Luces y sombras[completa]

Capítulo 59

Me encuentro en las puertas giratorias de Sherpa Company, unas de las compañías de Luke, la más importante para ser exactos. Sé por terceras personas que Luke se encuentra en su interior y quiero darle una sorpresa.

Entro directamente a recepción. Sentada se encuentra una chica rubia con el pelo recogido, un sombrero con el nombre de la empresa y un traje hecho a medida. Parece que todo el mundo aquí va igual, todos excepto yo. Echo un vistazo a mi alrededor y me doy cuenta.

—Buenas, ¿en que puedo ayudarla? —me pregunta sin saber quien soy yo. Por aquí no he ido dejando rastro pero tendré que empezar a marcar territorio.

—Soy la novia de Luke Johnson, ¿puedo subir? —le pregunto, espero que no avise a Luke porque sino la sorpresa se va a torcer.

—¿Eres Mia Miller? —me pregunta y me sorprendo porque conozca de mi paradero.

—¿Me puedes enseñar el documento de identidad?

Se lo doy y lo comprueba enseguida, en apenas segundos me da una acreditación para entrar a su planta.

—Es la última planta, encantada de conocerte —dice amablemente y se agradece que sea así pero me gustaria ver como trata a Luke.

Subo directa por el ascensor. Salgo, no le he preguntado dónde se encuentra su despacho aunque no será muy difícil, seguro que es el más grande de todos.

Giro el pasillo con la esperanza de dar rápido con su paradero. Pero no es así, tan solo veo a unos hombres que están haciendo unas obras.

—Bien chicos creo que nos hemos ganado un merecidísimo descanso —dice una voz que ya he escuchado antes pero no sé donde.

—El hombre sale de detrás del todo.

¡Es el hombre de las obras del puente!

—Eres tu —le insinuo rápidamente.

—Perdón señorita pero no se que quiere decir —dice el hombre que tiene el acento como si fuera de México, Ecuador o Colombia, no logro identificarlo.

—Eres el que hace unos  meses estabas en el puente haciendo unas obras —recuerdo perfectamente todo lo sucedido. Estaba lloviendo, y tú eras el que venía a decirnos que estaba cerrado el puente.

—Sí señorita pero ¿quién sois? —definitivamente tiene el acento de México, no iba mal encaminada.

—Soy la pareja de Luke, ¿que hacen aquí?

—Luke nos ordenó hacer esto, un día nos manda una cosa y al siguiente otra, así siempre.

—Espera —me quedo dudando y comienzo a abrir los ojos sin creerme que lo que estoy pensando sea verdad—. ¿Cuánto tiempo lleváis trabajando con Luke? —le apremio.

—Pues no sé, Watson ¿cuando tiempo llevamos aquí con Luke?

—Pues diez años o así… —las palabras entran dentro de mi directas al corazón. En mi cabeza comienzan a ordenarse muchas cosas.

Mi cabeza se mueve al lado, rendida y sin entender nada de esto. Justo en la trayectoria de mi visión sale Luke de su despacho con muleta en la mano que sin duda es el más grande de todos, no sale solo, sale una chica con una carpeta.

—Bueno, dile a la junta que lo quiero para esta misma tarde —consigo escuchar mientras me acerco lentamente a su lado y me quedo mirándole mientras tengo mis ojos vidriosos.

—Mia… ¿que haces aquí? —me pregunta cambiando completamente el rictus de la cara.

—Pues venía a darte una sorpresa, pero la sorpresa me la he llevado yo.

—¿A si? ¿que sorpresa te has llevado?

—No sé, dímelo tú, o mejor preguntamos a esta gente que te está haciendo una chapuza en tu puerta y lleva diez años trabajando contigo —añado mientras los señalo con un dedo amenazador.

—No se lo que me estas diciendo Mía —le sale muy bien hacerse el tonto, creo que es lo que mejor le sale.

—Los contratantes Luke, para que no pudiésemos pasar aquella noche al otro lado y así tener que quedarme en tu casa. Lo hiciste de tal manera que no había otra opción. No era casualidad que cuando pasamos al otro lado no había nadie y al volver si, estabas esperando a eso para bloquear todas las salidas y de esa manera tener que quedarme una noche contigo. Si has sido capaz de hacer eso que no habrás sido capaz de hacer.

—De nada más Mía mi amor —sus ojos le titilan.

—¿Fuiste tú? —no puedo creerme lo que se me está pasando por mi cabeza ahora mismo.

—¿El que? —me devuelve la pregunta.

—Fuistes tú el que le propició a Oscar la paliza para que me despidiera y así no irme a Seattle —le miro con los ojos inyectados en sangre.

—Yo no fui Mía, de verdad te lo digo.

—Tu no, pero tus obreros que no tienen nada que perder si.

Tarda varios segundos en darme una respuesta.

—Solo trataba de protegerte, no quería que tomaras una decisión equivocada.

—¿Y lo dices así tan pancho? he perdido la oportunidad de mi vida, de vivir allí en el trabajo que quiero, tu Luke Johnson, me lo has jodido todo…. —le respondo mientras me limpio las lágrimas que me van cayendo.

—Lo siento mucho enserio, creo que he ido demasiado lejos —reconoce pero aun asi no puedo perdonarlo ya, ha ido demasiado lejos y se ha pasado tres pueblos.




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