Luchadores de Guatemala

Capítulo 10: Está buenísimo el chisme

—Claus: Terminamos la primera ronda, señores. Las tres batallas faltantes fueron sorprendentes, pero el escritor ya quería terminar esta ronda así que no las escribió.

—Abril: Para que no pierdan el hilo, les informamos los combates y quién ganó.

—El siguiente combate después de la batalla de la abuela y el Migrante, fue el luchador Rolando Dinero, pero ni con esto convenció al maestro Roxy, siendo este el triunfador.

—El penúltimo combate fue una batalla con luchadores que usaban agua. Estaban bien mojados, la luchadora Ballena perdió contra el luchador Mohamet.

—Y por último, el subcampeón, el luchador Simor, venció al luchador Agat en una increíble batalla. La cual no será narrada.

—Claus: Con esta breve explicación, terminamos las batallas del día de hoy. Las cuales se retomarán en el siguiente capítulo.

*****

—Melani: Holis, señores. Los combates de hoy han terminado.

—Volveremos en el próximo capítulo, para la siguiente ronda. No dejen de leernos que las batallas serán cada vez mejores.

*****

Los luchadores se retiraron y el estadio quedó nuevamente vacío. Solo el limpiador que le tocó chambiar, porque dejaron bien cochino los espectadores.

Parte del torneo es una entrevista con los ganadores en sus respectivos domicilios. A pesar de esto no todos pueden ser localizados, esto es porque ocultaban su identidad en el torneo.

Así que, como parte de la trama, Claus y Abril se dirigen a los domicilios de estos ganadores. Empezando con Siriaca. No todos tendrán su entrevista, porque son relleno y no son muy importantes para la trama.

Ya en casa de Siriaca.

—Abril: Señora Siriaca, dígame ¿qué la motivó para ingresar al torneo y qué hará con el premio si es la vencedora?

—Siriaca: Ay. Ya estoy en vivo. Yo ni me arreglé.

—Abril: Sí, señora. Está en vivo, y la ven millones de personas en todo el mundo.

—Siriaca: Bueno, no me eché mi uña de gato. Pero ahí voy.

—Yo ingresé por mi familia, y para darle una mejor vida a mis hijos y mi mamita, que en paz descanse.

—Claus: En paz descanse, su mamá ya nos dejó.

—Siriaca: Sí. Nos dejó. Comió demasiados tamales después de regresar del torneo, y le entró sueño. Así que está dormida en su cuarto. Shhh. No hagan mucha bulla o no descansará en paz.

—Abril: Según se sabe, uno de los participantes es su esposo. ¿Puede contarnos más al respecto?

—Claus: Sí. Sí. Por favor. Está bueno el drama, mejor que La Rosa de Guadalupe.

—Doña Tencha: Ese. Ni lo mencionen. Pero tengan seguro que mi hija le dará una buena madrina. (dice Doña Tencha adormitada, ya que se levantó a chismear)

—Abril: ¿Y sus hijos?

—Siriaca: Juanito está en su habitación ya que lo castigué, y mi hija Lucero no la he visto desde el torneo.

—Claus: ¿No está preocupada por ella?

—Siriaca: Por ella no. Es muy inteligente, seguro estará haciendo algo para el cole por ahí.

Mientras la entrevista continúa, nos movemos a donde está Lucero. Es un libro así que imagínense el cambio de escena.

—Lucero: Este Rugarcito que nunca sale, ya finalizó la primera ronda, todos se fueron y yo sigo aquí escondida.

Mientras observa a escondidas, Rugart finalmente sale. (Muy conveniente para la escena)

—Lucero: Uf. Por fin. Ve, pequeño Chili. (Le dice a un pequeño dron que tiene forma de zancudo)

El dron se llama Chili, porque tiene forma de zancudo y estos pican. Además a Lucero no se le ocurrió otro nombre más bonito.

Rugart se fue por otro rumbo sin darse cuenta de que el pequeño Chili entró en su guarida. Poco después la puerta se abre y Lucero entra.

—Lucero: Con que así es lo que escondes, Rugarcito. (Dice con una enorme sonrisa en su rostro) (Da miedo esa sonrisa)

Cambiando nuevamente de escena, porque ya pasó la escena de Lucero en este capítulo, nos dirigimos ahora con El Migrante.

Al parecer Claus y Abril buscan continuar indagando con el chisme.

—Abril: Continuando con el chisme. Ups. Quiero decir, con la entrevista.

—Señor Juan, díganos ¿qué lo impulsó a entrar a este torneo?

—Juan: Todo sea por la familia y darles sus gustitos a mi queridita y a mi hijo.

—Claus: ¿Y qué nos dice de Siriaca?

—Abril: Sí. ¿Qué hay de ella? Cuente, cuente. (dicen mostrando mucha curiosidad)

—Juan: ¿Cuál Siriaca, cuáles hijos? (dice haciéndose el loco)

—Abril: La luchadora que se interpuso en su batalla anterior.

—Claus: Sí, ella. Parecía que se conocían muy bien.

—Abril: Nunca mencioné hijos.

—Juan: No sé de qué está hablando, pero le puedo asegurar que seré el nuevo campeón.

—Huyyy… Miren qué hora es, me voy a perder el capítulo de mi telenovela, continuemos en otro momento. Adiosito.

Con estas palabras termina la entrevista, y el escritor se saltó el resto para no alargar los capítulos antes de la siguiente ronda.

Pasa el tiempo y llega el día de la siguiente ronda de combates, con 16 combatientes.

El estadio se llena de gritos y aplausos, todo está listo para iniciar. Pero en medio de todo está el limpiador.

—Limpiador: Ni modo. A chambiar. Todo sea por las tortillas, que tan caras están.



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Editado: 21.06.2026

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