Luego de que Vittoria haya tenido dos largas horas de estudio, y de que haya aguantado dos horas a su increíblemente molesta amiga, debía ejecutar un plan. Y se preguntarán, ¿un plan para qué?. No es que ella fuera a la guerra, pero algo parecido. Dentro de unos minutos se enfrentaría a su ahora enemigo y, lo necesitaba, definitivamente. Teniendo en cuenta que, en sus últimas conversaciones ha intentado mirarlo a los ojos pero, por más que se haga la fuerte o que crea que pueda poner las reglas, él la debilita en cualquier aspecto. En cierto modo no siempre fue así, pero como ahora quiere evitarlo a toda costa, es mejor seguir la corriente. Todo buen soldado sabe qué batallas pelear.
Guarda sus cuadernos en su cartera, y le miente, nuevamente, a su gran amiga, para poder escapar.
—Bueno Camil, tengo que irme, debo ir al baño, a dejar los libros, y muchas más cosas.— Intenta explicar Vittoria.
—Jaja, no seas ansiosa Vitto, puedo acompañar…—Le responde Camilla
—¡No!, no es necesario, por favor, soy grande.— Se apresuró a contestar sin dejarla terminar su oración.—Bueno ya me voy, nos vemos luego.
Y sin esperar una respuesta, Vittoria va en camino a su locker. Deja la cartera en el interior para no cargar con el peso de esta, y sigue las indicaciones de la nota. No estaba segura si verlo, pero sabía que iba a ser la primera que pusiera las cartas sobre la mesa. En el camino al encuentro, recitaba en su cabeza lo que iba a decirle, como para no trastabillar.
Al llegar, desde lejos podía ver el humo del cigarrillo que desprendía el autor. En invierno este solía fumar. Siempre había sido motivo de pelea, pero recientemente, Vittoria lo ha acompañado en este acto, según él como para que sus pulmones obtengan calor.
Con paso firme se dirige hacia él, no aparta la mirada, como para que no crea que está nerviosa, y finalmente, llega a este. Frente a frente. Lo único que puede hacer es mirarlo a los ojos. Luego, bajó a los labios. Labios que tanto había anhelado besar. Labios que después había logrado besar, pero que ahora, solo tenía que evitar.
—Bueno, ¿qué es lo que querías decirme?— Impone Vittoria.
—Primero quiero apreciarte un poco más, ¿o eso tampoco vas a dejarme hacer?—
—No tengo tanto tiempo que perder, a diferencia de ti, hago cosas en la escuela.—
—Por qué tan enojada Vitt, ese odio, de resentimiento, ¿hacía mi?.—
—No me llames así, ya no tienes derecho, sólo amigos pueden llamarme de esa manera.—
—Claro, y por qué nosotros, justamente, amigos no somos, ¿verdad?.—
—Déjate de preguntas, y al punto, Brando.—
—Que ansiosa señorita. Bueno, la realidad es que no tenía algo puntual que decirte, sino que simplemente, no nos vemos hace mucho a solas, y no puedo aguantar más las ganas en frente de nuestros amigos.—
—¿Ganas de qué?.— Pregunta Vittoria, atenta a cuál será la respuesta.
—Ganas de ti, de escucharte respirar, de ver como balbuceas en frente mío cuando te molesto. No lo sé Vittoria, tengo ganas de volver contigo. No entiendo qué es lo que sucedió, pero necesito que pare.—
—Sabes Brando, de verdad me gustabas. De verdad que tenía harta a Camilla contándole sobre tí, y todo lo que me decías, pero, cambiaste, o cambié yo, no lo sé tampoco, no era algo sano ya.—
—Pues, cambiemos juntos, para mejor. ¿De verdad quieres alejarte?, de mí?, no quiero que eso pase, no ahora, nunca.—
—Deberé pensarlo Brando, no tengo mis sentimientos a flor de piel, y para tomar esta decisión necesito que sea así, y los tuyos también. De una vez por todas tienes que demostrarme algo.—
—Así va a ser Vittoria. Te demostraré lo que nunca viste de mí.— Responde felizmente Brando.
Lo que no sabe realmente Vittoria, es que Brando ha estado siempre obsesionado con ella. Pedirle a un enfermo del amor, justamente por ella, que demuestre lo único que siente por alguien, es algo realmente peligroso. Quién sabrá qué es lo que se refiere Vittoria con demostrar sentimientos. Los sentimientos Brando siempre los ocultó. Él sabía que estaba mal sentir de esa manera, que no era normal. No estaba bien visitarla por la madrugada a su departamento, no estaba bien golpear a quién se atreviera a decir que Vittoria era bella.
Pero que su verdadero amor, le haya pedido semejante cosa. Despertó en él un sentimiento distinto, un permiso, para sentir de esa manera.Y poder satisfacer lo que ella le pidiera, era un elixir para él.
Mientras Vittoria se va triunfante de la escena, o eso es lo que ella cree, para volver a clases, debería contarles un poco a que me refiero con todo esto.
Desde el minuto uno en el que estos dos fueron presentados por sus amigos, Brando vió algo diferente en Vittoria, algo que ella misma no cree que alguien pueda sentir por ella, no después de todo lo que le tocó vivir. Brando se pasaba horas con su amigo Damián pensando en cómo podría enamorarla. Las primeras veces, nada de lo que hiciera llamaba la atención de Vittoria, había estado tanto tiempo sola que cualquier cosa que le regalaba terminaba en brazos de Camilla. Flores, chocolates, cartas.
Lamentablemente, esta reacción por parte de Vittoria, según ella, iba a hacer que Brando dejara de mandarle ofrendas por su amor, y que éste por fin parara. Pero hizo todo lo contrario. A medida que pasaba el tiempo, Brando, además de estar cada vez más enamorado, por alguien que sí correspondía su amor pero que no se lo demostraba, se obsesionaba más, dejó las chiquilinadas y empezó a seguirla. Seguía su rastro por todos lados, pero Vittoria no lo sabía. Por esto mismo, es que ella llegó a pensar que Brando se había cansado de perseguirla y se había aburrido, por lo que tuvo que actuar y demostrarle que si estaba interesada. Luego de unas semanas, salieron a un café, luego al cine, luego estuvieron casi de novios. Pero luego, Vittoria tuvo más protagonismo en la escuela, haciendo que muchos quieran estar con ella. Provocando que la ira de Brando salga al exterior.