Luchadores de Guatemala

Capítulo 9: Drama, traición y una docena de tacos

—Melani: Holis señores y señoras. Continuando con el siguiente combate, el sorteo de sus números fue seleccionado fuera de texto.

—Ahora es el turno de una viejita de corte y un luchador prometedor, con el nombre de El Migrante.

—Ambos luchadores usan máscara, así que el misterio está en el aire.

—Abril: Con este nuevo capítulo, por fin llegamos a un combate entretenido.

—Claus: Solo espero que no sea como los otros, que pasaron tan rápido que ni siquiera se me enfrió el café en mi taza.

—Melani: Luchadores, suban al escenario, porfis.

La primera en llegar es la abuela y Siriaca se acerca a hablarle.

—Siriaca: Mamita, ¿qué haces aquí?

—Abuela: ¿Mamita? Ni te conozco, señorita (dice haciéndose la desconocida).

—Ay, mejor tomo mi puesto.

—Siriaca: Ay, mamita, no te esfuerces; cuando regresemos te haré una deliciosa comida (le dice mientras la abuela camina a su posición).

—Abuela: Uy, comida, qué bien; me servirá para bajarme la docena de tacos que me comí hace ratito (murmura mientras toma su posición).

Poco después sube El Migrante al domo.

—Siriaca: ¿Por qué me parece conocido este? (murmura mientras observa al luchador).

Mientras en el domo:

—Abuela: Este se me hace conocido. ¿Dónde lo habré visto? (murmura observando al luchador frente a ella).

—Melani: Muy bien, señores y viejita, jijiji.

—Prepárense. El combate empieza en:

—3… 2… 1… ¡A luchar!

—Abuela: Mijito, ¿no te conozco de alguna parte?

—El Migrante: No la conozco, señora. Prepárese para perder (ojalá no me haya reconocido, no creí encontrarlas aquí, dice en sus pensamientos).

—Claus: El combate inicia, señores; la abuela se acerca lentamente a su contrincante.

—Le lanza un puñetazo.

—El luchador lo esquiva y brinca hacia atrás. Pero la abuela le sigue de cerca.

—Abril: Quién diría, esta anciana parece Yoda. Qué movimientos. Qué agilidad.

—Claus: La abuela lanza una patada voladora, ahora de helicóptero.

—El luchador El Migrante solo sigue defendiéndose.

—Siriaca: ¡Rómpele su mandarina en gajos! ¡Acaba rápido con él!

—Abuela: Ay, mi máscara. No me la coloqué bien por las prisas.

—El Migrante: Qué patadas tan fuertes, me es muy difícil defenderme.

Entre las fulminantes patadas de la abuela, la máscara no resiste más y cae al suelo, dando a conocer su verdadero rostro.

—Melani: Señores, la viejita ya mostró su verdadero rostro. Y es increíble, ella es… ella es… ¿Quién es?

En los audífonos le dicen el nombre de la luchadora.

—Ya recibí información: el nombre de la luchadora es Hortencia Socoj Leo, mejor conocida como Doña Tencha.

—¡Buuu! ¡Buuu! (dice el público, abucheando).

—Doña Tencha: Ay, estos, nada quieren.

—Mejor me apuro, que me duele el estómago, jijiji; los tacos se quieren salir.

—El Migrante: Ríndase, señora, no la quiero lastimar.

—Doña Tencha: Jijiji. ¿Lastimar? Sí, cómo no. Y eso que ya no estoy en mi prime. Solo eres un escalón para ponerle nitro a mi Harley Davidson.

—Claus: Qué pelea, señores; por fin, después de tanta espera, un combate impresionante.

—Doña Tencha se lanza con patadas impresionantes.

—Abril: Mira, es la patada de helicóptero, pero de cabeza; usa su mano para sostener la falda mientras gira, evitando mostrar sus calzones.

—Claus: Lamento interrumpir. Pero mira, acaba de lanzar su chancla a su adversario.

—Abril: El contrincante solo se mantiene a la defensiva, pero por la máscara no se puede saber si su rostro es de tranquilidad o está a punto de llorar por semerendos guamazos que está recibiendo.

—Doña Tencha: Ay, mi pancita, siento que ya se me sale (murmura).

Doña Tencha se lanza con puñetazos repetitivos, como si fueran meteoros que cubren al Migrante.

Entre estos golpes, la fricción daña la máscara del Migrante, mostrando su rostro.

Doña Tencha se detiene con los ojos abiertos.

—Doña Tencha: Por eso nunca me caíste bien.

—Siriaca: ¿Juan? ¡Eres tú, Juan! (dice con lágrimas en los ojos).

—Melani: Otra sorpresa, señores. El luchador ha perdido su máscara revelando su rostro. Con esto descubrimos que el luchador El Migrante realmente es… ¿Quién es?

Nuevamente le responden en el audífono en su oreja.

—Jijiji, ya me pasaron el dato. El nombre de nuestro querido migrante es: Juan Go Cuc.

(Se escucha el apoyo de los fans, los cuales por fin ven el rostro de su luchador favorito).

—Siriaca: Juan… eres tú. Realmente eres tú. Yo estaba tan preocupada, que no sabía nada de ti. ¿Por qué no me llamaste? Pensé… pensé que habías muerto.

—Juan: Lo… lo siento, Siriaca. No estaba muerto, andaba de parranda. Ya tengo una nueva familia.

—Doña Tencha: Cabrón, ya decía yo que no eras bueno. Por eso nunca me caíste bien.

El público se sorprende por el drama y está atento a cada detalle.

—Siriaca: ¿Qué… di… dices? (dice con un nudo en la garganta, lágrimas y el corazón roto).

—Melani: Ay, se puso buena la cosa. Qué interesante. Mejor que esos dramas chinos (murmura).

—Doña Tencha: Ya déjalo, mijita. Sabía que no era bueno. Déjame darle una lección de tu parte.

—Doña Tencha: No puedo creer que le hicieras eso a mi hijita. Ya decía yo. Por eso prefería al doc o al chino de la tienda que ahora se compró el Walmart. Y ¿qué es eso con el pelo pintado de rubiecito?

—Juan: Es porque ahora ya he pasado a la siguiente etapa. Ahora tengo mi green card.

Doña Tencha se lanza de forma frenética, moviéndose de un lado a otro como si fuera Yoda peleando, pero comienza a reducir su ritmo porque siente que algo se le sale.

—Claus: El luchador Juan está contraatacando. Doña Tencha parece que perdió la fuerza de sus golpes por alguna razón.

—Abril: Ha caído. Mira, Claus: Doña Tencha ha caído al suelo. Pero, ¿qué haces, el luchador Juan?

—Claus: Ha saltado muy alto y se lanza en una patada meteórica directo a Doña Tencha.



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Editado: 21.06.2026

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