.—

—Está bien por ahora. Tienen que hacerle algunos estudios..—Mi voz es más dura de lo que debería, pero llena de preocupación.—

—Gracias a..—No lo dejo terminar la palabra.—

—¿Quién te amenazó la noche del secuestro?.—Pregunto directamente. Mirándolo a los ojos.—Elías ya me dijo que amenazaron con matar a tu hija si no lo hacías.—Me cruzo de brazos. La sonrisa de Marcos se desvanece inopinadamente.—

—Yo.....—Mira hacía abajo. Se sienta en el banco, los antebrazos apoyados en los muslos, manos entrelazadas.—Las cosas no son tan así, Ali.—Contengo la respiración y cuento hasta 20 para no matar a nadie.—

—¿Y cómo son las cosas entonces, Marcos?.—Pregunto. Mi mandíbula se tensa.—




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