Luces y sombras[completa]

Capítulo 34

Mi madre pincha un trozo de ensalada, en su cara se muestra un poco de preocupación.

—¿Qué te ocurre? —decido pasar al ataque.

—¿Qué te ha ocurrido con Luke? 

—“No mi madre ahora no, ella no” —me repito a mi misma dentro de mi cabeza.

—¿Por que me preguntas esto mamá? —le respondo bruscamente.

—No hija porque como os veía tan bien pues me ha parecido raro.

—Pues quizas no estabamos tan bien como podia parecer desde fuerza —o quizás sí ¿a lo mejor es que es mi apreciación?

—¿Por qué no le das una segunda oportunidad? —dice seriamente aunque yo me lo tomo como una broma.

—¿Una segunda? —no puede ser esto verdad —. Se la he dado, al igual que una tercera y una cuarta y siempre le he perdonado.

—Y como sabes que no eres tú la que se equivoca —me parece increíble que sea mi madre que lleva dos años sin verme la que diga esto ahora, pero tal vez tenga algo de razón.

—Mira todo alrededor, está la casa repleta de rosas rojas por los rincones —había olvidado ese pequeño detalle de que no había llegado a recoger todas y que me había quedado con algunas.

—Además, creo que hay algo que todavía no has leído —dice sacando un sobre.

Esto ahora no, maldita memoria de dory, había olvidado que no llegue a guardar la nota. Cojo la nota, me tiemblan las manos. No se si debo leerla o no pero decido finalmente hacerlo.

Está bien cerrada, me cuesta abrirla, mi madre me está mirando fijamente esperando a que la lea en alto pero se equivoca completamente.

Hago como que empiezo a leerla para que se dé por aludida de que no lo voy hacer y finalmente se marcha para la cocina.

—“Hola Mia, te escribo esto horas después de haberte marchado enfadada de mi lado. Quiero decirte que me equivoque, me equivoque yendo a la cafetería a enfrentarme contra Hugo directamente, me puse celoso de pensar que podia perderte, verte con otra persona me hace que me suba un ardor que llevo dentro de mi y haga que saque la peor parte. Ahora pensándolo en frío me he dado cuenta de que llevabas toda la razón y que entre Hugo y tú no había nada, es de mi acto culposo todo lo que está ocurriendo y me siento terriblemente avergonzado. En señal de perdón he aquí una muestra de mi amor por ti. Aunque tu eres mi rosa favorita y no hay ninguna otra flor a la que pueda admirar y mirar más. Te quiero Mia Miller, y siempre lo voy hacer, desde el primer dia que te vi en persona me parecistes la persona más bella y más sincera del planeta. Tienes algo dentro de ti que te hace especial, es ese olor a fragancia a vainilla o esa sonrisa que traspasa cualquier ventanilla. No se como decirte que te amo sin gritarlo por la ventana de mi despacho, pero lo hago y me miran todos como un loco enamorado, todos somos locos enamorados y a mi me ha tocado la doctora Miller. Ven, ven a curarme, a quitarme este hechizo que me hace estar pensando en ti las veinticuatro horas del día. Solo en ese momento y digo solo en ese momento será cuando mi felicidad será plena, mientras tanto seguiré viendo el agua caer por la ventana mientras los demás explican sus proyectos y yo pienso en cosas que hacer para ti. Llamame tonto, llamame imbecil que te dare toda la razón, pero porfavor Mia Miller, dame una nueva oportunidad y te dare la mejor vida que nadie te podra dar nunca.

Con todo el cariño del mundo tu Romeo” —las palabras entran dentro de mi y se clavan como una lanza. Las lágrimas salen expulsadas como irrumpe el ave fénix y caen sobre la carta, enseguida la tinta se corre y no se puede leer. Es muy bonita pero no debo desistir de la resistencia que le estoy haciendo. Sería un error si vuelvo de nuevo, o al menos si lo hago tan rapido, creo que tiene que seguir sufriendo un poco más para que al menos sepa valorar la persona que tiene al lado.

Dejo la carta de nuevo dentro del sobre y lo guardo bajo llave, no quiero que mi madre lo lea y se me ponga a decir que si esto que si lo otro. Me acuesto un poco sobre la cama, cuando me doy cuenta me he dormido y es casi de noche. Salgo del cuarto y mi madre está sentada en el sofá, parece que ahora no tiene ganas de hablar, está observando mi cara triste, espero que no se me note mucho.

—La vida da muchas vueltas —comienza sin entender muy bien lo que quiere decir.

—No entiendo —le replico.

—Qué la vida da muchas vueltas, no sabes cuando se puede dar la vuelta a la tortilla —no sé a dónde me quiere llevar con todo esto.

—Lo sé, pero a veces es mejor separarse del fuego porque te puedes llegar a quemar —le digo con los ojos inyectados en sangre.

—Ya lo sé, y ahora tienes la sartén por el mango.

Ya no aguanto más, necesito salir y tomar el aire, ya es de noche pero me da igual.

Voy por la calle, la ciudad cambia de noche y de día. Por el dia es una ciudad normal donde pasear y hacer fotos, pero por la noche su ambiente se vuelve más turbio, hay gente que se esconde por las esquinas que te mira, otra que tan solo descansa sobre dos cartones, me da respeto pero aun asi continuo, necesito despejarme. Entro por una calle y resoplo de alivio. No hay nadie por ningún lado.

—Vaya vaya vaya —una voz muy grave interrumpe por detrás de mí.

Me doy la vuelta y una persona sale tras las sombras, parece que me estuviera esperando. Es un hombre que lleva la mitad de la ropa rota, huele a alcohol desde la distancia y no anda recto. Está claro que no está ebrio.




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