En los cambiadores, están Siriaca y Doña Tencha platicando con el Patojo Chispudo. No pierden el tiempo en contarse el chisme.
—Juanito: Ma. Al que le acabo de ganar se llamaba igual que pa.
—Siriaca: Lo vimos desde aquí, en la tele. Ese Juan… ya me las pagará, seguro se trajo a toda su familia.
—Doña Tencha: La zorra debe estar echándole porras entre el público. Cuando la encuentre le daré sus pataditas.
—Siriaca: Déjalo, mamá, me voy a cobrar todo. Ya lo verás.
—Juanito: Si gana el próximo combate, me tocará pelear con él en la semifinal. Ma, te prometo que me voy a desquitar en tu nombre.
—Siriaca: No te esfuerces, ríndete cuando te toque, no eres rival para él. No le ganas ni a tu hermana pequeña.
—Juanito: Pero ma, no es justo. Se fue y nos dejó solitos. Ya me las pagará.
—Doña Tencha: El siguiente combate es de Siriaca y La Gringa, te vamos a echar porras. Gánale rápido, así te desquitas con ese Juan. Y con el premio nos damos una buena comida. Ay. Ya me está dando hambre. Me voy a buscar un mi shuco. Y de paso busco a Lucero. ¿Dónde se habrá metido esa niña?
—Siriaca: Sí, mamá. Ten, ¿te alcanzan 100 quetzales?
—Doña Tencha: Mejor dame 200, para comprar agüitas para bajarme la docena de shucos.
—Siriaca: Ten —dice entregándole los otros 100 quetzales—. Ahí le dices a Lucero que se venga; cuando termine el combate nos regresamos pa la casa.
—Juanito, no te arriesgues. Ya sabes cómo es tu papá cuando se enoja.
—Juanito: Pero maaa…
—Siriaca: Que no, he dicho. Y punto. Te me rindes o te castigo.
—Juanito: Buenooo… —responde haciendo pucheros.
Regresando al torneo, después de este pequeño drama familiar, el combate está por comenzar.
—Melani: Holis, señores. Continuamos con el último combate de esta ronda. Después de ver la musculatura del papucho… Perdón. Digo, después del combate del Patojo Chispudo contra El Chamaco, siendo el Patojo el ganador, decidiremos quién será el que combatirá contra él en la próxima ronda.
—De este lado, tenemos al favorito de todos, menos mío, que le voy al Patojo, jijiji. Digo, el luchador: El Migrante.
¡Ehhh! ¡Ehhh! —grita el público apoyando a El Migrante.
—El Migrante: Gracias, pero a partir de ahora ya me pueden llamar por mi nombre, Juan.
—Melani: A petición del luchador, ahora le diremos Juan, que tiene un nombre similar al participante anterior.
—Juan: Es mi querido hijo. Voy a pasar a la siguiente ronda y lo vengaré.
—Melani: Pero él perdió por bobo —murmura—. De este otro lado, al subcampeón, que perdió ante Rioto Kusanagi en el torneo del año pasado, pero esta vez fue el primero en perder de unas nalgadas. El luchador: Simor.
—Simor: Ese Rioto. Yo que modifiqué varias piezas mecánicas en mi cuerpo para ganarle este año, y perdió tan fácil contra una señora. Pero esta vez sí me llevaré el título.
—Melani: Ya basta de palabrería y continuemos con el combate, que no me pagan horas extras. Jijiji.
—En tres…
—dos…
—uno… ¡A luchar!
—Claus: Simor se está elevando con sus propulsores en la espalda, tal parece que va con todo desde el principio y quiere terminar rápido.
—Abril: Juan se queda viendo, pero se ve muy tranquilo. ¿Será que está preparado, o del miedo no puede ni moverse?
—Claus: Es difícil de saberlo, no parece miedo, aún no se ha orinado. Así que debe estar preparado.
—Simor lanza un misil directo a Juan.
—Abril: Pero Juan con una patada fácilmente se lo devuelve, obligando a Simor a lanzar otro para que choquen entre sí, generando una explosión.
—Claus: Se creó una nube de humo, pero Simor la atraviesa con velocidad lanzándose hacia Juan. Pero Juan responde nuevamente con una patada.
—Abril: Está tan tranquilo, que parece que todo lo tiene controlado.
—Simor: Veo que eres un contrincante duro, tendré que usar una de mis mejores técnicas.
—Abril: Simor está concentrando energía en su brazo mecánico, parece que lanzará un fuerte rayo.
—Claus: Pero Juan no se queda atrás, se está poniendo en pose para lanzar su técnica.
—Abril: No puedo creer que vería nuevamente esta técnica en dos combates seguidos.
—Juan: A…
—tol…
—de…
—e…
—lo…
—teeeeeeeee…
—Abril: Y ahí van, los dos rayos chocan entre sí, pero parece que Juan tiene la ventaja.
—Claus: ¡Ha sido atravesado! La energía de Simor perdió fácilmente contra la técnica de Juan, y le dio directamente.
—Abril: Pero un escudo lo protegió justo a tiempo.
—Claus: Pero no por mucho. Juan da un salto y llega a donde está Simor, lanza un puñetazo, y le da un coshco a Simor, lanzándolo al suelo y dejándolo inconsciente.
—Melani: El ganador es el luchador: ¡Juan Go Cuc! Con esto pasa a las semifinales, en donde se enfrentará al Patojo Chispudo.
En los cambiadores.
—Siriaca: ¿Su hijo…?
Juanito solo observa el rostro de rabia y frustración de su madre.
Editado: 11.08.2026